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Los prolegómenos del Mundial se obstinan en poner obstáculos una y otra vez en el pasar del seleccionado. Cada tanto, y cuando parece que el camino ya quedó despejado de infortunios, surge un sacudón que obliga al replanteo, a la conjetura y, más que nada, a la preocupación. Esta vez le toca a Claudio Caniggia ser el eje de la fatalidad: ayer, mientras jugaba con Glasgow Rangers la final de la Copa de Escocia ante Celtic, un golpe en la rodilla izquierda lo dejó afuera del partido y abrió una gran incertidumbre respecto de su presencia en Corea-Japón 2002.
El nuevo dolor de cabeza para Marcelo Bielsa comenzó a gestarse cuando se jugaba el minuto 19 del clásico escocés. Un choque con el sueco Johan Mjallby –integrante del seleccionado que será el tercer rival de la Argentina en Japón– le provocó al Pájaro un duro golpe en la rodilla izquierda; tendido en el piso, el delantero necesitó atención por varios minutos y dejó el campo en camilla. Y aparecieron los temores.
“Por lo que me transmitió el médico, Claudio tendría que estar jugando nuevamente en tres semanas. Me dijo que en principio sería una entorsis y no un problema de ligamentos; cree que no llegará en condiciones al Mundial”, dijo horas más tarde a LA NACION Pablo Cosentino, representante del futbolista.
Pero el tiempo no da margen para prolongar las dudas. Porque, con el paso de las horas, las versiones sobre la lesión fueron tomando mal rumbo. El cuerpo médico de Rangers dejó entrever una posible rotura de ligamentos cruzados, algo que le cerraría definivamente las puertas del Mundial. Y el DT del equipo, Alex McLeish, fue expresivo: “Claudio tiene un golpe en un ligamento. Parece que será una dura lucha para él estar bien para la Copa del Mundo, lo que es una pena. Pero no lo vamos a descartar en este momento”, dijo. Caniggia viajará hoy a Bolonia, Italia, para someterse a estudios desde esta noche en el centro médico al que acudió Roberto Baggio cuando sufrió la rotura de ligamentos de la rodilla derecha.
La mala nueva golpeó con la fuerza de un cross al hígado en el cuerpo técnico seleccionado, que conoció la noticia con cierta demora porque Rangers-Celtic no se vio en directo por TV en nuestro país. Ahora se está a la espera de un informe oficial del cuerpo médico de Rangers para tomar una determinación. Aun en el escenario más benigno –el plazo de tres semanas de rehabilitación al que aludió Cosentino–, el panorama es complicado y en lo que se decida tallarán factores importantes: Caniggia sólo estaría disponible sobre el filo del Mundial, y en ese caso llegaría arrastrando una inactividad que, con 35 años, podría ser determinante en su contra. Tras reponerse de la distensión en el muslo izquierdo que lo marginó a último momento del amistoso del mes último entre la Argentina y Alemania, Cani había regresado a las canchas hace ocho días, en el triunfo de Rangers por 2 a 0 ante Aberdeen.
¿Cómo cayó el mal trago en el ánimo de Caniggia? En el diálogo telefónico desde Milán, donde se encontraba ayer, Cosentino aportó algún dato al respecto. “Cuando hablé con él lo noté bien. Preocupado, lógicamente, teniendo en cuenta que falta menos de un mes para el Mundial, pero no abatido. Me dijo que ya no le dolía la rodilla y cuando dejamos de hablar se iba a festejar con sus compañeros (Rangers ganó 3 a 2 y conquistó la Copa), lo cual también es una buena señal. El cree que no debe ser nada importante”, señaló. El factor emotivo no es un tema menor en Caniggia: el regreso al seleccionado en febrero último, después de una ausencia de casi seis años, y la perspectiva de jugar su tercer Mundial le habían renovado las ilusiones. Es más: una entrevista publicada ayer por La Gazzetta dello Sport lo mostró con un espíritu óptimo. “Hay pocos veteranos tan frescos y en actividad como yo. Me gustaría mucho ser considerado el mejor vecchietto (viejito) del Mundial”, dijo allí. Ahora tendrá que esperar.
La lesión que abre la incógnita sobre la posibilidad de que Claudio Caniggia llegue en condiciones al Mundial obliga a ensanchar la perspectiva para otras variantes en su puesto. El abanico, según las opciones que el DT Marcelo Bielsa vino tomando para cubrir ese sector de ataque, muestra recursos distintos en calidad y características individuales.
Cuando Caniggia se lesionó poco antes del amistoso ante Alemania, el mes último, fue un zurdo –Gustavo López– la variante elegida para una función en la que Ariel Ortega, aun sin ser un especialista, es el titular. Pero la mala nueva levanta las acciones de Javier Saviola, aunque a él Bielsa lo prefiere como centrodelantero y no como extremo. Incluso Claudio López jugó por la derecha en algunas ocasiones. De quienes juegan en nuestro país, podría acudirse a Guillermo Barros Schelotto.


