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El fútbol guarda esas anécdotas de contrastes. Pablo Cavallero tenía siete años cuando sus padres Oscar y Ana María, lo llevaron a probarse a Vélez... como centroatacante. Pero el puesto ya estaba cubierto y entonces le ofrecieron el arco; lo aceptó a regañadientes. A los 27 años, mañana ante Paraguay, en Asunción, volverá a ser titular en la valla albiceleste. Y redobla la apuesta. "Quiero ser protagonista del Mundial. Todos los muchachos del plantel repiten que éste va a ser nuestro Mundial y es porque cada uno, internamente, tiene ese convencimiento. Y yo también me lo puse en la cabeza, entonces, ¿por qué no puede ser mi Mundial?", enfatizó Cavallero.
Ausente Germán Burgos, suspendido, el arquero de Celta se aferra a esta oportunidad. "En Francia 98 me conformé con estar entre los 22 elegidos sabiendo que tenía poquísimas posibilidades de jugar, pero hoy me encuentro más grande, con mayor continuidad y en una liga más competitiva. Eso hizo elevar mis ambiciones y en estos siete u ocho meses que faltan para el Mundial quiero llegar al pico más alto de mi carrera para pelear mano a mano la titularidad del arco. Estoy en mi mejor momento porque ahora resuelvo situaciones con más tranquilidad. Cuando sos más chico salvás muchas pelotas de arrojado, pero como te salen bien también te pueden salir muy mal."
-El arco de la selección no tiene un dueño indiscutido. ¿Es el puesto más indefinido?
-No. A veces un muy buen equipo le quita lucimiento o gravitación a un arquero. ¿Cómo es esto? Por ejemplo, para mí Taffarel fue uno de los grandes arqueros de los últimos años, pero le tocó convivir con jugadores que opacaban su puesto, y como aquel Brasil ganaba tanto, él quedó relegado a un segundo plano. Hoy nosotros tenemos calidad y cantidad de jugadores para ubicarnos sin duda entre las cinco primeras potencias futbolísticas del mundo. Tanto el Mono como yo, y por ejemplo también Tito Bonano, estamos peleando por tener un mayor reconocimiento; tal vez después el Mundial te lleve a que en algún momento atajes un penal o saques una pelota decisiva para pasar a la final y ahí nomás va a surgir la figura del arquero. El arquero sabe que necesita y depende de momentos para aparecer. Lo bueno es que lo haga cuando el equipo se lo reclama.
-¿Por qué Germán Burgos está un escalón arriba tuyo?
-Será porque Bielsa pensará que él le puede aportar más cosas al equipo. Pero a la hora de entrenarnos todos estamos en el mismo escalón. Después Bielsa ve las necesidades del equipo y pone a uno u otro. Y como los resultados se fueron dando, eso en la estabilidad de una formación es clave. Los equipos que andan bien no se tocan y en las eliminatorias la Argentina tuvo la suerte de encontrar un rumbo, siempre fue de menor a mayor y entonces no tuvo por qué apartarse de eso.
-¿Qué te falta para ganarte la titularidad de la selección?
-Tengo que seguir como ahora, manteniendo un nivel futbolístico alto, pero a largo plazo. Otro plus importante sería saltar a un equipo grande; eso resultaría muy beneficioso porque te da más vidriera y te ofrece otra imagen. Pero bueno, esa ya es una cuestión aparte.
-Y se viene Chilavert...
-No voy a jugar contra Chilavert, pero ganarle a Paraguay con él tiene un valor agregado. Durante siete años como compañeros en Vélez él me enseñó un montón de cosas, como la ubicación bajo los palos, pegarle a la pelota o aprender a caminar el área. El me tapó y me quitó la posibilidad de jugar, pero estoy agradecido de haber convivido con un grande. Alguna vez comenté que no quería ser como él, pero me referí a una cuestión de imagen: yo no busco tener un perfil tan alto como Chila, pero futbolísticamente todo arquero aspira a ser un Chilavert.
Cavallero debutó en la selección el 9/10/96 ante Venezuela (5-2). Desde el ciclo de Passarella hasta hoy jugó seis partidos y le convirtieron tres goles. Pero en la etapa de Marcelo Bielsa fue titular en dos encuentros y no recibió tantos: 0-0 frente a Inglaterra y 3-0 ante Colombia.
El duelo Cavallero v. Chilavert tiene un antecedente: el 27/11/98 se cruzaron, con Pablo en el arco de Unión y el paraguayo en el de Vélez. El partido terminó 2 a 2 y Chilavert anotó las dos veces de penal, el segundo tras empujar un rebote. El N°1 guaraní no le gritó ninguno de los tantos.
