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CÓRDOBA.– Córdoba se reconoce celeste. Así parece ser, aunque nadie lo admita. Se reconocen celestes los hinchas de Belgrano que festejaron hasta bien entrada la madrugada de ayer en la zona del Patio Olmos, ya instalado definitivamente como el nuevo lugar de festejos deportivos de los cordobeses.
Son también celestes otros hinchas de Belgrano que se presentaron cerca del mediodía en el mismo escenario para recibir y festejar junto con los futbolistas el ascenso consumado. Éstos llegaron en un colectivo descapotable desde el predio deportivo del club en Villa Esquiú, hacia donde se dirigieron apenas llegaron a Córdoba. Y ese reconocimiento también llegó a través de la hidalguía de los hinchas de Talleres e Instituto, quienes asintieron en silencio y sin entreverarse en discusiones por las bromas de sus pares "recién ascendidos".
El recibimiento fue multitudinario. Aunque hubo menos gente que en la noche anterior, la muchedumbre que acompañó el colectivo fue mucho más efusiva. Los jugadores siguieron desde lo alto del transporte las canciones que entonaban los simpatizantes y firmaron autógrafos en las prendas que desde la calle y veredas les lanzaban.
Campodónico, con el cuarto ascenso en su foja de servicios, era uno de los más expresivos. Atrás de Olave, Pereyra, Maldonado, Farré, Claudio Pérez y los demás, igualmente demostrativos, se notaba la presencia casi resguardada de Ricardo Zielinski, el hombre que condujo al equipo hacia la primera división.
"No soy de cantar o de festejar mucho. Ya lo dije: el gran mérito de lo conseguido es de los jugadores. Y está bien que lo disfruten ellos", dijo el entrenador que desde que llegó a esta ciudad en enero pasado hizo un culto al discurso mesurado y al bajo perfil.
El pasaje de la delegación por el Patio Olmos fue breve. Diez minutos después, el colectivo enfiló hacia Villa Esquiú, en donde se produjo la desconcentración. Una versión indicaba que los directivos de Córdoba Celeste, la empresa que gerencia el club, los jugadores y el cuerpo técnico tenían previsto festejar el ascenso en un lugar que nadie quiso develar.
La llegada de los futbolistas al lugar en el que habitualmente se entrenan fue el último acto de una serie de festejos que se caracterizaron por la tranquilidad. Tanto en la zona céntrica como en los lugares por donde transitó el vehículo, la policía no reportó incidentes para lamentar.
Este ascenso de categoría encuentra institucionalmente a Belgrano en plena transición. La gestión de Armando Pérez, empresario vinculado al rubro cosméticos y medios de comunicación, ha sido considerada por los simpatizantes como positiva. Al cumplir su sexto año de gestión, la Justicia consideró que estaban dadas las condiciones para que el club regresara al anterior estatus de entidad civil sin fines de lucro. Por ese motivo, llamó a elección de autoridades. Y ante esa perspectiva, Pérez no tuvo competidores y asumirá la presidencia.
"Tuve que aguantar unas cuantas cosas. Entre otras, que no sabía nada de fútbol. Pero, por suerte, logramos el objetivo." Esta última manifestación de Pérez tiene relación con la designación de Ricardo Zielinski, a quien personalmente y por decisión propia lo fue a buscar a finales del año anterior, cuando la conducción del plantel había quedado acéfala tras la renuncia de Luis Ernesto Sosa.
"No puedo decir nada por ahora, porque no sería conveniente. Estoy contentísimo por el plantel que formamos, aunque no sé todavía si podremos retener a todos los integrantes."

