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NARAHA-HIRONO.- Si algo le faltaba al choque ante Inglaterra para ser el partido más atrayente de la primera rueda es que fuera controlado por el juez de moda, el que combina capacidad con explotación de la imagen pública: el italiano Pierluigi Collina, que se mueve en el mundo del fútbol como si fuera una figura más.
El calvo Collina, de 42 años, viene de dirigir la final de la Liga de Campeones que Real Madrid le ganó a Bayer Leverkusen. Este será su segundo Mundial y su sexto año como internacional. Asegura que uno de sus mejores recuerdos son los Juegos Olímpicos de Atlanta ´96, donde tuvo a su cargo la final que la Argentina perdió con Nigeria.
Aficionado a la lectura y el basquetbol, en la Argentina frente a Inglaterra lo secundarán Héctor Vergara (Canadá) y Mohamed Saeed (islas Maldivas).
Collina no profesa aquel adagio futbolero que dice que "el mejor árbitro es el que pasa inadvertido". No acepta un papel secundario e irrelevante. La jerga de esta época lo define como un personaje marketinero, que hace un culto de su imagen. Y para eso se vale de más cosas que el impacto visual que produce su impecable calvicie en un hombre de 42 años.
Su perfil está diseñado para diferenciarse del resto de sus colegas y ser tan carismático como alguno de los futbolistas que dirige. Por lo pronto, es el único árbitro que tiene una página propia en Internet. Con varios de los astros que están en Europa no sólo comparte una cancha; se mezcla con ellos para ser uno de los rostros publicitarios de Adidas, que recientemente armó una campaña publicitaria para el Mundial con Zidane, Aimar, Barthez, Del Piero, Beckham, Raúl, Rui Costa y..., por supuesto, Collina.
Su foja impone respeto. La Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol -la misma que encumbró a Marcelo Bielsa a principios de este año- lo nombró el mejor juez del mundo en los últimos cuatro años.
La pelada propició un apodo lógico: Kojak, personaje que interpretó el actor Telly Savalas, look que no es voluntario, ya que a los 24 años sufrió una enfermedad hormonal que le provocó la caída del pelo. Sus ojos saltones, que resaltan más por la falta de cejas, y la sonrisa fácil, terminaron por dibujar una fisonomía que dice favorecerlo: "Los jugadores me respetan más por mi aspecto".
"Me gusta explicar mis decisiones porque todo el mundo tiene derecho a saber lo que cobré. Si un jugador te conoce y cree en vos puede aceptar tu error", argumenta Collina. Por eso, una vez no dudó en acercarse hasta el banco de suplentes para explicarle al técnico Roy Hodgson (Inter) por qué había anulado un gol. En Europa es recordado su gesto de levantar y consolar a los jugadores de Bayern Munich que en 1999 perdieron la final de la Liga de Campeones ante Manchester United, en los últimos minutos.
Licenciado en Economía y Comercio en la Universidad de Bologna, Collina es asesor financiero de la Banca Fideuram.
Los idiomas son otra de sus especialidades: habla inglés, español y francés. Su relación con el fútbol empezó como jugador; fue zaguero central hasta los 15 años, cuando un compañero del liceo lo convenció de hacer el curso de árbitro.
Gustoso de exhibirse ante las cámaras de televisión, el referí de la Argentina ante Inglaterra no se atreve a desafiarlas desde su profesión, como lo expresó en ocasión de la Eurocopa 2000: "Cada partido fue seguido por 18 cámaras de TV desde 18 posiciones diferentes. Yo no puedo luchar contra la televisión. Eso es imposible para mí".
Lugar y fecha de nacimiento : Viareggio. 13 de agosto de 1960.
Altura y peso : 1,88 m y 74 kgs.
Carrera como árbitro : En la primera de Italia desde 1991. Internacional desde 1995. Controló 59 partidos internacionales entre clubes y seleccionados. Dirigió en los Juegos Olímpicos 96, en el Mundial 98, en la Eurocopa 2000, en la final de la Liga de Campeones 2002.
Para el debut de la Argentina, ante Nigeria, en Ibaraki, fue designado el francés Gilles Veissiere, de 42 años, cuya foja exhibe su participación en la Eurocopa 2000 y el control de la final de la Copa UEFA 2001 (Liverpool-Alavés) como experiencias más importantes.



