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El Flaco se maneja en la inmensidad del césped del Monumental como si estuviera en el parque trasero de su casa. De alguna manera es así, pero no deja de asombrar. "¿Y vos sabés lo que es esto con 60.000 tipos?", pregunta sin esperar respuesta.
Se muestra habituado a los flashes. Claro, Angel David Comizzo ya anda por los 40 años y todos los domingos defiende el arco de River rodeado de pibes que, en algunos casos, ni siquiera llegan a la mitad de su edad. "Cuando uno es un profesional de verdad, cuando responde domingo tras domingo, ¿cuál es el problema de la edad?", dice el guardavalla nacido en su amada Reconquista, Santa Fe.
Remera negra, jean claro, zapatillas, nada llamativo, la melena de siempre. En la confitería del club busca un lugar fresco, pero después cambia: "Vamos adentro, así estamos tranquilos". Gaseosa de por medio, se abre definitivamente a la charla.
-¿Cuándo ves que un equipo está para campeón?
-Hay muchas cosas que uno ve. El trabajo en la semana, la concentración, pero hay una una palabra que es más importante que la actitud: determinación. En el último Clausura que obtuvimos, eso lo vi en el partido que le ganamos a Gimnasia en La Plata, aunque en ese momento no lo quise decir. Hoy, veo que River tiene esa gran determinación desde hace cuatro o cinco partidos. Son cosas que uno ve a través de los años, de la experiencia.
-¿Qué características ves en este equipo en particular?
-Estoy convencido de que vamos a pelear hasta el final. Será la confianza que me dan mis compañeros. Este equipo puede ser campeón si seguimos jugando con determinación. No depende de nosotros únicamente, está Independiente ahí arriba. El equipo se reencontró con un nivel de juego, con el gol. Este es un equipo nuevo, el sistema de juego también cambió, no dependemos de un jugador. Hay que entender que jugar rápido no es jugar apurado, nuestros jóvenes deben elegir el momento justo para meter la puñalada , nosotros, desde atrás, tenemos que marcar en ataque y darles tranquilidad a todos. Desde que comenzó el torneo el equipo jugó regular, mal, bien y todos hablan de un Independiente que arrasa con todo, pero no se olviden de que nos llevan dos puntos, nada más.
-Imaginate que en tres fechas más dejan en el camino a Boca y San Lorenzo e Independiente pierde puntos, ¿qué pasa?
-Que se olviden, desfilamos.
Comizzo sabe cuándo es contundente. Es como que cuando dice una frase que es candidata a ser título de la nota le brillan los ojos. Es eso de la experiencia, materia que ha superado con creces.
"No pensé que iba a estar rodeado de tantos jóvenes. El fútbol argentino y la sociedad en general parecen ser para los jóvenes. Un tipo de 50 años que se quedó sin laburo ya no sirve y eso también pasa en el fútbol. Los de 40, los de 37, vamos a seguir dando batalla, porque jugar con la cédula no te garantiza nada.
-¿Faltan más referentes?
-Sin duda. Gracias a Dios están el Beto Acosta, el Mono Navarro Montoya, Islas, el Flaco Passet. Hay tipos grandes que estamos marcando el camino. Acá están Astrada y Celso (Ayala). Los referentes siempre son importantes, no sólo en el fútbol, sino en la vida. Hasta en la política hoy no hay un líder claro, porque se terminaron o porque los vencieron.
-¿Los pibes te escuchan?
-Me respetan. La mayoría me respeta y me escucha. No soy muy cargoso, pero si tengo que marcar algo, lo hago, es mi obligación. Después, cada uno sabrá lo que tiene que hacer.
-¿Te gustaría ser técnico?
-Voy a ser técnico.
-¿Cómo estás en el manejo de grupos?
-Creo que voy a estar capacitado, porque además te tiene que gustar. Como atrapé la profesión de jugador porque la amo voy a atrapar la de entrenador.
-¿Cuánto falta para eso?
-Algún día me voy a levantar sin ganas de entrenarme. Pero si gano el campeonato y la Libertadores, digo adiós. Eso sí está claro, chau, largo. Eso sería irme por la puerta grande, que es lo que soñé.
-Si ganás la Copa, ¿no querés llegar a Tokio?
-Sí, pero me tengo que entrenar un mes antes. ¿Y quien va a tener más derecho a jugarla que yo? Nadie. La juego y la gano. Aunque al escucharlo da la sensación opuesta, Comizzo no estará ligado por siempre al fútbol. Reconquista es el lugar que lo espera al final del camino, el refugio de los afectos. Cuando habla de su terruño el corazón se le hace palabras.
"Cuando necesito llenar mi corazón de afectos voy a Reconquista. De ahí vengo panzón y aguanto unos meses más", cuenta como aperitivo para la confesión final, íntima, convencida: "Tengo muy claro lo que quiero hacer de mi vida. En el fútbol quiero estar ligado hasta los 50 años; después, no quiero saber nada más. Entonces, me subiré a mi lancha, me iré al medio de la isla a pescar, a comer asado con los vagos, a tomar un vino a la costa del río... Esa es la vida que voy a hacer después de los 50 años". Faltan diez.
