Con la quiebra, Ferro ayer tocó fondo

La institución de Caballito seguirá en funcionamiento bajo la ley de fideicomiso que rige para los clubes; una protesta de hinchas cortó anoche la avenida Rivadavia a la altura de García Lorca
(0)
24 de diciembre de 2002  

Parece mentira. Ferro, el mismo que tuvo la gloria en sus manos durante la década del 80, cayó en las sombras: el juez Rodolfo Herrera decretó ayer la quiebra de la entidad de Caballito por sendos pedidos de un particular de apellido Ruperez, en nombre de un contador, y del ex jugador Mario Ayala, por un monto total de 87.072 pesos. La tabla de salvación para el club, que continuará en funcionamiento, será la ley de fideicomiso N° 25.284, según se afirmó anoche, en una asamblea de socios que reunió a 250 personas en la sede.

Esa ley instituyó un régimen especial de administración de las entidades deportivas con dificultades económicas. El magistrado nombró un triunvirato integrado por Osvaldo Valera, Jorge Oliva y Dardo Andrada, que se pondrán en funciones en los próximos días y que regirá los destinos económicos de Ferro, que apelará la medida del juez en los próximos cinco días.

El contador Toninelli, que asesoró al presidente Marcelo Corso durante su gestión (1996/99), cedió la acreencia a Ruperez, que reclamó la quiebra del club. Pero la angustia se profundiza con más números: Ferro, con un pasivo de 27 millones de pesos, soporta otros 23 pedidos de quiebra por $ 1.375.362.

"Me parece muy extraño que esto salga a pocos días de la feria judicial. Estamos muy apretados con el tiempo. Evidentemente, se buscó dañar a la institución. Ya teníamos unos 1000 chicos inscriptos para la colonia de vacaciones", manifestó un allegado a la comisión directiva.

La mayoría alzó la voz en contra de Corso. Es más, la actual dirigencia inició acciones legales en su contra por presunta malversación de fondos, y por presuntas irregularidades en la venta de terrenos del club (por $ 8.000.000) y en los pases de Martín Herrera, a Alavés, de España, y de Diego Bustos, a Nantes, de Francia.

Para aliviar la crisis, el presidente Walter Porta, que asumió en septiembre último, le otorgó al empresario Gustavo Mascardi el manejo del fútbol profesional. Ferro le cedió el 30 por ciento de los derechos económicos de los futbolistas y Mascardi se hizo cargo de los sueldos y premios. Desde entonces, la institución no arrojó déficit, según las autoridades.

Las malas administraciones desangraron a Ferro, que alcanzó la gloria en la década del 80, con dos títulos en fútbol (Nacional 82 y 84). Un dato: en 1981 se había alcanzado el récord de 47.000 socios y era un club modelo en el aspecto social y deportivo; hoy son sólo 10.000 (7000 activos y 3000 vitalicios) y el equipo juega en primera B, donde es líder.

En medio del clima de confusión, anoche, unos 100 hinchas del la entidad, munidos con bombos, banderas y pancartas, cortaron el tránsito en la avenida Rivadavia a la altura de García Lorca. Luego de 15 minutos, el grupo se dispersó y todo volvió a la normalidad.

Ningún club desapareció

Varios clubes atravesaron por el proceso de quiebra, pero ninguno cerró sus puertas definitivamente. El caso más resonante fue el de Racing, que pidió su propia quiebra en 1998; un año después estuvo a un paso de la clausura, y halló la solución en el gerenciamiento. Más antecedentes:

  • En 2001, Belgrano subistió gracias al fideicomiso.
  • En 1989, Temperley fue a la quiebra; la medida se hizo efectiva en 1991; la continuidad se determinó en 1993.
  • Atlanta fue clausurado en 1991 por 60 días; no tuvo otra salida que vender la sede, pero hoy sigue con su actividad.
  • El estadio de Español estuvo cerrado 75 días a partir de mayo de 1999; la Sociedad Española se hizo cargo de los gastos.
  • Talleres (RE) no tuvo actividad durante 17 días, en 1999.
  • All Boys, Excursionistas, Talleres (C) y Laferrere también soportaron la angustia de la quiebra, aunque siguen en pie.
  • MÁS LEÍDAS DE Deportes

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.