Crisis en Huracán: el plantel no se entrenó por la deuda

Los jugadores, cansados de las promesas de pago incumplidas, abandonaron con Brindisi el predio La Quemita
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25 de junio de 2002  

No fue una jornada más para Huracán. La crisis económica que desde hace un tiempo golpea a la institución de Parque de los Patricios –con un pasivo de 15.000.000 de pesos– llegó a su punto límite con la decisión de los jugadores y el cuerpo técnico de no iniciar la pretemporada por la deuda que mantiene el club con ellos.

El plantel llegó ayer, a las 9, al predio La Quemita y, tras una reunión que duró una hora y media entre Miguel Angel Brindisi y los jugadores, se adoptó la drástica medida de no entrenarse hasta que se cancele el total de lo adeudado. En el caso de los futbolistas, son casi cinco meses de sueldos, primas y premios, mientras que al DT sólo se le abonó octubre de 2001.

La desazón prevaleció en los rostros de los jugadores, quienes ya no pueden ocultar su fastidio. Las promesas de pago incumplidas de los directivos colmaron la paciencia del plantel y no se espera una solución inmediata.

El único interlocutor válido para descomprimir esta conflictiva situación es el secretario, Jorge Batet, que viajó a Francia para concretar los pases de Luis González y Ramón Antonio Ortiz a Chatereaux, de Francia. Por Lucho González, la oferta sería de US$ 800.000 por el 45 por ciento del pase, mientras que por Ortiz, Huracán pretende 500.000 dólares por el 75 por ciento de los derechos.

Más allá de estos posibles ingresos, los jugadores se mantendrán inflexibles en su postura y dijeron que no aceptarán soluciones parciales.

El entrenador, Miguel Angel Brindisi, se mostró solidario con la postura de sus dirigidos y fue el último en salir del vestuario, antes de abandonar el predio. Brindisi siente este conflicto como un hincha más y así lo expresó: “La situación es crítica y no puede ocultarse. Estuve reunido con los jugadores y ellos van a hacer un trabajo individual para reemplazar la tarea que teníamos previsto realizar”.

Sobre su continuidad, el técnico dejó su punto de vista: “Si yo no sigo y me dicen que aparece la plata, entonces lo tengo que tomar como que es algo personal hacia mí, pero como no pienso que sea así, me gustaría que si el problema es personal, los dirigentes me lo digan en la cara. Si hay algo que he demostrado es profesionalismo y honestidad”.

En cuanto a los plazos para definir la situación, Brindisi apeló a un axioma: “Siempre digo lo mismo; a los 20 años, uno ve la vida con otra perspectiva; todo es más rápido y muchas veces te apurás. En cambio, a mis 52, tenés otros tiempos y otra visión de las cosas”.

Brindisi pertenece a una generación en la que la palabra es sagrada y es consciente de que los tiempos no son los mismos. Los plazos se acortan para definir esta problemática, pero, sin embargo, es optimista: “Tengo que creer en las personas. Estoy seguro de que la deuda se va a saldar. Ahora tenemos que esperar, pues existe una promesa de pago y a eso nos aferramos todos para no bajar los brazos y poder continuar con el trabajo previsto”.

En lo futbolístico, Huracán perdió a Daniel Montenegro, la figura del último torneo. Ni siquiera se quedó con el as de espadas para alivianar los dolores de cabeza, que, a estas alturas, son muchos y fuertes.

Apuntes

Gabriel Lobos: “Seguimos como antes de las vacaciones. Cuando los dirigentes cancelen la deuda, volveremos a trabajar normalmente. En el Clausura el equipo puso garra, superó muchas situaciones adversas y terminó cuarto. Pero todo tiene un límite”.

Rodolfo Graieb: “Uno entiende la situación del país, pero esto es ilógico, irreal, sobre todo para las pretensiones de un club como Huracán. Se llegó a un punto límite. A la gente no se la puede engañar. Si no hacemos una buena pretemporada, no vamos a realizar un buen torneo. Eso está claro”.

Sebastián Morquio: “Estamos tranquilos; es la decisión correcta. Siempre hemos puesto buena voluntad, pero se llegó a un momento en el que no se puede tolerar lo que está pasando. Vamos a esperar una respuesta; ahora todo depende de los directivos”.

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