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El mal presente deportivo de Quilmes se extiende a la política del club. Once integrantes de la comisión directiva, encabezados por el presidente Daniel Razzetto y el vicepresidente primero Julio García, presentaron su renuncia y dejaron a la entidad en una compleja situación legal. Por el momento, quien quedó a cargo de la institución es el vicepresidente segundo, José Luis Meiszner, quien, en un breve diálogo con LA NACION, porque prefirió mantener prudencia en sus palabras frente a versiones sobre su dimisión, dijo: "Yo no voy a abandonar el barco. Quedé al frente ante el pedido de los socios que están en la Agrupación Azul y Blanco (su fracción política) para que siga hasta mediados del año próximo, cuando finaliza el mandato de esta gestión".
Anoche comenzó una serie de reuniones entre los directivos que siguen en su cargo e integrantes de la oposición para definir el futuro de Quilmes. "Estamos analizando estatutariamente los próximos pasos y citando a las fracciones que son minoría para seguir adelante", comentó una fuente. Hoy, a las 19, Meiszner dará una conferencia de prensa para extenderse en la explicación del presente del club.
El problema de Quilmes, en realidad, excede los malos resultados deportivos. La situación tocó fondo luego de la derrota ante River por 3-1 el domingo último, en el cierre del Clausura, partido suspendido por incidentes generados por hinchas cerveceros a los 22 minutos de la segunda parte. Pero lo concreto es que en la vida institucional del club se mezclan personas de la política, como el intendente de Quilmes, Sergio Villordo, o el ministro del Interior, Aníbal Fernández, un reconocido hincha de la institución.
Incluso, se supo que anteanoche hubo una reunión en el Ministerio entre gente del club, incluidos ambos políticos nacionales, dos de los vicepresidentes salientes, el citado García y Fabián López (era el vice tercero), y el ex secretario de fútbol, Claudio Tedeschi. Villordo es un opositor a la comisión que gobernaba en conjunto hasta estos días, una alianza entre la fracción Rojo Punzó, encabezada por Razzetto, y la Azul y Blanca, liderada por Meiszner.
Mientras tanto, en declaraciones a Radio Rivadavia, el director técnico Osvaldo Sosa mostró su desconcierto ante esta situación. "Mi contrato dice que sigo hasta diciembre. Yo no sé qué pasará de aquí en adelante. Estoy a disposición para seguir trabajando o dar un paso al costado", dijo. Sobre su futuro y la renovación del equipo para encarar un difícil año, pues Quilmes quedó muy comprometido con el promedio del descenso, agregó: "Yo voy a pedir refuerzos para encarar la próxima temporada. No creo que eso sea un inconveniente presupuestario porque daré varios candidatos por puesto y de distintas categorías. El problema es saber cómo se arregla esta situación del club".
Ante este panorama de incertidumbre general, el club adelantó una semana las vacaciones del plantel que debían comenzar el viernes próximo y se iniciaron ayer.




