Christian Gómez, el eterno emblema de Chicago

Gomito marcó 90 goles y ascendió en 2014
Gomito marcó 90 goles y ascendió en 2014
A los 40, volvió tras una rotura de ligamentos y es el más veterano en Primera
Carlos Delfino
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17 de octubre de 2015  • 09:36

Hay fantasmas al acecho y a todos les hace frente Christian Gómez . El jugador más veterano del Torneo de Primera División (cumplirá 41 años el 7 de noviembre) tuvo la fortaleza para encarar los siete meses de recuperación que le demandó una operación de ligamentos cruzados de la rodilla derecha. Su debut-regreso en el campeonato, en el 3-1 de Nueva Chicago sobre Aldosivi por la 26ª fecha, significó el regreso de un emblema del club de Mataderos. Justo en la recta final, donde "el buen grupo que formamos tiene claro que el objetivo es quedarnos en la A, y si nos toca lo peor debe ser con dignidad", afirma. Mantener la categoría es otra de sus batallas por estos días.

"Los primeros dos meses fueron los más duros", recuerda Gómez, ya con una sonrisa que difiere del desencanto de aquel 7 de febrero, cuando sintió el latigazo que lo puso en jaque. "No podía estirar la pierna y me ardía mucho la zona lateral. Messi la sacó más leve", diferencia con la lesión interna que sufrió el mes pasado el crack de Barcelona. Le tocó armarse de más paciencia a Gomito. "Sólo al tercer mes empecé a hacer trabajos de campo, a notar que tomaba ritmo la pierna. Es durísimo dejar de estar activo y dedicarte a la rehabilitación, sin pisar una cancha. La primera vez que me puse la ropa de entrenamiento estaba feliz como un chico y ni te cuento cuando en julio me calcé los botines", recuerda.

El momento de su vuelta contra Aldosivi
El momento de su vuelta contra Aldosivi Crédito: Nueva Chicago

Gómez fue abanderado en el ascenso de Chicago en 2014, tras siete años. Antes, había intervenido en otras subas de categoría del club que lleva en el corazón y grabado en la piel, con una estrella. Por aquellos tiempos, hasta se animó a calzarse los guantes quirúrgicos y su firma quedó inmortalizada en tatuajes que llevan dos fanáticos del torito. "Uno me pidió en el pecho y otro en el brazo. Les dije que estaban locos", confiesa, risueño. En agradecimiento, uno de ellos juntó fondos con otros 87 hinchas e hicieron una bandera gigante en forma de camiseta para desplegarla en la tribuna.

La camiseta que llegó a manos del Papa
La camiseta que llegó a manos del Papa

Esas cosas escapan a la lógica, traspasan la barrera del sentimiento promedio que genera alguien desde adentro, y dejan una marca. Literalmente, en ese caso. O la foto que le enviaron desde el Vaticano, con el Papa Francisco mostrando su camiseta. "Un párroco de Ciudad Oculta que trabajó con él mucho tiempo en el barrio, iba a visitarlo y pasó por el entrenamiento para pedirme una de regalo", revela. Días después le llegó por teléfono el retrato que próximamente se convertirá en cuadro en su casa.

"El fútbol y lo que lo rodea tiene un folklore muy lindo. Es una pena cuando pasan agresiones como la del otro día en el futsal, porque no ayudan a que vuelvan los visitantes a la cancha. Recuerdo en 2001 un clásico con Vélez en el que el Amalfitani explotaba, y hoy no lo podés disfrutar así. Hace dos semanas hicimos historia al ganarles por primera vez en su cancha y no había hinchas nuestros", analiza, lamentando la agresión de un grupo identificado con Chacarita a chicos y delegados de Chicago.

Su recorrido por las canchas en números se traduce en 636 partidos, de los cuales 354 han sido con la camiseta verde y negra, donde debutó en 1992, ante Central Córdoba, en Rosario. Con esos colores marcó 90 de sus 162 goles. Además, hizo 12 en Independiente y 6 en Arsenal en la Argentina, y 47 en el DC United, 6 en el Miami FC y 3 en el Colorado Rapids.

Está visto que Gómez vivió otras etapas fuera de Mataderos. Se divirtió y levantó copas, pero con diferentes sensaciones. "En los Estados Unidos, por ejemplo, cuando salimos campeones con el DC United, no podía entrar ni una persona a dar la vuelta con nosotros y cuando llegamos al vestuario todo estaba cubierto con nylon para que no mojáramos la ropa en el festejo con el champagne y la cerveza. Se vive sin dramatizar", diferencia. Mundos opuestos. "No tienen la pasión nuestra, pero sí estadios y organización de primer nivel, y están en desarrollo, hay muchos chicos". Aquellos años cobraba trascendencia en la Liga el desembarco del inglés David Beckham ("un tipo muy humilde, tranquilo"), el mexicano Cuauhtemoc Blanco, el boliviano Jaime Moreno y algunos coterráneos, como el Piojo López y Guillermo Barros Schelloto. Fueron rivales y hasta compañeros en extravagantes partidos de las Estrellas.

Ahora, a Gómez le toca estar en el llano. Lejos de aquellas luces. Enfocado en su regreso y con el sueño renovado de seguir siendo de Primera. "Es difícil, pero no imposible. Colón nos lleva 5 puntos y hay 9 en juego. El grupo va a dejar todo y va a quedar fortalecido, sea para el nuevo torneo o para volver enseguida", advierte. Mientras tanto, toma ritmo, gana en confianza y se siente "con los nervios y las cosquillas del primer día".

Un objetivo del equipo para satisfacer uno personal, en otro año en el que la familia ejerció un rol importante en su vida. Antes acompañaron sus padres, en los largos viajes desde Ciudad Evita desafiando el frío de la madrugada para ir a jugar de visitante cuando estaba en infantiles; ahora, su mujer, Claudia, y sus hijos, los mellizos Gabriel y Agustina, y el pequeño Valentín. Su sostén en la intimidad para verse en todo momento más cerca de la continuidad en el fútbol y no caer en el desánimo. "Con el apoyo incondicional de ellos siempre supe que iba a sentir menos la espera", subraya. Eso vale más que la experiencia.

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