Defensa y Justicia-Independiente, por la Copa Liga Profesional: un empate con tensión pero sin goles que no conformó a ninguno

Defensa y Justicia e Independiente, un empate sin goles en Florencio Varela, por la Copa Liga Profesional
Defensa y Justicia e Independiente, un empate sin goles en Florencio Varela, por la Copa Liga Profesional Crédito: Marcelo Carroll / POOL ARGRA
Gustavo Ronzano
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15 de noviembre de 2020  • 18:50

Cuando se corre más de lo que se piensa, cuando la velocidad se impone a la pausa, la balanza suele ubicarse del lado de la intrascendencia. Y esto fue lo que pasó con la visita de Independiente a Defensa y Justicia, que terminó con un 0-0 tan grande como elocuente, por un encuentro correspondiente a la tercera fecha de la Zona 2 de la Copa Liga Profesional.

Aquellos besos y abrazos que emergieron en la antesala enseguida le dieron paso al juego. Claro, Braian Romero tenía que saludar a sus viejos conocidos, igual que Francisco Pizzini, y sucedía lo mismo del otro lado con Alexander Barboza y Domingo Blanco, por ejemplo. Hasta los entrenadores tienen un pasado en común (aunque Hernán Crespo sea un año mayor que Lucas Pusineri): ambos hicieron el secundario en el Instituto La Salle de Florida. Eso sí, a medida que empezó a correr la pelota las señales de afecto le fueron dando paso a las rispideces, a tal punto que cuando se fueron al descanso lo hicieron, los unos y los otros, con muecas de alta tensión. ¿Qué había pasado? Los cruces, las infracciones, las rispideces -sobre todo en la superpoblaba mitad de la cancha- le habían ganado la pulseada a la pulcritud.

La ausencia de Sebastián Sosa había encendido las preocupaciones en el arco de Independiente. El uruguayo, desde que llegó, fue clave en el equipo de Avellaneda. Y venía de salvar el empate sobre la hora ante Colón al atajar un penal y neutralizar el rebote. Pero el jueves se lesionó (distensión en el sóleo de la pierna derecha) y le tuvo que dejar su lugar a Milton Alvarez, arquero con extenso recorrido en el Ascenso (Morón, Colegiales, Italiano, Huracán de Tres Arroyos). Y pensar que más de uno discutió hasta último momento dentro del club la intención de Pusineri de traer a Sosa desde el fútbol mexicano. Llegó y en un suspiro se transformó en esencial.

Lo mejor del partido

Además, el técnico puso entre los titulares a Lucas González (por Pablo Hernández) y Alan Soñora (por Andrés Roa). En este contexto, Independiente salió a discutirle la pulseada al local, agazapado, dejándole espacios en la salida y tratando de ahogarlo en el medio para salir rápido desde ese sector. Defensa y Justicia (sin Eugenio Isnaldo, con una ruptura fibrilar en la pierna izquierda) trató de entrada, como lo hacen los equipos de Crespo, de jugar por abajo, de armar sociedades, de buscar con prolijidad. "Estamos desarrollando jugadores, estamos construyendo un proyecto", decía Crespo minutos antes del encuentro. Y así, entre los argumentos de unos y otros, se fue armando un partido envuelto en velocidades pero con pocas luces. Se corría más, mucho más, de lo que se pensaba.

Mucha lucha y poco juego entre Independiente y Defensa y Justicia.
Mucha lucha y poco juego entre Independiente y Defensa y Justicia. Crédito: Marcelo Carroll / POOL ARGRA

Una aproximación de Soñora, cuyo disparo se desvió en Frías que se cruzó justo a tiempo; un disparo cruzado de Braian Romero apenas desviado y una llegada de Blanco que no supo definir había sido todo el peligro que se habían generado mutuamente en la primera etapa.

Independiente salió con mayor determinación en el segundo tiempo. Y con Blanco de un lado, con Velasco del otro, con Silvio Romero de pivote, más Lucas Romero, Lucas González y Soñora achicaban las distancias entre las líneas, fue por ese triunfo tan necesario, tanto para sumar puntos en el torneo como para añadirle apoyo al presente del entrenador, que sigue lejos del gusto de Jorge Burruchaga, el manager que días atrás había insistido en su postura: "La continuidad de Pusineri dependerá de muchas cosas, estamos contentos pero aún falta. No nos apresuremos, lo mejor es esperar". Un manojo de palabras extraídas de las antípodas del respaldo.

De todos modos, le faltaba sostener esa búsqueda en el tiempo a Independiente. Y Defensa y Justicia se despertó. Y fue. Y se lo perdió Pizzini; en realidad le sacó justo el gol Alvarez, enviando la pelota al córner. Siguió amenazando el local, siguió con más ganas que ideas Independiente. Empezaron a encadenarse los cambios. Pero no hubo caso. Los cambios de fondo, esos que reescriben las historias, no aparecieron. Y el cero a cero se quedó para siempre.

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