"Después de tanto sufrir, ahora pienso en disfrutar"

Cristian Bardaro, delantero de Vélez, tras varias lesiones, volvió a jugar y hoy es la figura de uno de los punteros
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26 de mayo de 2003  

Las cosas no fueron sencillas para él. El destino parecía empecinado en no dejarlo hacer lo que mejor sabe: jugar a la pelota. Pero nunca se rindió y cuando muchos creían que su futuro en el fútbol estaba agotado, Cristian Pedro Bardaro dio muestras de su entereza y de su fuerza interior para sobreponerse a tres roturas de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda, que lo dejaron fuera de las canchas por algo más de tres años.

Pero el 2 de noviembre último volvió a aparecer con la camiseta de Vélez en una cancha; fueron sólo los últimos dos minutos de un partido ante Olimpio, de Bahía Blanca, pero que sirvieron para que Bardarito, como lo conocen por Liniers, volviera a ser aquel que debutó el 6 de junio de 1998, con el sello distintivo de sus gambetas y desbordes que deslumbraron a más de uno. Esas cualidades pronto le permitieron insinuarse como uno de los mejores delanteros del fútbol argentino.

Hoy, este gran momento de Vélez lo presenta como uno de los veteranos del plantel, a pesar de tener 25 años. La ovación que anteanoche lo despidió tras el éxito ante Lanús por 4 a 0, marca que Bardaro está de regreso y en su plenitud. Integra la juvenil armada velezana que, a fuerza de entrega y mucho sacrificio -en ese aspecto el delantero es un especialista-, se abre camino en el torneo Clausura y comparte la cima con Boca.

-Pasaste por momentos muy duros debido a las lesiones. ¿Cómo vivís este presente?

-Después de todos los sinsabores que tuve que pasar, es una satisfacción enorme y un orgullo volver a jugar al fútbol. Ahora estoy intentando volver a mi nivel, y sobre todo serle útil al equipo cada vez que me necesite. La verdad es que después de tanto sufrir, ahora sólo pienso en disfrutar.

-¿Qué cosas pasaban por tu cabeza en esos malos momentos?

-Lo más problemático era el largo tiempo de recuperación que demandó cada lesión y no saber cómo iba a quedar. Por momentos pensaba qué iba a hacer de mi vida. La verdad que no daba pie con bola . Yo hacia todo lo que me decían los médicos y nada. Igualmente, era consciente de que si hacía las cosas bien podía volver a jugar y llegar otra vez a mi nivel. Espero que con el transcurrir de los partidos pueda de a poco volver a ser el Bardaro de los comienzos. Ese es mi mayor anhelo.

-¿Cuál fue la sensación cuando volviste a jugar?

-Al principio siempre se siente un poco de incertidumbre, y después alegría. Creo que ahí es cuando uno toma conciencia de todos los sacrificios realizados para volver a jugar. También el apoyo de la gente de Vélez, de mis compañeros y mi familia fue fundamental en el proceso de recuperación. Al principio, estuve un poco ansioso por saber cómo respondería la rodilla, pero ya una vez jugando te olvidás de todo. La lesión quedó atrás,y sólo pensaba en el partido y en el rival.

-¿Qué te falta para volver a ser el de antes?

-Yo soy muy exigente conmigo mismo, y sé muy bien qué es lo que puedo dar. Me falta terminar los partidos como los arranco. Creo que hay cosas que antes las hacía, un freno más un enganche... El jugador mismo se conoce, y sabe que puede dar más. Ojalá que a este plantel le sirva lo que le pueda aportar.

-¿Cómo viven esto ser parte de la lucha por el título con River y Boca?

-Creo que el equipo está cada vez más consolidado. Hay un grupo bárbaro. Fijate que cualquiera que entra no se nota: el sistema sigue siendo el mismo y el grupo está unido. Hay jugadores muy jóvenes, nos vamos conociendo cada vez más, y eso nos otorga una mayor confianza. Además, estar peleando con Boca y River nos da una motivación extra.

-¿Una de las claves de este equipo puede ser el hambre de gloria?

-Tenemos ese hambre de gloria de los jóvenes, pero también es importante que nos conocemos y que hay una muy buena relación entre todos. Eso nos hace muy bien y se nota cuando entramos en la cancha

-En la intimidad del plantel, ¿ya se puede hablar de ganar el título?

-No, falta mucho. Dios quiera que eso suceda. En la cabeza de cada uno de nosotros cabe esa ilusión. Nuestro objetivo principal antes de empezar el torneo era entrar en las dos copas y por ahora nos está saliendo. Si seguimos ahí arriba hasta el final y se nos da la posibilidad de pelear por el título, vamos a tratar de no dejarla escapar.

Un calvario que duro tres años

En septiembre de 1998 comenzó el calvario de Cristian Bardaro: en un entrenamiento antes de un match contra Cerro Porteño, de Paraguay, por la Copa Mercosur, sufrió la rotura de ligamentos de la rodilla izquierda, lo que lo marginó de las canchas por once meses. Volvió a jugar en agosto de 1999 y deslumbró a todos cuando, el 19 de septiembre de ese mismo año, le convirtió dos goles en el éxito de Vélez por 3 a 1 ante Boca, en Liniers.

Todo parecía estar en orden otra vez en la vida de Bardaro, pero siete meses después sufrió otra vez la misma lesión: el 18 de marzo de 2000, en el empate 3 a 3 ante Argentinos Juniors, nuevamente la rodilla izquierda lo dejó afuera de las canchas por un año. Reapareció el 22 de marzo de 2001, en la derrota de Vélez ante Junior, de Barranquilla por 4 a 0, en Colombia.

El 2001 fue un año terrible para el delantero de Vélez, porque el 9 de diciembre, ante Boca, ingresó a los 38 minutos del segundo tiempo y tres minutos después otra vez la rodilla izquierda le jugó una mala pasada: una vez más se rompió los ligamentos cruzados.

Pero siguió con su lucha personal (siempre acompañado por el doctor Roberto Avanzi) y no se entregó nunca. Otros once meses de batalla por delante fueron el saldo de la lesión. Cuando muchos dudaban de su recuperación y de su regreso a la cancha, el delantero de Vélez volvió a dar un ejemplo de tesón y, fundamentalmente, ganas de jugar al fútbol, ya que el 2 de noviembre de 2002 ingresó faltando 2 minutos para el final del match que Vélez perdió en Bahía Blanca con Olimpo por 1 a 0.

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