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Por su físico largo y afinado lo apodaron Fideo, pero aun así no hay que menospreciar su valor energético. La vitalidad de Ángel Di María es de larga duración. Ni siquiera una final demoledora para los cuerpos de todos los jugadores le quitó explosión y velocidad para armar una impecable "pared" con Marcelo y llegar al fondo para enviar el centro medido que Ronaldo convirtió de cabeza en el gol que valió la Copa del Rey.
A esas alturas, 12 minutos del primer tiempo del suplementario, Di María ya tenía más de 100 minutos en unas piernas que no pararon nunca para cubrir los 70 metros de la franja izquierda que le asignó José Mourinho. Ya fuera en avance o en retroceso, el rosarino tuvo el despliegue de un jugador de equipo: sacrificio, compromiso, solidaridad.
En ese jugada que resolvió el partido a favor de Real Madrid, Di María pudo considerarse el ganador del intenso duelo que mantuvo con otro velocista como el brasileño Dani Alves. Abrió la vía de ataque que tanto le estaba costando a Real Madrid. Cerca estuvo Di María de evitar que se disputara el suplementario. Un minuto antes de que se cumplieran los 90, viboreó cerca del área grande y sacó un remate que, tras desviarse levemente en Piqué, exigió una estupenda atajada de Pinto.
Di María estuvo para todo en Mestalla. Para lo fino y para lo grueso. Cuando hubo espacios y su equipo se pudo armar para el contraataque, se mostró para pasar rápidamente al campo rival. De apariencia esmirriada, el argentino igual le puso el cuerpo a la batalla. La obsesión por defender la ventaja lo llevó en el minuto 120 a perseguir a Messi desde atrás y cometerle infracción en el intento desesperado por quitarle la pelota. Exhausto, ya en el piso, recibió la segunda tarjeta amarilla y la expulsión. Fue el último acto de servicio de la contratación más cara (35 millones de euros) de Real Madrid en el mercado de pases de mediados de 2010.
La transferencia de Di María desde Benfica se concretó en pleno Mundial de Sudáfrica, donde nunca rindió en el esquema de Diego Maradona. Comparte representante (el poderoso e influyente portugués Jorge Mendes) con José Mourinho y Cristiano Ronaldo, lo cual despertó no pocas suspicacias del favoritismo que podría recibir de parte del entrenador. Y es cierto que así como el DT le confió la titularidad desde el primer momento, Di María no sólo respondió a las exigencias tácticas, sino que también agradó a los hinchas de Real Madrid, que en enero lo eligieron el refuerzo preferido. Jorge Jesús, el técnico que lo dirigió en Benfica, vaticinó su buen suceso en Real Madrid: "Es la mejor contratación que pudieron hacer. Angelito es el mejor del mundo en su posición. No hay que pedirle que aumente mucho la masa muscular porque eso repercutirá en su explosividad"
Desde la derecha, donde engancha hacia adentro y prepara su zurda picante para buscar al arco o al compañero mejor ubicado, o desde la izquierda, el perfil ideal para desbordar, Di María siempre tiene lugar en el esquema, hasta por encima de Ozil y Benzema, como ocurrió en los últimos dos clásicos. En los festejos se besó la leyenda que lleva tatuada en el brazo izquierdo y evoca su barrio: "Nacer en Perdriel fue y será lo mejor que me pasó en la vida".
