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Echale la culpa a Río es una película modelo 84 made in USA. El argumento no emociona. Michael Caine, tío Matthew en la ficción, se rinde ante los encantos de la Cidade Maravillosa y se enamora de la hija de su mejor amigo. Puede verse a una muy joven Demi Moore y ahí se acaban los atractivos. No pasó a la historia, pero dejó un muy buen título. ¿Qué tiene que ver con la consagración de Lanús? Ya veremos. Primero hay que darle contexto histórico al acontecimiento de ayer. Primer diploma de honor en la máxima categoría del fútbol argentino en sus más de 90 años de historia. Primer campeón debutante desde Argentinos Juniors y su Metropolitano de 1984, justo el año de aquella comedia romántica con título original. Ese año, Lanús peleó el ascenso a Primera, pero perdió en el octogonal ante Racing. Primer equipo visitante que da la vuelta olímpica en la Bombonera desde el Newell s de Marcelo Bielsa, en 1991. Primer festejo de un novato en los torneos cortos. El 15º club que logra un campeonato en la era profesional de Primera División. Sin embargo, los números no alcanzan para dimensionar semejante éxito. Las vueltas olímpicas en La Boca y en la Fortaleza granate representan la consagración de un proyecto institucional, de un estilo futbolístico y, sobre todo, de un sentido de pertenencia entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, hinchas, el club y una ciudad. En 1980, tenía menos de 5000 socios y jugaba en la C, tras dos descensos consecutivos. Hoy disfruta de su hora más gloriosa en un año muy especial para la comunidad. En 2007, Lanús vivió dos acontecimientos realmente históricos: la consagración del equipo y el cambio de intendente. El pueblo debió esperar una eternidad para verlo campeón y para asistir a la salida de Manolo Quindimil, su vitalicio caudillo. Quedó demostrado, una vez más, que nada es para siempre. Los hermanos Díaz Pérez lo saben muy bien. Néstor, dirigente clave en la reconstrucción del club, recibió su tributo con su nombre en el estadio. Y Darío logró una hazaña comparable con el título: ganarle a Quindimil en las últimas elecciones municipales.
Lanús terminó el campeonato alla grande con 7 triunfos y 3 empates en los últimos 10 partidos. Había comenzado muy mal con apenas un punto en los primeros tres partidos y siete expulsados en la primera mitad del campeonato. Su primera victoria llegó en la cuarta fecha con un gol agónico de Biglieri, de local contra Olimpo. ¿Así que en los torneos cortos es fundamental un buen arranque? Ahí está Lanús para refutar esa máxima, igual que el Vélez de Russo en el Clausura 05.
Lanús tendrá la gran posibilidad de conservar este núcleo exitoso para intentar seguir reescribiendo su propio libro. El sexto puesto en la temporada pasada y el título de Boca en Brasil le permitirán competir en la primera fase de la Copa Libertadores contra un rival aún desconocido. Si cambia de pantalla, se meterá en uno de los ocho grupos de la Copa. El campeón del próximo Apertura sí podrá disfrutar del imprescindible cambio de calendario y no dependerá de una campaña anterior para participar de la competición en su mejor momento.
Sufrió su última derrota en la 9» fecha contra River. El día en que Sand expresó su bronca contra un club que le cerró la puerta en la cara. Máximo goleador histórico de las divisiones juveniles, Pepe peregrinó por Colón, Vitoria de Bahía y Defensores de Belgrano hasta que Leo Astrada le dio su oportunidad a principios de 2004. No le fue nada mal. Marcó un puñado de goles y salió campeón del Clausura 04. Pero erró dos goles hechos en la Bombonera un año después y volvió a hacer las valijas: Banfield, Colón y Lanús, que hizo la mejor inversión de los últimos 10 años y le compró el pase. Aquí tenemos un caso de cómo un jugador puede cambiarle la vida a un club y cómo un club puede cambiarle la vida a un jugador. Lanús potenció a Sand y Sand potenció a Lanús. Cada uno encontró exactamente lo que necesitaba. El jugador, un equipo y un entrenador que confiaran en él. El club, un goleador que aprovechara las situaciones de gol que el equipo ya generaba con su fluido y vistoso circuito de juego a partir de sus mediocampistas. Ayer, justo en la cancha donde había fallado en su último clásico, marcó su gol más importante. Un cabezazo estupendo para completar una especialidad de la casa: la pelota parada. Es el equipo con más goles y más jugadas de peligro en este aspecto cada vez más influyente del juego.
La racha victoriosa comenzó contra Estudiantes. Ese día, presentó una formación repleta de suplentes porque la prioridad era la Copa Sudamericana. No está de más recordarla con sólo dos titulares: Bossio; Sigali, Jadson Viera, Quintana y Benítez; Blanco, González, Ledesma y Peralta; Manicero y Jiménez. En ese momento, Boca e Independiente peleaban por la punta y el granate se preparaba para jugar la revancha ante Vasco da Gama tras un sólido 2 a 0 en la ida. El brasileño Viera se cortó el tendón de Aquiles, Bossio se atajó todo y Malingas Jiménez (único bicampeón del año) marcó el gol del triunfo en el último minuto. Tres días más tarde, con un equipo casi idéntico al de la consagración de ayer, se presentó en Brasil. Y la pasó muy mal. En la última jugada, Leandro Amaral borró aquella ventaja inicial y le dejó afuera con un doloroso 0-3. En Río de Janeiro, Lanús debió guardar su pasaporte y enfocarse en los duelos de cabotaje. Adiós Copa, Echale la culpa a Río
Datadistic ofrece datos reveladores sobre el rendimiento de Lanús post-Sudamericana. Desde aquella frustración, el equipo de Cabrero generó más situaciones de gol por partido que ningún otro (7 de promedio). Recibió menos jugadas de riesgo (3,9 contra 5,1 de la primera mitad). No sufrió más expulsados desde la 11» en adelante. Apareció Valeri y su fútbol lujoso. Sand mantuvo su eficacia de goleador. Fritzler y Pelletieri se complementaron en la medular. Hoyos y Ribonetto se afianzaron en el fondo. Blanco irrumpió en el equipo y le sacó el puesto a Aguirre en la derecha del medio campo. Y Acosta se quedó con el rol de ayudante de Sand arriba para completar un año inolvidable. En enero, marcó el gol que le dio a la Argentina su lugar en Pekín 2008. En julio fue campeón mundial Sub 20. Y en diciembre, como casi todos sus compañeros, festeja su primer título en Primera. El año de los Ramones, Cabrero fue maestro y ya es prócer. En el campeonato de los arqueros, Bossio revirtió su historia personal con el club. En el Apertura de los goleadores, Sand jugó el torneo de su vida. ¡Salud campeón! Así termina esta película. El argumento emociona y nos rendimos ante este equipo encantador. Modelo 07 y made in Lanús, también se llama Echale la culpa a Río.



