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Un arquero que salió casi hasta la mitad de la cancha, un control fallido y un defensor que no consiguió despejar una pelota sobre la línea. Sabah FK consiguió la primera victoria de su historia en la Champions League con un desenlace tan insólito como memorable. El desconocido equipo de Azerbaiyán, fundado en 2017 y debutante esta temporada en la máxima competencia europea, venció por 2-0 a Slavia, de Praga, como local en la segunda fecha de la fase liga. El segundo tanto, sobre el final, llegó después de una sucesión de errores que transformaron una jugada que no llevaba demasiado peligro en el gol que aseguró un resultado histórico para la institución azerí.
Ambos equipos habían comenzado su participación con derrotas. Sabah había sufrido una goleada ante Manchester United en Old Trafford, y Slavia había caído contra Lens por 3-2 en la capital checa. Para Sabah el encuentro de este martes tenía esa dimensión particular: era su primero como local en la fase principal de la Champions, instancia a la que llegó mediante un ascenso vertiginoso desde su fundación, de hace nueve años.
La primera atracción llegó durante la etapa inicial. Sabah consiguió convertir, pero el festejo quedó interrumpido por la intervención del VAR, que detectó una posición adelantada por un margen mínimo. La decisión sorprendió al entrenador lituano Valdas Dambrauskas, que observó con dudas la resolución arbitral. El equipo local debió esperar hasta el complemento para celebrar su primer gol oficial en esta instancia del torneo.
A los 4 minutos de la segunda mitad, una buena salida de contraataque terminó con una definición espectacular del extremo jamaiquino Kaheem Parris. El croata Ivan Lepinjica condujo el avance y, después de progresar con la pelota, envió un pase atrás para la llegada de su compañero. Parris resolvió de primera, con un potente zurdazo que estableció el 1-0. No fue un tanto cualquiera: resultó el primero de Sabah en la historia de la Champions.
Pero la escena más llamativa de la noche llegó a los 43 minutos de la etapa final. Un pelotazo largo encontró al delantero Orphe Mbina en una carrera que parecía destinada a terminar sin consecuencias. El arquero de Slavia, Jakub Markovic, había salido hasta las inmediaciones de la mitad de la cancha y llegó antes que el atacante. Tenía tiempo y espacio para resolver, pero un mal control cambió por completo la jugada.
La pelota se le escapó y quedó a disposición de Joy-Lance Mickels. El delantero ruandés superó a un adversario y avanzó con el arco prácticamente desprotegido, mientras Markovic intentaba regresar a toda velocidad y un defensor retrocedía para cubrir su posición. Mickels no esperó hasta ingresar al área: sacó un zurdazo de larga distancia que superó al guardavalla, pero todavía quedaba un último obstáculo.
El nigeriano David Moses había conseguido llegar hasta las proximidades de la línea de gol y parecía en condiciones de evitar el tanto. Sin embargo, su intento de despeje terminó en una pifia que permitió que la pelota ingresara en el arco. El segundo error consecutivo completó una secuencia difícil de imaginar: un mal control del arquero y un despeje frustrado del defensor en una acción que, segundos antes, no representaba una amenaza seria.
El 2-0 aseguró los primeros tres puntos de Sabah en la competencia y agregó otro capítulo a una historia que ya tenía suficientes episodios extraordinarios. El club, con sede en Masazir, una localidad cercana a Bakú, ni siquiera existía cuando Leicester conquistó la Premier League en 2016. Fue fundado el 8 de septiembre de 2017 y, en su primera temporada, terminó quinto en la segunda división de Azerbaiyán. A pesar de esa ubicación, recibió autorización para ascender porque los cuatro equipos que habían quedado por encima desistieron de subir o no cumplían con los requisitos necesarios.
A partir de aquella oportunidad, la institución construyó un crecimiento que alcanzó su punto más alto la temporada pasada, cuando conquistó por primera vez la liga de Azerbaiyán y terminó con la hegemonía de Qarabag, el gran dominador del fútbol local. Después superó cuatro eliminatorias europeas para ingresar entre los 36 participantes de la fase liga y convertirse en el club más joven de la historia en alcanzar esa instancia.
El calendario todavía le reserva compromisos de enorme exigencia: recibirá a Borussia Dortmund la próxima fecha, más adelante a Barcelona y Napoli, además de visitar a Arsenal y Villarreal, entre otros rivales. Sin embargo, después de la dura derrota en Manchester, Sabah ya consiguió su primera gran recompensa. Nueve años después de su fundación, celebró su primer triunfo en la Champions, con un golazo para abrir el marcador y un doble blooper que convirtió el cierre del partido en una escena inolvidable.

