Copa de Oro. Cómo el fútbol le da una esperanza a Haití, devastado por el hambre y el olvido

Festejo en las calles de Puerto Príncipe
Festejo en las calles de Puerto Príncipe Fuente: Reuters
Ariel Ruya
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2 de julio de 2019  • 12:00

Es una explosión sublime. Popular, emocionante. Miles de fanáticos recorren las calles en una medianoche sin sangre, sirenas ni las tragedias de todos los días. Haití es el país del olvido: hambre, desastres naturales, violencia. Y de pronto, pobres, humildes y mendigos cantan, se abrazan, lloran a la luz de la luna en Puerto Príncipe, detrás de una pantalla gigante, un grito en la oscuridad. Hay un motivo de esperanza: el fútbol. El seleccionado nacional escribe la historia al alcanzar por primera vez las semifinales de la Copa de Oro de la Concacaf, luego de superar por 3 a 2 a Canadá, un gigante, tras estar en desventaja por 2 a 0. Otra medianoche se espera: hoy, a las 23.30 de la Argentina, se cita con México, el más grande de aquella parte del mundo. La ilusión de la pelota.

Gran celebración de Haití, luego de una impactante victoria
Gran celebración de Haití, luego de una impactante victoria Fuente: AFP

Días antes, le gana a Costa Rica por 2 a 1, también luego de estar en desventaja. Cinco triunfos en continuado. La revelación de un grupo de jugadores semiprofesionales, guiados por un francés que les habla en su mismo idioma desde enero de 2014. Marc Collat no les charla de tácticas, ni estrategias. No existe el falso 9 y el arquero no sabe jugar con los pies. Hace algo superador: los invita a soñar. "Sabemos que México es el mejor equipo de la Concacaf, pero nosotros perseguimos un sueño. Jugar contra ellos es un modo de aprender, de avanzar. Jugamos con la convicción de que en el futbol todo es posible", sostiene el hombre, de 69 años.

La liga de Haití -la Championnat National- es la más rústica del Caribe; Arcahaie FC, último campeón, tiene una cancha para unos 1000 hinchas. El certamen cuenta con 16 equipos y, a veces, suceden situaciones imposibles. Solo el Estadio Nacional Sylvio Cator -15.000 personas y césped sintético- está en condiciones. Los otros escenarios no tienen alambrados y los hinchas se paran casi sobre la línea del campo de juego. A veces, los jugadores deben correr a la gente para sacar un lateral y cuando hay un gol decisivo, los hinchas ingresan en el campo y se llevan al artillero en andas. Hay casos de dirigentes que concurren armados a las canchas. No hay vestuarios, no hay duchas...

El espíritu de lucha, de adversidad, es la mejor síntesis del equipo. Flacos, altos, hábiles, desorientados, con básicos conocimientos tácticos y un corazón enorme. "Nuestra especialidad es saber que mientras el partido no llegue al pitazo final, deben pelear como guerreros, ni más ni menos de como lo hicieron en toda su vida", cuenta el DT.

Los festejos de los goles son emotivos: se conmueven casi hasta las lágrimas. La próxima Liga de Naciones Concacaf, que empezará en septiembre, será otro motivo de progreso, de roce internacional. De dinero fresco. La Federación local recibe anualmente 12 millones de dólares por parte del programa FIFA Forward, una iniciativa que surgió en 2016, que respalda a los países que generan menos de cuatro millones. La condición: desarrollo en todos los niveles: varones, mujeres y juveniles.

Festejo en las calles de Puerto Príncipe
Festejo en las calles de Puerto Príncipe Fuente: Reuters

"La Concacaf y la FIFA nos dieron fondos, que nos ayudaron a traer más jugadores, más profesionales", explica el conductor, que sabe que los futbolistas tienen otros trabajos para sobrevivir. El fútbol no es el dinero: el fútbol es un escape. Es el mismo equipo que despidió al seleccionado argentino rumbo al Mundial de Rusia, el 29 de mayo de 2018, en la Bombonera. El 0-4 fue gratificante: pisar la cancha de Boca y rozar a Lionel Messi son imágenes instaladas en la retina de sus mejores recuerdos.

El sistema es un 4-3-3 libre, descontracturado. El choque con México será el más peligroso del torneo: pero el conjunto azteca de Tata Martino... no tendrá al DT argentino en el banco. En el triunfo por penales contra Costa Rica sufrió la segunda tarjeta amarilla y fue suspendido. Está nervioso, enojado. Discutió con el entrenador de Canadá, suele fastidiarse con los árbitros y pidió el VAR, la tecnología que respalda a la Copa América. "Lo utilizan 200 veces, hace un par de días anularon cuatro goles. Nosotros no tenemos VAR. La verdad, las cosas hay que decirlas", sostuvo. México tiene un promedio de edad de 26 años, los viejos caciques se corrieron de la escena. Es cuestionado por algunos medios, a pesar de que suma ocho triunfos en serie, si se contabilizan los penales contra Costa Rica. La otra llave del torneo también es despareja: Estados Unidos-Jamaica.

Haití está haciendo historia en la Copa de Oro
Haití está haciendo historia en la Copa de Oro Crédito: Dpa

La economía de Haití es la más pobre de América, el 60% de la población -unos 6,5 millones de personas- vive con menos de 2,4 dólares al día y más de 2,5 millones, con menos de un dólar y medio, según el Banco Mundial. Cada año, hay peligro de un desastre natural, según la ONU. Tal vez por eso -cuenta Steven Sabat, un volante aguerrido-, el vestuario fue un mar de lágrimas. "Sé lo que significa para nosotros, por cómo son las cosas en Haití. Respeto a todos, somos una familia, no puedo estar más feliz".

Por: Ariel Ruya

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