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Aunque el fútbol es tan propenso a dejar mal parada toda mirada hacia el futuro, a seis fechas del final del Apertura puede ser interesante ensayar una proyección según el ritmo de competitividad que traen sus principales protagonistas en las últimas fechas. El ejercicio es algo así como la evolución de un conteo de votos en un comicio, aunque mucho menos científico y garantizado. Es decir, reparar en lo que ya se sabe y estimar, en base a esas certezas, qué puede ocurrir de aquí en más.
El repaso se ajusta a los tres punteros -Boca, Estudiantes y River-, sin ignorar que entre quienes lo siguen hay quienes conservan buenas chances de ingresar en la discusión: Arsenal, Vélez y Racing, básicamente. Pero la entrecortada progresión del campeonato obliga a leer la tabla con muchos reparos, por la cantidad de partidos adeudados. Así, si Boca optimiza la cosecha en los dos que le quedan jugar o terminar (ante Racing, mañana, y el segundo tiempo del que pierde con Gimnasia, la semana próxima), se colocaría a una distancia potencial de seis puntos por sobre sus dos compañeros actuales de vanguardia.
La proyección marca las diferencias en la evolución de cada uno. Si se dividen las trece fechas jugadas en un fragmento de siete y otro de seis, Boca -que en cada uno tiene un partido menos- muestra lo mejor en el primero, con 16 puntos (el sprint imparable de la última época de Basile y el empate con Godoy Cruz en el debut de La Volpe), que en el segundo, con 12. Estudiantes es, por lejos, el más irregular: 10 puntos en la primera parte y 18 -el ciento por ciento de lo jugado, producto de seis victorias consecutivas- en la segunda. River, aunque con dos partidos menos, presenta un panorama parecido al de Boca, con 16 (el segmento incluye su única derrota, con Racing, y el empate con Newell s) y 12 (tres empates, con Colón, Belgrano e Independiente). Lo que se desprende del juego corre por el mismo camino: la imagen xeneize es ahora mucho menos potente que en el comienzo, y lo contrario ocurre con el equipo de Diego Simeone.
¿Cómo está la disponibilidad de la tropa en cada uno? Boca es el más golpeado: hoy no dispone de Palermo (una distensión de ligamentos que le demandará unas dos semanas más de inactividad), Battaglia (con tendinitis), Silvestre (tiene una lesión en la planta de un pie) y Calvo (se recupera de un implante dental), y después de una prolongada ausencia ya podría contar nuevamente con Marino. River, el más aliviado: sólo le falta Augusto Fernández, operado recientemente de los meniscos de la pierna derecha. Estudiantes ya no tendrá hasta el año próximo a Huerta, operado de una fractura de tibia y peroné derechos, y espera por Cominges, que sufre una lumbalgia.
Por lo demás, la comparación del fixture de cada uno -siempre en lo potencial- le ofrece una agenda menos comprometedora a Boca, al margen de los partidos pendientes con Racing y con Gimnasia. Y anuncia un momento clave: el choque entre Estudiantes y River, en La Plata, por la 15a fecha, dentro de doce días. Elementos relativos para escrutar un futuro que, de todos modos, todavía tiene margen para ofrecer muchas sorpresas.
16 es la diferencia de gol positiva de Boca, superior a las de Estudiantes (+15) y River (+11); son las tres mejores del torneo


