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Seguramente, Julio César Falcioni tendrá esta noche sensaciones encontradas cuando como técnico de Banfield se enfrente con Vélez, equipo en el que se inició como jugador y técnico. Por esas paradojas del destino, no perdió nunca como entrenador ante Vélez; en dos ocasiones, al frente de Olimpo, se impuso por 1 a 0, y en el Apertura 2003, como DT de Banfield, superó por 3 a 0 al equipo de Liniers.
"Pelusa", como se lo conoce en el ámbito del fútbol, fue un arquero que tuvo su momento de esplendor a mediados de los años 80; con América de Cali jugó tres finales consecutivas de la Copa Libertadores, pero no levantó nunca el trofeo sudamericano, pues cayó con Argentinos Juniors, River y Peñarol. Ahora, como DT, aspira a dejar su huella; no se conforma con lo hecho y pretende ganarse un lugar de privilegio.
-La gente de Vélez lo mira con recelo por sus triunfos como técnico de otros equipos ante el Fortín. ¿Cuál es el secreto?
-El mérito es de los jugadores a los que me tocó dirigir, tanto los de Olimpo como los de Banfield. La actitud fue siempre la misma ante cualquier equipo. Vélez es un rival como cualquiera.
-En el Apertura 2003, Banfield terminó tercero y fue la revelación. ¿Hasta dónde puede llegar ahora?
-Hicimos un buen trabajo de pretemporada y tenemos la ilusión -como mínimo- de repetir la buena campaña del torneo anterior. Ahora comienza una serie ante Vélez, Independiente, Boca y River, que me va a dar una idea del momento del equipo.
-Si a Ischia le va mal, suena su nombre para volver a dirigir a Vélez. ¿Sabe algo?
-No puedo opinar al respecto; primero, porque estoy trabajando en Banfield; segundo, porque Carlos Ischia es mi amigo. Reconozco que Vélez es una institución a la que quiero mucho, pero no puedo predecir mi futuro.
-¿Cómo vivió la transición de jugador a técnico?
-Es difícil. Uno deja de hacer lo que más le gusta, que es jugar al fútbol. Pero esto es así: hay que asumir otro rol para seguir vinculado a este deporte y hoy en día estoy trabajando en lo que más me gusta.
-¿Le quedó alguna asignatura pendiente como jugador?
-Creo que a todos nos quedan asignaturas pendientes. Mi carrera fue brillante durante dieciocho años en el fútbol profesional. Estuve diez años en América de Cali. Seguro que me hubiese gustado jugar un mundial, pero había muy buenos arqueros, tanto en 1982 como en 1990.
-¿Cuál es su estilo como técnico?
-Uno se debe acomodar a las características de los jugadores que dirige. En los equipos uno debe llegar y adoptar un sistema de acuerdo con los jugadores que tiene. En Vélez me tocó jugar con tres en el fondo, en Olimpo y en Banfield, con cuatro.
-¿Los jugadores llegan a primera capacitados técnicamente?
-Al jugador de divisiones inferiores hay que enseñarle todas las mañas del fútbol, para que cuando llegue a primera no tenga déficit, ni con la pierna izquierda ni con la derecha, que sepa cabecear, manejar los brazos y el cuerpo. El jugador debe saber todo en la parte técnica y táctica.
Y allí se va, con su pícara sonrisa a cuestas, como cuando era un chiquilín con flequillo que una vez tuvo el sueño de ser arquero de primera división. Y el sueño se hizo realidad.



