

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

A sus 39 años, que cumple hoy, el nombre de Leo Messi domina en estadios, publicidades, panelistas de la tele y el asombro de colegas extranjeros que se rinden también, casi todos ellos, ante el fenómeno. Ya venía jugando casi como nueve los últimos meses en Inter Miami. En abril, contó The Athletic, el nuevo DT de Inter, Guillermo Hoyos, inició un torneo interno que incluía puntuación individual para todos los rubros: triunfos, goles, etcétera. Messi no eligió a ninguna de las figuras. No importó. Su equipo dominó la tabla final y Leo metió ochenta goles, cincuenta más que el segundo.
Animal competitivo, Messi sorprende en el inicio del Mundial. Supera a Kylian Mbappé, Erling Haaland, Ousmane Dembelé, Vinicius y Harry Kane. Y a Cristiano Ronaldo, que ayer, con sus 41 años, se sumó a la fiesta con dos goles y se convirtió en el primer jugador de la historia que anota en seis mundiales seguidos. Luego del partido, a Cristiano le preguntaron sobre Messi y no pudo con su genio. Miró hacia otro lado y buscó la pregunta siguiente.

Los goleadores suelen tener un ego importante. Y Cristiano, máximo anotador en la historia del fútbol mundial, con 975 tantos, siempre lo disimuló poco. Por eso, muchos se sorprendieron cuando ayer, en la goleada 5-0 de Portugal a Uzbekistán, cedió un tiro libre a su compañero Nuno Mendes. Sorpresa y gol. Su dedo en la sien felicitó la astucia. Luego fue pura felicidad. Hasta festejó las preguntas de LiveModeTV, plataforma de streaming de la que es accionista, y cuyo cronista le pidió sonriendo mejores condiciones de trabajo. La goleada de ayer fue un alivio tras la tensión enorme que había provocado el debut discreto (1-1 contra República del Congo), con pobre prestación de Cristiano, que por supuesto perdió la explosión de sus años dorados.
Algunos medios buscaron polémica por declaraciones (lógicas) del volante Joao Neves sobre el trabajo colectivo del equipo. La prensa quitó contexto y matices. No dio forma. Deformó. Influencers, pero también periodistas. Las redes, un mundo de tinieblas, inventaron a su vez declaraciones de la novia de Joao Neves (la actriz Madalena Aragao). “¡Miren cómo se crían las nuevas generaciones!”, replicó entonces Georgina Rodríguez, pareja de Cristiano, que borró la publicación cuando advirtió que todo era falso. Llovieron insultos contra Joao Neves, su novia, y también contra Bruno Fernandes y Vitinha. “El ídolo merece respeto”, exigían los fans que tiene Cristiano en las redes. Son más de seiscientos millones.
Esta misma polémica, solo que con Cristiano casi cuatro años más joven, ya sucedió en el Mundial de Qatar. Intervino hasta el entonces presidente Marcelo Revelo de Sousa. La audacia del DT Fernando Santos, que mandó a Cristiano al banco, fue corregida ahora por su sucesor, el español Roberto Martínez, que lo devolvió al equipo titular. Y ayer, pese al triunfo cómodo, lo mantuvo hasta el final. Hizo cinco cambios. Cristiano, intocable. “No tiene sentido sacar al mejor goleador del fútbol mundial en un partido en el que necesitas goles”, dijo Martínez. Son técnicos que deben hacer equilibrio en vestuarios poblados por estrellas. Como le pasa a Didier Deschamps en Francia. O a Luis de la Fuente en España.

El ejercicio de liderazgo de Lionel Scaloni, un caso de estudio, sucede dentro de un vestuario con líder indiscutido. El líder que inició el Mundial corriendo a defensores argelinos y que al partido siguiente lo cerró con una jugada monumental en el minuto 95, que combinó visión para habilitar al compañero mejor ubicado, recursos para inventar un taco que permitiera controlar una pelota difícil, y tirarse finalmente con los pies para ganarle de mano a todos y definir como en el potrero. Amor de amateur. Excelencia competitiva. Messi juega y hace jugar. El lunes se coronó máximo goleador histórico de las copas mundiales y le dio nueva letra al 22 de junio, Día D para la historia del fútbol argentino, a cuarenta años de Diego, del 2-1 contra Inglaterra en el Azteca.
El debate Messi-Maradona, puede ser parte inevitable del mundo futbolero. Afortunado nuestro fútbol. Allá ellos, los que, por las razones que fuere, no puedan disfrutar de ambos. Es cierto que el Mundial recién comienza, pero este inicio explosivo de Messi domina casi todas las conversaciones. El lunes, cuando Austria presionaba sin lastimar, sabíamos que en algún momento volvería a aparecer. En la cancha o en esa megapantalla del Dallas Stadium, tan supersize que nos distraía del juego, bien a lo Estados Unidos. Lo veíamos caminar, pero oliendo por dónde volvería a agredir. Lo que no sabíamos era que sería en el último minuto y de ese modo. Creando, impulsando y rematando. Recordándonos que todos estos últimos años hubo comparaciones inútiles. Porque Messi es mucho más que un número y siempre compitió contra sí mismo. Artista como Roger Federer, pero también guerrero, ahora que contó su admiración por Rafael Nadal. Con CR7 subido a la escena, y acaso a la espera de Neymar, el Mundial ya tiene a todos sus divos. El más narcisista de todos, avisó ayer Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aparecerá el día de la final. El campeón, ya fuimos advertidos, recibirá la Copa de manos de manos de Donald Trump.



