Enzo Francescoli, con LA NACION: el "ridículo" de la final con Boca y por qué a River "no le cambiaba nada" perder

Luego de toda la gloria vivida en 2018, Francescoli ya proyecta la agenda de River para el próximo año
Luego de toda la gloria vivida en 2018, Francescoli ya proyecta la agenda de River para el próximo año
Pablo Lisotto
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28 de diciembre de 2018  • 18:00

Cuando levante su copa y repase por su cabeza todo lo que vivió en este 2018 que se va, seguramente una sonrisa acompañará a Enzo Francescoli . Y en ese brindis, la satisfacción por lo que obtuvo River se entrecruzará con lo que asoma en el horizonte. Con el hecho de trazar nuevos objetivos que, aún sabiendo que no podrá igualar la eternidad de haberle ganado la Copa Libertadores a Boca en el Santiago Bernabéu de Madrid, tendrán que estar a la altura del club del cual él es el manager deportivo. En constante interacción con el presidente, Rodolfo D'Onodrio, y con el entrenador, Marcelo Gallardo .

En una extensa entrevista con LA NACION, el manager habla justamente de las demandas de su rol, de los firmes cimientos que exhibe River más allá de sus éxitos deportivos, de las extenuantes cuatro semanas entre una final y otra con Boca y del desafío grande que se le viene al campeón de América, después de un año inolvidable.

–¿Hubiera cambiado algo si a River le tocaba perder la final con Boca?

–¡Nada! ¡En absoluto! Si hubiéramos perdido no se hubiera cambiado, al menos no de mi parte. Desde el pequeño lugar que ocupo en el club no hubiera cambiado nada. Porque este grupo ha logrado muy buenos resultados. Tenemos un equipo súper competitivo, un equipo que es reconocido no solo por los resultados, sino también cuando viajamos, en los hoteles, en los aviones. Cuando los chicos viajan a lo mejor 15 horas y llegan, están cansados, pero dejan sus bolsos y bajan a saludar y a firmar autógrafos a los miles de hinchas que los esperan en la puerta. Desde ese lugar River recuperó lo que para mí es River, que es más que ganar o perder un partido. Y el enfoque que creo que tiene que tener un club de la envergadura de River a nivel social en la Argentina, que es justamente eso: estar más allá de los resultados. Obviamente que esto es con arcos y el resultado siempre ayuda. Pero aunque hubiera un resultado adverso para mí el camino es éste. El de la competencia sana, el de la rivalidad sana. Tener un club lo más sano posible. Esa es la idea que tenemos todos.

–¿Cómo viviste esas dos semanas hasta que finalmente se jugó la segunda final con Boca?

–Muy mal, muy mal, como todos. Porque tuvimos que aceptar con muchísima impotencia una decisión que no tiene sentido ni lógica. Porque jugar una final de América en Europa ya es ridículo desde el momento en el que lo ponés en una frase.

–¿Y por qué ocurrió?

–Yo creo que el mayor error estuvo en la Conmebol y en la AFA . Conmebol por tomar esta decisión y optar por lo más rápido y sencillo sin pensar en los hinchas, y sobre todo en los hinchas de River, que muchos sé que habían hecho un sacrificio enorme para sacar su entrada y venir al Monumental desde lejos para ver a su equipo. Y el otro responsable fue la AFA, que yo creo que en ningún momento defendió al fútbol argentino. Lo más preciado que tiene el fútbol argentino después de su selección es el River-Boca. Y se lo dejó llevar. Esos dos puntos son los que más me llamaron la atención.

–¿Fue un momento triste?

–Sí. Sin dudas. Si bien hoy, para nosotros los riverplatenses, es un momento de gran felicidad, aquello fue un momento triste para todos los argentinos.

Francescoli habló de las demandas de su función en River y de la extenuante final con Boca, entre otras cuestiones
Francescoli habló de las demandas de su función en River y de la extenuante final con Boca, entre otras cuestiones Crédito: Fabián Marelli

–Con el poder que tienen los futbolistas en general y los de River y Boca en particular dentro del negocio del fútbol, ¿pudieron haber hecho algo más para evitar que la final saliera de la Argentina?

–Es que por eso yo me enfoco en la Conmebol y en la AFA, porque son los entes con los cuales vos te regís. Si vos tenés a tu jefe que te dice que "hay que ir para acá", vos tenés que ir para ahí. Porque la otra opción es irte. Y si te vas, tenés que atenerte a las consecuencias. Si River hubiera tomado la decisión de no viajar a España, hubiera recibido una suspensión de cinco años. ¿Y eso después cómo se lo explicás al socio y al hincha? Ahí hay un juego bastante complejo para el que toma decisiones.

–¿Pensás que la Conmebol hubiera sancionado tan fuerte a River y a Boca si se plantaban en no viajar?

-No sé, pero esa es la regla. Porque acá también hay un juego en el que si Boca y River no están en torneos internacionales mejor para los Gremio, para el resto de los equipos brasileños, o incluso para los Independiente. Esto parece un chiste, pero es así. Lo mismo ocurre con esa regla que dice, y que ojalá se cambie, que si entra tarde un equipo su técnico no podrá estar dentro de la cancha. ¿Qué tiene que ver un técnico con que un jugador tenga ganas de ir al baño 30 segundos antes de salir a la cancha? ¿O que otro se doble un tobillo subiendo la escalera en el túnel? Son dos cosas que nos pasaron este año. Hay cosas que están mal, cosas que hay que cambiar. Entonces, cuando alguien decide jugar a miles de kilómetros, privando a un montón de gente de esa fiesta, estamos mal. Ahora, si River y Boca, y sus jugadores también, podrían haber hecho algo para impedirlo, y sí, seguramente. Pero las consecuencias son bastante complejas.

–¿Sentís que estaban solos?

–Yo creo que sí, que estábamos solos. En ningún momento vi un apoyo a ultranza de todos los clubes. Hubo algunos que apoyaron a uno o a otro, pero no vi algo a ultranza diciendo "rebelémonos", o "hay que parar el fútbol argentino". No. Todo fue entre River y Boca, Boca y River, y arréglense como puedan. La Conmebol tomó una decisión que para mí fue errónea. Y la AFA tendría que haber respaldado a los dos equipos argentinos, porque para eso está la AFA. Si no, no sé para qué está.

–Tampoco hubo voces desde la AFA...

–Sí. Sobre todo eso. Voces. La AFA tendría que haber gritado, no solo hablado, diciendo que era una locura trasladar el River-Boca a Madrid.

–En 2013 fue Tata Martino, en algún momento el propio Gallardo; incluso, hace poco Gustavo Alfaro. Son varios los protagonistas que critican la desorganización del fútbol argentino. ¿Cómo se resuelve? ¿Cómo se evoluciona?

–(Se ríe) Es difícil. Este año fue todo desprolijo desde el ente más importante que tenemos en Sudamérica, que es la Conmebol. Movió todo el calendario argentino y la Argentina se lo permitió para jugar una Libertadores dos sábados por un tema de la televisión. Yo creo que hay muchas cosas para corregir y no me puedo poner yo en el lugar de querer hacerlo, ni salir a decir que la solución es de determinada manera. Pero habría que juntarse y empezar a buscar soluciones. Así como estamos, seguimos mal. Entonces, cuando vas a lugares como Emiratos Árabes, o cuando viajás a Europa y ves que todo está diagramado, que las fechas de los partidos se respetan, que todos están felices y que todo funciona… ¡Y sí, estamos lejos! Más allá del poderío económico, que ahí también estamos lejos pero esa es otra historia, lo concreto es que estamos lejos desde la organización, desde la cabeza, desde las miserias que tenemos en la Argentina.

La postal inolvidable de River en Madrid, con Francescoli entreverado en el grupo
La postal inolvidable de River en Madrid, con Francescoli entreverado en el grupo Crédito: Fabián Marelli

–Fuera del fútbol, ¿qué es lo que más te llamó la atención de Emiratos Árabes?

–Nunca había ido y me llamó la atención todo. La cultura de sus habitantes, sus vestimentas, lo religiosos que son. Y sobre todo el trato o el lugar que ocupa la mujer. Justo cuando en la Argentina es un tema del que se habla mucho, ver que en Emiratos la mujer ocupa un lugar casi invisible es extraño. De hecho, las tapan de pies a cabeza y las ocultan. Es todo muy raro y muy distinto. Cuando uno ve de cerca estas culturas árabes y las compara con nuestros países se da cuenta de que, aunque todavía faltan cosas, hemos avanzado muchísimo en la igualdad entre el hombre y la mujer.

–¿River necesitó descender para encontrar el camino?

–Yo creo que siempre que tenés una gran frustración o una gran derrota uno saca conclusiones. Aquella fue una página muy triste de nuestro club. (Se queda pensando cinco segundos) Puede ser, puede ser. Sin dudas que cuando uno toca fondo y empieza de cero, hay que arrancar. Y por suerte River empezó bien. Que esto también es importante. Volver a empezar, como dice la canción, pero volver a empezar bien. Volver a empezar pensando en lo que fue la historia de River. Y esa es un poco la idea que tenemos con Marcelo (Gallardo) y con Rodolfo (D’Onofrio) a la cabeza. Que es de la manera que conocimos River. Él de jovencito, yo un poco más grande: 21 años tenía cuando llegué al club por primera vez. Rodolfo toda su vida como socio. Desde ese lugar tratamos de hacerlo. Con errores, sin dudas, y con aciertos. Más allá de las victorias o las derrotas.

Gallardo (sin camiseta) y Francescoli, acompañaodos por Celso ayala, celebran uno de los títulos que ganaron juntos en River en los noventa.
Gallardo (sin camiseta) y Francescoli, acompañaodos por Celso ayala, celebran uno de los títulos que ganaron juntos en River en los noventa. Fuente: LA NACION

–¿Te divierte el balance del año, cuando se analiza lo que pasó, lo que vendrá, la lista de posibles refuerzos?

–Ese es el mejor momento. Lo más divertido. Es la parte que más me involucra. Obviamente junto a Marcelo y más gente. En la secretaría técnica hay un montón de exjugadores, como Hernán Díaz, Guillermo Rivarola y otros veedores. Nosotros ya tenemos una lista, un plan. Pero por lo general esperamos que se termine la participación oficial del club en la temporada. Y es ahí cuando nos reunimos y analizamos los pasos por seguir, de acuerdo con lo que considere Marcelo.

–Tu caso es de los pocos exitosos en nuestro país. ¿Por qué no termina de funcionar el rol de manager en el fútbol argentino?

–El manager es una pieza más. Es un vínculo entre los directivos y el cuerpo técnico o el equipo. Pero mi rol no tiene poder absoluto, no lo va a sacar campeón ni poner último a River. Es una tarea que depende muchísimo de los directivos. Entonces, en algunos clubes los dirigentes no quieren a alguien en ese rol. O no lo encuentran. O no tienen necesidad. No está muy utilizado en nuestro país. En Europa sí porque la mayoría son sociedades anónimas y muchas veces los dueños de los clubes no saben de fútbol y necesitan poner a alguien que entienda, que conozca. Y ese manager maneja el tema fútbol. Supongo que será por eso. En la Argentina no les interesa porque son dirigentes que saben de fútbol y quieren hacer ellos las contrataciones de los técnicos y de los jugadores. Y está bien que así sea, cada uno con sus gustos. Yo encontré en Rodolfo una persona que todavía hoy, aun teniendo toda la experiencia que tiene y me podría decir que hasta acá llegamos, me consulta en muchas cosas. Muchas otras las hablamos junto a Marcelo, que es un amigo, con el que hemos compartido muchas cosas y nos tenemos mucho respeto. Si todo esto no se hubiera dado no sé si yo hubiera durado lo que duré.

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