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AREQUIPA (De un enviado especial).- Es el momento justo. La palabra de Humberto Grondona, subdirector de los seleccionados nacionales, se impone por el momento del Sub 20. Justo cuando el plantel hace equilibrio entre la alegría por la clasificación al Mundial de Colombia y por la desazón de que sólo un milagro le hará un lugar en los Juegos Olímpicos de Londres. Mañana cerrará su actuación ante Colombia y depende de una goleada propia y de que Uruguay derrote a Brasil para tener chances de defender el bicampeonato olímpico en 2012.
-¿Estás conforme?
-Sí, después de lo que vi contra Ecuador y en el primer tiempo con Chile, sí. Sólo me quedé tranquilo después de Brasil, cuando ya estábamos dentro del Mundial, que era el objetivo. Siempre se quiere más, pero la idea era el Mundial y, por momentos, pensé que quedábamos afuera. Lo de Uruguay fue algo previsible, no me gustaba que se clasificara. Estoy tranquilo porque se mejoró desde 2009. La Argentina siempre tiene que jugar los mundiales. No haber estado en Egipto fue un golpe duro.
-¿Por qué no se pudo más?
-No sé… yo no soy el técnico… Hubo rendimientos cambiantes, un chico jugaba ocho puntos y, al partido siguiente, cuatro. No sé… Es una edad difícil. A veces te confías porque terminaste primero y después te pasa lo de Ecuador. En el fútbol no se puede confiar. Eso me da bronca. Hay que pensar siempre que el equipo de enfrente te puede ganar.
-Aunque queda una remota posibilidad, ¿no es un fracaso no ir a los Juegos Olímpicos?
-No. Había que ir al Mundial. Si no íbamos teníamos que irnos todos. Hubiese sido una vergüenza que se faltara a otro Mundial. Se los dije. Como también los felicité por haberse clasificado al Mundial. Sé lo que es ser un DT y por eso también los advertí porque, a este paso, muchos no van a ir a Colombia, aunque como subdirector los tuve que felicitar porque se logró el objetivo.
-¿Por qué en los últimos sudamericanos no se consiguió una línea de juego?
-No puedo opinar porque no soy el técnico…
-Pero como hombre del fútbol…
-No es fácil. A mí lo de Venezuela me sorprendió. No estuve en la preparación previa porque dirigía a Talleres y después fui a observar. Ese equipo era muy tibio. Después sólo se destacaron dos jugadores. Este es distinto. Hay cuatro, cinco o seis que tienen algo… No es un grupo desparejo. Tenemos la suerte de contar con un gran arquero, con una defensa importante y madura, con atacantes de lujo. Tal vez faltó algo en algún sector del campo. Yo puedo dar una opinión, pero no los elijo.
-¿Por qué hubo un retroceso en los juveniles argentinos?
-La Argentina vivió un pasado de mucho glamour y ahora se terminó. De estrellas que marcaban una diferencia y resolvían en un minuto. Ahora el glamour se terminó.
-¿Molestan las comparaciones con otros tiempos?
-No. Antes había que saber manejar tantas figuras. Se puede tener una figura y no se consigue el objetivo por no saber manejarla. Los que estuvieron las manejaron muy bien. Es distinto manejar un caballo de lote a otro de punta. El de lote siempre va atrás y, si gana, gana; el de punta sabés que arranca y gana. Hoy no hay un jugador que marque una diferencia en la Argentina. En ningún lado lo hay. Se hace todo más parejo y luchado. En Colombia se puede mejorar el plantel y la Argentina va a hacer un gran Mundial.
-¿Este tiempo de qué es?
-Es una época de pico y pala. Garra, corazón y trabajo. En el tiempo de glamour también lo hubo, pero era distinto. Es muy fácil tener a dos o tres jugadores diferentes.
-¿Será así por mucho tiempo?
-La Sub 17 tiene un equipo bárbaro de mitad de cancha en adelante. El tema es hacia atrás, por lo que vi. Se está buscando en ese tema. Si consigue un buen arquero y una defensa confiable, la va a pelear.
-Entre los vaivenes, ¿el individualismo fue un problema?
-Hay que resaltar eso. A veces el individualismo superó a lo colectivo. Detrás de un jugador hay un entorno de mucha gente que opina. No es fácil. El jugador tiene una presión extra de todos, del que lo representa, de los padres, de los amigos. Por eso tienen un partido excelente y otro que no es lo mismo.



