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SANTA FE.- En esta lucha por mantener la categoría, Colón perdió una batalla. Dentro de dos fechas se sabrá si finalmente pierde la guerra. Y en la guerra por ser el campeón, Estudiantes ganó la batalla que no podía perder si quería estar en la pelea final del torneo. Valga el juego de palabras. Borró la derrota ante Godoy Cruz y quedó a sólo una unidad de Gimnasia. Ayer pisó fuerte en el Cementerio de los Elefantes y, con el 2-0, recuperó la confianza, lo que supone una motivación digna para ilusionarse.
El Pincha le ganó con autoridad al sabalero. Aprovechó al máximo dos errores de sus centrales, pero siempre tuvo la certeza de controlar el juego. Enfrente, Colón dio ventajas en todas las líneas y, de a poco, aparecieron sus limitaciones, muchas veces disimuladas por la garra y la entrega. Estudiantes lo "estudió" y, cuando se ordenó ofensivamente, puso en evidencia mucho más juego que el local. El conjunto dirigido por Diego Osella sintió la presión por la situación que enfrenta y en muy pocos pasajes, especialmente en la primera parte, pudo equilibrar los movimientos del adversario. El resto fue todo del visitante.
El primer tiempo se estaba yendo sin demasiados sobresaltos para ambos cuando partió una pelota larga de Schunke hacia la derecha. Landa cometió un error de cálculo y Franco Jara, el más inquieto en terreno visitante, se fue al gol. Comenzaba a desmoronarse la ilusión sabalera porque nadie dejó de recordar lo difícil que le resulta a cualquier equipo vulnerar la estructura defensiva del conjunto platense cuando abre el marcador y, más aún, de visitante.
Colón tomó en cuenta la experiencia y reapareció más sosegado y unos metros más arriba que antes. Pero la aventura le duró seis minutos, hasta el error del uruguayo Alcoba que, inexplicablemente y a la vista del árbitro, agredió en el área a Desábato, con un alto costo: el defensor fue expulsado y, de penal, Carrillo aumentó la cuenta de su equipo. Aunque faltaba mucho tiempo, el partido estaba cerrado. Y con ese resultado a su favor, Estudiantes se hizo fuerte y Colón siguió facilitándole las cosas porque el equipo no reaccionó. Los cambios para colocar más gente en la ofensiva no resultaron y los espacios parecían extensos cuando el rival encaraba hacia el arco de Montoya.
Al gran trabajo para cansar rivales que realizó Franco Jara se le sumaron los realizados por Auzqui y Damonte, en una zona central donde el local se preocupó más por sumar voluntades con escaso fútbol. Si Estudiantes recuperó la memoria, seguramente, dará batalla hasta el final. El paso por Santa Fe fue auspicioso para reforzar esa pretensión. El equipo dirigido por Pellegrino, sin Verón (suspendido) ni Patricio Rodríguez (lesionado), entendió que la lucha por el título no está cerrada, aunque no todo dependa de sus resultados.
Como lo mostró en el torneo, Colón tiene pocas variantes ofensivas para intentar cambiar un resultado adverso. Luque sigue sin aparecer; lo de Curuchet es más de lo mismo todas las fechas, y el delantero de área, Alario, sólo convirtió un tanto y de penal. Ayer sólo zafaron de la pobre performance el volante Videla y Montoya. Así no alcanza, si bien es entendible que Colón no pudo reforzarse y el técnico coloca en la cancha los jugadores que están disponibles. Tendrá que trabajar bastante Osella para estimular un equipo que hasta ayer entregó todo lo que tenía en su propósito de esquivarle al descenso. Pero cometió gruesos errores que hoy intranquilizan, pero que mañana resultarán decisivos en su guerra por mantenerse en primera división. Falta poco para el final.
"Lo importante es que el equipo jugó bien. Ahora hay que pensar en San Lorenzo y en pelear arriba. Es lo mismo que esté Gimnasia o no", dijo Franco Jara, delantero de Estudiantes.
Colón perdió el primer partido como local en el torneo Final. Las cuatro derrotas que acumulaba eran como visitante.
Colón tuvo ayer por última vez 1900 plateas vacías, tras la agresión al juez de línea Pablo Belatti, el 20 de abril pasado, ante Belgrano.
SANTA FE.– Diego Osella es auténtico hasta cuando dice lo que no le gusta. "Estudiantes nos ganó bien. Pero hay cosas que pudieron evitarse. Designaron un árbitro de Rafaela [Silvio Trucco, cuyo padre es colaborador de Atlético]. Lo otro es el césped: hasta acá veníamos jugando con un césped de 6 a 8 centímetros. Hoy jugamos prácticamente sobre la arena, como casi siempre lo hace Estudiantes. Si viene el receso, ¿no pudieron esperar dos semanas más para el trabajo?"




