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"Creo que después de esta clasificación van a cambiar el feriado nacional en Islandia ". Lo dijo Heimir Hallgrimsson, entrenador del más humilde de los seleccionados que entre el sábado y el lunes próximos disputarán los octavos de final de la Eurocopa, en Francia. La victoria 2-1 de los islandeses sobre Austria significó el primer éxito en el torneo al que accedieron por primera vez y la agónica clasificación a la siguiente instancia, que incluyó el relato descontrolado de uno de los periodistas que sigue al equipo.
En Islandia, una isla del extremo norte de Europa con una población de poco más de 330.000 habitantes y 103 000 km², las calles quedaron desiertas durante el miércoles para seguir el partido con el que cerraron su participación en el Grupo F, donde terminaron en el segundo lugar, por delante de Portugal. Cinco días antes también había habido por esas tierras una celebración, la de la proclamación de su independencia (de Dinamarca, en 1944). Ahora el DT, que también tuvo su festejo el 10 de este mes, cuando cumplió los 49 años en coincidencia con la jornada de inauguración, dimensiona el logro deportivo.
"Es increíble que haya 10.000 hinchas en el Stade de France. Creo que conozco al 50 por ciento de la hinchada, lo que representa algo así como festejar con tu familia", dijo el defensor Kari Arnason, uno de los más experimentados del plantel. "Espero que alguien esté cuidando el país", bromeó enseguida el sueco Lars Lagerbäck, uno de los ayudantes del entrenador.

Si bien Islandia durante la etapa de eliminatorias dejó en el camino a Holanda, al que derrotó dos veces, y en las fechas anteriores había igualado con Portugal y Hungría, en ambos casos 1-1, el gol de Arnor Traustason en el cuarto minuto adicionado quedará en la historia. Y lo pone frente a un nuevo desafío, uno de extremos: su rival será Inglaterra, la cuna del fútbol, casi la antítesis en todo, con 7000 clubes que integran el sistema de ligas y, se especula, más jugadores que habitantes islandeses.
El valor de mercado de los 23 ingleses se estima en 446 millones de euros, de los cuales 50 se le asignan a Raheem Sterling. Sólo él vale más que todos los islandeses juntos: 41,5 es el cálculo.
De hecho, los números muestran un contraste enorme entre ambas naciones. El plantel de Islandia está conformado por 23 jugadores que se desempeñan en 22 clubes diferentes, pertenecientes a 10 países y ninguno lo hace en su tierra, donde ningún club es profesional. Por el contrario, los británicos son la única selección del torneo que no tiene integrantes fuera de su liga, que incluso es la que más aporta a esta edición: 139 de los 552 futbolistas. El 25% más uno, para ser exactos.
Este lunes, desde las 16, en el Allianz Riviera de Niza, Inglaterra e Islandia definirán el último clasificado a los cuartos de final. Serán once contra once en la cancha para dar el paso, más allá de toda estadística y la vara que tengan sus sueños.
cd


