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ROSARIO.- "Tengo 40 años de profesión y de algunas cosas me doy cuenta." Después de un meritorio empate frente a Independiente, anteanoche, Héctor Veira renunció imprevistamente como técnico de Newell’s y con su alejamiento le puso punto final a un vínculo conflictivo con el presidente del club, Eduardo López. En la búsqueda de su reemplazante Américo Rubén Gallego es el candidato con más posibilidades.
"Me voy por un grupo de hinchas de Newell’s que me insultaron. Es la primera vez que me insultan dirigiendo un equipo", puso como fundamento de su decisión el técnico en referencia a los gritos provenientes de la tribuna de Newell’s que, incluso, se mantuvieron tras el empate que anotó Mauro Rosales.
La relación del técnico saliente con el presidente López se encontraba en malos términos. Aquella fascinación que supo tener López sobre la figura de Veira se apagó de la mano de los resultados, más aún cuando reforzó el plantel con jugadores de jerarquía. López tenía tomada la decisión de desplazarlo una vez finalizado el último Apertura, pero fiel a su costumbre, esperó la renuncia del entrenador.
En el receso estival los rumores de su partida estuvieron a la orden del día. Los comentarios desestabilizadores partieron desde varios frentes. Desde la página de Internet oficial de Newell’s se realizó una encuesta en la que los hinchas opinaban quién debía ser el técnico del equipo; todo esto mientras Veira estaba diagramando la pretemporada. Luego López le negó la posibilidad de que el equipo se preparase en Mar del Plata durante el verano. Además, el presidente le pidió bajo perfil en sus declaraciones y le prohibió, a través de los medios, que tomase sol en las prácticas. La venta de Pablo Guiñazú y la llegada tarde de Jairo Patiño cansaron a Veira, que dio el portazo en el vestuario visitante de Independiente con estas palabras: "No lo venía pensando de antes. Cuando salí de la cancha lo decidí. ¿Cómo lo voy a pensar desde antes con el partido que hicimos hoy (por anteayer)? El ciclo se cumplió. Estos jugadores van a hacer otro excelente campeonato como el del año último".
En lo estrictamente futbolístico, la tarea de Veira no conformó a los dirigentes ni a los hinchas. El equipo no tuvo, en los 16 meses que duró su trabajo, un sello que lo identificara como protagonista. Tuvo algunos picos de rendimientos buenos, pero luego cayó en altibajos.
El trato con el plantel sufrió también un desgaste. Una muestra del mal momento fueron las declaraciones del colombiano Jorge Bermúdez tras un amistoso con Nueva Chicago en la pretemporada. "A este equipo le falta trabajo táctico", dijo el defensor sin inmutarse. "Nunca le vamos a perdonar eso", reconocieron en el cuerpo técnico.
Veira presentó su renuncia y esto parece abrirle las puertas a uno de los hijos predilectos del club: Gallego, que esta semana tenía previsto viajar a México para escuchar un ofrecimiento. Rosario está entre sus afectos y sus caminos vuelven a encontrarse.

