

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Didier Deschamps se sentó frente a los micrófonos en el Lincoln Financial Field con la calma de quien ya vio casi todo en el fútbol. En la antesala del duelo de la etapa de octavos de final de este sábado contra Paraguay, el entrenador francés no esquivó la realidad que agobia a Filadelfia. Una ola de calor intensísimo amenaza marcar el ritmo del partido. Sin embargo, lejos de buscar excusas, el director técnico quitó importancia a la incidencia del factor climático en el partido que determinará el segundo cuartofinalista del Mundial.
La temperatura en el momento del saque inicial (17 local, 18 de Argentina) rondará los 36° centígrados, un escenario que Deschamps observó en el mismo país el año pasado. “Estuve con Guy Stephan en la final y una semifinal del Mundial de Clubes. Vimos que hacía bastante calor y lo comentamos. Y tuvo repercusiones”, recordó el entrenador de la selección de Francia al ser consultado sobre si las condiciones serían un factor determinante.

“Ahora bien: ¿es esto bueno para la salud? Condiciones extremas, ya sean de calor, de frío o de un terreno de juego duro. No es lo ideal. Pero no lo hemos elegido nosotros, así que nos adaptamos y nos anticipamos”, expresó Deschamps.
Para el campeón del mundo como futbolista en Francia 1998 y como entrenador en Rusia 2018 y subcampeón en Qatar 2022, el plan del partido no debería alterarse por lo que marque el termómetro. “El calor no influye en el hecho de atacar o defender. Sabíamos que iba a hacer calor. Hemos hecho lo necesario con los protocolos”, argumentó, y minimizó la carga emocional y física de sus dirigidos. “Es un factor y todos los equipos se han preparado. Es el quinto partido con los organismos muy exigidos, pero no tengo una obsesión con el calor”, cerró sobre el tema.
El cruce con la Albirroja resulta casi nostálgico para Deschamps, capitán de aquella Francia campeona por primera vez y en su casa en 1998, cuando eliminó a Paraguay en un octavo de final gracias a un gol de oro (el primero de los mundiales) de Laurent Blanc tras 114 minutos de asedio.
“Fue un momento muy bueno para Francia, fue un partido muy duro. Esto forma parte de la historia del fútbol y del Mundial”, recordó sobre aquella jornada de Lens. Más allá del buen recuerdo, el presente exige al ex mediocampista central atención inmediata sobre la renovada selección paraguaya. “El partido de mañana es diferente. Este es un equipo distinto, es una selección paraguaya que tiene muchas ganas de ganar y tiene calidad”, valoró el preparador, que pasó unos días fuera de la concentración francesa en el Mundial a raíz del deceso de su madre.
Deschamps puso la lupa sobre dos nombres propios que conocen bien la exigencia europea y que pueden ser la llave del partido para el conjunto sudamericano. “Julio Enciso, por ejemplo, ha tenido una temporada muy buena en Strasbourg, de Francia. Tiene mucha influencia en su equipo. Tanto él como Miguel Almirón son jugadores de gran calidad técnica”, declaró quien está en el decimocuarto año de gestión al frente de la dirección técnica de l’Equipe de France.

Con Marcus Thuram como única baja confirmada, por problemas físicos, Deschamps confía en la solidez de sus hombres para gestionar el esfuerzo bajo los 38 grados celsius pronosticados frente a la resistencia paraguaya. “Habrá que adaptarse y dar el máximo sobre el césped”, concluyó el estratega, creyente de que, disputando la Copa del Mundo, la capacidad de adaptación puede ser más valiosa que el talento individual.

