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De los trece años de su carrera como futbolista en el exterior, Jorge Orosmán da Silva pasó dos en River, entre 1987 y 1989. El fornido ex delantero uruguayo fue parte de un período de depresión deportiva e institucional del club de Núñez. "River venía de ganar todo con el Bambino Veira. Luego llegó Griguol y costó un poco adaptarse a lo que él pedía. Igual, llegamos hasta la semifinal de una Supercopa, en la que nos eliminó Racing. Después contrataron a Menotti y llegaron un montón de jugadores. Me tuve que ir por los problemas económicos; nos adeudaban mucho dinero, no cumplían con los contratos. Subía la cotización del dólar y el club estaba en una situación muy complicada. A pesar de todo, tengo un buen recuerdo", expresó el Polilla, única identificación personal que utiliza en el contestador de su teléfono celular, durante una conversación con LA NACION Deportiva.
Da Silva, que en diciembre cumplirá 46 años, dirige a Defensor Sporting, el club montevideano en el que empezó y terminó su trayectoria de futbolista, rival de River en la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, que se disputará mañana en el Centenario, estadio en el que no se sentirá tan local como cuando lo es en el suyo, el mucho más pequeño Luis Franzini.
-Usted jugó en River con Passarella, en la época en que él se retiró.
-Sí, lo recuerdo como un jugador de gran personalidad, muy respetado por los compañeros. Como técnico también muestra mucho carácter. No creo que muchos otros entrenadores hubieran soportado los momentos difíciles que él vivió en los últimos tiempos en River. Después, mantuve contactos con Daniel cuando dirigió al seleccionado uruguayo; me puse al servicio para lo que necesitara.
-¿Vio a un River distinto en los últimos partidos?
-Sin dudas; está en el mejor momento de este semestre. Para nuestras posibilidades, no podíamos enfrentarlo en un momento más inoportuno. Hay un River antes y otro después de ganarle a Boca. Daniel encontró la formación, los jugadores tomaron confianza, se los ve más sueltos. Se nota que están en alza.
-Entonces, ¿River es el claro favorito de la serie?
-Por supuesto. River es el favorito por muchos motivos. Por historia, plantel, infraestructura, convocatoria.
-Pero River tiene muchas dificultades en las competencias internacionales. Hace 10 años que no gana un título.
-Sí, pero no le faltan recursos. Mantiene una línea histórica, con jugadores de buena técnica y manejo. Ortega está atravesando un momento muy bueno; es un jugador importante por habilidad y por experiencia. Y Falcao creció mucho en los últimos partidos.
-Es un equipo ordenado, que respeta la pelota, intenta ser agresivo y presiona al contrario en la salida. Este es un año maravilloso para un club que tiene el honor de ser el primer equipo chico que fue campeón uruguayo. Aquí somos muy reconocidos, se valora mucho lo que estamos haciendo. Contra River vamos a llegar a los 18 partidos internacionales en el año, sumadas la Copa Libertadores y la Sudamericana. Ni Boca, que fue campeón de la Libertadores, disputó tantos encuentros. Ahora quedamos un poco desmantelados, porque por el buen primer semestre fueron transferidos varios muchachos al exterior. [N de la R: entre ellos, Alvaro González, (Boca), Cáceres (Villarreal), Ithurralde (Monterrey) y Pereira (Benfica)].
-En la Libertadores, Gimnasia los goleó en La Plata y casi los elimina. ¿Qué enseñanzas sacó?
-Fue una experiencia inmensa. Encaramos el partido con exceso de confianza porque Gimnasia venía mal y llegábamos con tres goles de ventaja. Aprendimos que debemos tomar precauciones.
7 son los partidos que ha jugado como local de Defensor en el año por las Copas Libertadores y Sudamericana. Ganó seis: a Gimnasia (3-0), Deportivo Pasto (3-0), Flamengo (3-0), Gremio (2-0), Libertad (2-1), Tacuary (3-0) y El Nacional (3-0). Sólo perdió con Santos (0-2).



