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MAR DEL PLATA.- Las manos en los bolsillos y la cara de preocupación del presidente José María Aguilar. La fila silenciosa y sin escalas que intentaron los jugadores desde el vestuario hasta las combis que los llevaron hasta el hotel de otra noche de descanso difícil. Las explicaciones de Manuel Pellegrini, director técnico de River, sin dramatismos, pero con un trasfondo de conflicto en puerta que intentó disimular.
"Para mí, todos los partidos son lo mismo", dijo el DT con cierta despreocupación, como si los gritos que llegaban todavía desde el vestuario de Boca no dolieran en el hincha por más que lo que estaba en juego era una copa de verano. Huellas de la caída de River ante Boca, 5 a 4 en los penales, anteanoche, en Mar del Plata.
Es más: el DT se quedó tranquilo cuando se lo consultó sobre la relación que de aquí en más tendrá con la hinchada millonaria, especialmente con la barra brava, que en alguna oportunidad ya se ocupó de reclamarle la renuncia en el partido ante Lanús, por el último Apertura, en Núñez. "No espero -insistió- que la gente grite en mi contra".
El entrenador de River, en cambio, rescató la actitud del equipo. "Salimos a buscar la victoria desde el primer minuto y tuvimos buenos momentos de juego", insistió.
Se conformó parcialmente. "Quisimos y pudimos ganar este clásico", dijo, pero se lamentó que muchas de las acciones de ataque "fueron interesantes pero no se resolvieron bien en los últimos 25 metros".
Y si algo admitió es que estos resultados adversos hacen un tanto más difícil la transición de la pretemporada porque "afectan anímicamente" al grupo. "Lo ideal es acompañar el proceso con victorias, pero por ahora no se están dando", se lamentó.
Así como cree que en las tribunas no está el enemigo que pretenda o intente alejarlo de la institución, tampoco acepta que afronte un difícil frente interno a partir de supuestos cruces que habría tenido con algunos referentes del plantel, entre ellos, Angel Comizzo y Celso Ayala.
"No ha ocurrido ni hay nada de eso", desmintió el entrenador. Y resaltó en el caso del arquero: "Nos une una muy buena relación".
El plantel está dolido, abatido ante cada golpe que le propina Boca. José María Buljubasich habló del partido. Y del futuro. "Lo importante es que intentamos ganar desde el arranque, generamos un desarrollo favorable como para marcar algún gol y a nosotros no nos inquietaron demasiado", comentó el arquero. "Lo que sentimos en este momento es fastidio, porque nos queda el malestar por perder por penales después de un buen rendimiento. Pero este grupo tiene poderío para pelear el Clausura y la Libertadores", señaló.
Claudio Husaín, otro de los pocos que rompieron la hilera silenciosa en la salida del estadio, no tuvo dudas. "River fue el mejor en los 90 minutos de juego y nos vamos con bronca por no poder haberle dado una alegría a la gente. Pero acá no hay conflictos ni nada parecido. Si hubiésemos acertado todos los penales, no habría mucho que decir", explicó el ex volante de Napoli.
Eduardo Coudet, el único que se detuvo a firmar algunos autógrafos, lamentó que el gol no haya llegado. "Generamos varias situaciones, pero nos faltó el gol. Nada más", fue la explicación para un empate que terminó en derrota en los penales, dejó mudo y desconsolado a medio estadio y abre aún más las heridas de River, que vuelve a transitar un verano difícil. Y que tendrá el 7 del mes próximo la clásica tercera prueba de fuego estival: en Mendoza, otra vez lo esperará Boca. Y ya no habrá lugar para otro desquite. "Estoy harto de perder, aunque sea por penales", agregó el volante. Todo un símbolo.
MAR DEL PLATA.- "El arco de River es demasiado grande. No es para cualquiera." La frase fue de Angel Comizzo, uno de los guardavallas que tiene River, hace unos días. El DT Manuel Pellegrini aún no definió el hombre que atajará en el Clausura y en la Copa Libertadores, pero tiene una certeza: José María Buljubasich corre con ventaja. "Yo siempre trabajo para ser titular. Es lo que queremos todos", dijo el guardavalla. Comizzo, que no tendría una buena relación con Pellegrini, pagó caro la floja actuación ante Boca, en la derrota por 1 a 0 de hace ocho días, en Mendoza. "Hoy es el día de descanso, no tengo nada que aclarar", le dijo Comizzo ayer a LA NACION, con una lógica muestra de fastidio.
Mientras, Franco Costanzo sigue con la recuperación de la lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
El plantel tendrá hoy día libre y mañana volverá a Mendoza para seguir la pretemporada.

