Imágenes inolvidables y una celebración única

Los jugadores festejaron hasta la madrugada y los simpatizantes tuvieron su día de desahogo
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29 de diciembre de 2001  

Es jueves y el fervor no para. Mostaza Merlo se abraza con Marín , los dos hacedores del éxito. Los hinchas quieren que la noche dure para siempre. Los jugadores todavía no caen y salen, uno por uno, del vestuario de la cancha de Vélez con el fanatismo contagiado de los simpatizantes académicos, aún con la camiseta puesta; otros, sofocados por el calor, salen en cueros . "¡Vamos que nos esperan viejo; vamos que hay que festejar!", grita el Polaco Daulte desde la puerta del ómnibus Flecha Bús.

Ya están arriba. No falta nadie. Y entre cumbias y cuartetos, suena el celular de Gustavo Barros Schelotto: "¿Viste? Yo te dije que éste iba a ser el año... ¡Felicitaciones campeón!"; del otro lado del teléfono se metió la voz de su mellizo Guillermo desde La Plata, ya de vacaciones porque el calendario xeneize no comenzará hasta el 11 de enero próximo.

Llegan al hotel Conquistador, en Suipacha al 900. Todos cantan, todos gritan y sacan las banderas con los colores de Racing por las ventanillas. El cocinero Chatruc y el Chanchi Estévez, los más exaltados, no quieren bajarse. Suenan más celulares. El capitán Ubeda se pone de acuerdo con los históricos para diagramar cómo continuará el festejo. "En media hora nos vemos en Videomatch", se escucha.

Los hinchas festejan en el Obelisco, en el Cilindro Mágico de Avellaneda , en todos los rincones del país. A unas cuadras, en Constitución, el plantel de Racing festejó con Marcelo Tinelli el desahogo tras 35 años de frustraciones. Ya como un grupo de hinchas más.

Los futbolistas tomaron para Martínez. El restaurante La Rosa Negra, sobre la calle Dardo Rocha, escenario que los esperaba, los recibe con los brazos abiertos. Festejo íntimo de 120 personas entre jugadores, familiares y dirigentes de Blanquiceleste SA, aunque siempre alguien se las arregla para entrar. Merlo llega un poquito más tarde porque se hizo un tiempo para ir a "fútbol de primera".

La noche daba para todo. Primero la entrada, después pastas o carnes, a elección; ensaladas de frutas o helado como postre; vinos, cervezas, café, y sobre todo champagne para el brindis por Racing campeón.

"Se puede decir que Racing es un equipo pícaro", reconoce Estévez, mientras que Ubeda se salva de ser impactado por proyectiles de huevo que tira Bastía. En realidad, era sólo el comienzo de una noche inolvidable.

Choque y heridas leves

Según la agencia Télam, Claudio Ubeda, capitán de Racing, y su esposa sufrieron heridas leves en un choque múltiple en la madrugada de ayer en Liniers, informó una fuente policial. El accidente ocurrió cerca de las 3, en la calle Victor Hugo y la avenida General Paz, cuando un automóvil frenó, se deslizó por la llovizna y chocaron un Volkswagen Gol, un Renault Clio, un Renault 18 y un Volkswagen 1500, en total ocupados por ocho personas. Todos fueron trasladados al hospital Vélez Sarsfield, donde fueron atendidos por las heridas leves sufridas.

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