Independiente: el desahogo y la liberación de Silvio Romero, un auténtico depredador

Silvio Romero, se quitó una mochila de presiones y se liberó ante San Lorenzo
Silvio Romero, se quitó una mochila de presiones y se liberó ante San Lorenzo Crédito: Fabián Marelli
Fernando Vergara
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4 de noviembre de 2019  • 07:48

Tuvo una noche de redención, de la liberación para un futbolista discutido que cambió desconfianza por aplausos. Silvio Romero vivió su partido más emotivo en Avellaneda, en la casa de Independiente. Sus dos goles sirvieron para que los Rojos puedan tomar un poco de aire y celebren en el clásico ante San Lorenzo, un rival al que no le ganaba como local desde 2006.

El "¡Olé, olé, olé, olé, Silvio, Silvio"! retumbó como nunca en el estadio Libertadores de América. Los hinchas de Independiente le tributaron ese grito con más fuerza que nunca en su cancha. Una suerte de recompensa afectiva para un hombre que supo estar bajo la lupa. Un reconocimiento que le costó muchísimo conseguir. "Tengo una felicidad muy grande por la victoria y por los dos goles. La alegría es doble", resaltó el gran protagonista del partido.

Quizás tantos cuestionamientos en un pasado no muy lejano lo hayan fortalecido anímicamente. Ya desde ante de arribar a la entidad de Avellaneda, al Chino se lo miró con desconfianza. Cuentan en Independiente que inclusive el presidente Hugo Moyano dudó a la hora de contratarlo al América de México. Y en sus inicios el delantero surgido en Instituto no empezó con el pie derecho. Además, el director técnico Ariel Holan lo ubicaba recostado por la banda derecha, una posición que al cordobés lo incomoda.

A lo largo de buena parte de su estadía en el Rojo, a Romero se lo comparó permanentemente con Emmanuel Gigliotti y fue tema de debate ver cuál de los dos se adueñaba de la camiseta número 9 de Independiente. Dentro de ese contexto de una sana disputa, uno de los momentos de mayor alegría para Romero en el Rojo llegó en agosto del año pasado. Allí, Independiente derrotó a Cerezo Osaka por 1-0, con un tanto del futbolista de 31 años y se quedó con la Copa Suruga Bank. Así, el Rey de Copas alcanzó a Boca con 18 títulos internacionales.

Es visible que el paso de Romero por Avellaneda tuvo y tiene todo tipo de condimentos. En marzo de este año, Independiente atravesaba una crisis. El equipo no encontraba resultados y estaba en su momento más flojo desde que había asumido Ariel Holan en 2017. Y uno de los principales apuntados era Romero, quien todavía no había demostrado por qué el Rojo llegó a pagar 4.500.000 millones de dólares por su traspaso. Y no fueron pocos los que lo señalaron por su forma física. "No estoy en el nivel que quiero. Yo admito que estoy falto de ritmo, pero no para decir que estoy cinco o seis kilos arriba. Se me ve más lento porque hace un mes que no me entreno bien. Que se diga que como chocolates por las noches y no me baja la camiseta es una falta de respeto y tiene cierto grado de maldad", disparó el centro delantero.

Inclusive, a mediados de este año, se dijo que Independiente quería traer nuevamente a Gigliotti a través de un intercambio con Toluca por otro jugador. ¿Quién era? Romero. Por eso es que el goleador necesitó paciencia. Siguió e insistió. Más afinado, en este torneo ya acumula siete goles (cuatro al hilo, dado que viene de anotar dos contra Unión), es el máximo anotador de su equipo y está en la cima de la tabla de goleadores junto a Rafael Santos Borré.

Anoche, San Lorenzo volvió a sufrir ante un rival que, en general, fue más ambicioso. El Ciclón se refugió muy atrás, atacó como pudo y con poca gente. De hecho, a la línea de cinco defensores que dispusieron Diego Monarriz y Hugo Tocalli por momentos se le sumaba Gerónimo Poblete. De poco sirvió cuando dejaron recibir en soledad a Silvio Romero antes de que sacara el derechazo cruzado que se convirtió en el 1-0. El delantero supo aprovechar como nadie esos huecos. Fue un torbellino, un demonio que entendió la forma de sacarle rédito a un centro de Juan Sánchez Miño que no parecía generar peligro.

La jugada del segundo gol de Independiente también fue por obra y gracia del Chino. Enganchó en el área de Sebastián Torrico, el uruguayo Ramón Arias en el intento por defender tocó la pelota con la mano y Romero agarró el balón para hacerse cargo de la falta. Marcó el 2-0 y se fue otra vez a gritarlo de cara a sus hinchas, tal como había hecho en el primer tanto.

Silvio Romero, se quitó una mochila de presiones y se liberó ante San Lorenzo
Silvio Romero, se quitó una mochila de presiones y se liberó ante San Lorenzo Crédito: Fabián Marelli

Hace algunos días, a Romero le tocó vivir una situación particular. El Tribunal de Disciplina de la AFA lo sancionó por "términos descomedidos" con un partido de suspensión en la Copa Argentina por sus dichos contra el arbitraje de Néstor Pitana en la eliminación de los Rojos a manos de Lanús, por los cuartos de final. El compromiso que, en definitiva, resultó el detonante para la salida de Sebastián Beccacece. "Hay que ser autocríticos, no tuvimos nuestro mejor juego, pero fuimos perjudicados. El primer gol está adelantado, después hay un clarísimo penal. El árbitro y el juez de línea nos hablaron con soberbia", dijo Romero.

"Tenemos un grupo de trabajo muy bueno, ojalá que empiecen a llegar los buenos resultados. En este club la exigencia es muy alta y debemos remontar esto. Sufrimos la salida de un entrenador y estamos pasando por un momento duro, pero este plantel tiene que seguir trabajando. Precisábamos un triunfo así, ante un gran rival. Por eso y por los goles mi alegría es doble", remarcó el Chino.

En el duelo de entrenadores interinos Independiente respiró aliviado ante un San Lorenzo cada vez más confundido y desorientado. El que le sacó tajada al momento fue Silvio Romero, quien disfruta de su mejor momento en el club. El destino le guardaba esta compensación.

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