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BARCELONA (EFE).- Luis Figo volvió a ser el protagonista más odiado del Camp Nou. Los hinchas de Barcelonareiteraron que no perdonan la traición del portugués que pasó a Real Madrid. Hasta el punto de que los problemas que tuvo para patear los córners obligaron a detener varias veces el derby español, que ayer fue el principal adelanto de la 11a jornada. El partido más esperado se perdió en un discreto 0 a 0, más opacado aún por el trato hostil que soportó Figo.
Como el recibimiento no fue tan agraviante como el que vivió hace dos años, cuando por primera vez pisó el Camp Nou vestido de blanco, se creyó que Figo no volvería a pasar por un calvario. Pero bastó que tocara la pelota para que se desataran los reproches. Además de una bandera que decía "Cataluña no olvida, Judas", un cantito se distinguió claramente: "Figo, muérete".
Cuando se dispuso a hacer los tiros de esquina fue el peor momento. Llovió todo tipo de proyectiles; hasta botellas de vidrio. En el primer tiempo el juez Medina Cantalejo paró dos veces el partido, y en el segundo, a los 29 minutos, la situación se hizo insostenible y el derby estuvo al borde de suspenderse porque el juego se paralizó por cinco minutos e, incluso, los jugadores se marcharon a los vestuarios.
Joan Gaspart, titular de Barça, tuvo una singular visión: "El público reaccionó ante una provocación", dijo ante la tarea de Figo, que sólo quiso patear los córners. Antes del clásico, el ómnibus de Real fue apedreado.
El partido aburrió. Mientras Riquelme fue reemplazado por Saviola a un minuto del final, Cambiasso y Solari -hasta el minuto 60- fueron titulares en Real Madrid.


