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VIÑA DEL MAR, Chile.- Por atípica, la carrera de Javier Mascherano ya empieza a tener algunos rótulos: su club es el seleccionado, nació con la camiseta argentina puesta, juega más en los conjuntos nacionales que en River. Lo que para muchos chicos, y también para los que no lo son, es un sueño, para Mascherano, de sólo 19 años, es una cotidianidad. Hugo Tocalli -sobre todo este técnico-, José Pekerman y Marcelo Bielsa lo han tenido continuamente en cuenta para integrar sus planteles. "A fines de 1999 empecé en el Sub 15, que era preparativo y selectivo para el Sub 17. Yo jugaba en Renato Cesarini (Rosario) y Tocalli me vio en un partido. Inclusive llegué antes al seleccionado que a River, porque la gente de Renato quería que me quedara un año más y sólo en 2000 me dieron el pase", comenta Mascherano, que, para seguir con esta regla tan peculiar, debutó antes en el seleccionado mayor (16 de julio de 2003, 2-2 ante Uruguay) que en la primera de River (3 de agosto de 2003, 2-1 frente a Nueva Chicago).
Cumplió religiosamente todas las etapas: Sudamericano y Mundial Sub 17, Sudamericano (con título en Uruguay en 2003; "es uno de los mejores recuerdos", dice) y Mundial Sub 20 y, ahora, este Sub 23 que busca la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas. Y como si esto competitivamente fuera poco, en los "tiempos libres" fue sparring del seleccionado mayor, en varias de las giras europeas y durante el Mundial 2002.
-No se exagera cuando se dice que sos más un jugador del seleccionado que de River.
-Me tocó algo muy diferente de los demás. Pasar de un club formativo del interior al seleccionado no es habitual. También en las inferiores de River jugué muy poco por los viajes con los seleccionados. Me incorporé en la séptima división; en la sexta no alcancé a disputar un campeonato entero y después ya no jugué más, ni en quinta ni en cuarta, hasta que empecé a entrenarme con la reserva y la primera.
-O sea que no sentís la camiseta celeste y blanca como un peso.
-Es un orgullo haberla defendido tantas veces. Uno toma dimensión cuando ingresa en la cancha y escucha el Himno Nacional. En ese momento, siempre se me pone la piel de gallina.
-¿En algún momento no pensaste que tu continuidad y ascenso en River podían perjudicarte?
-No tengo nada de qué arrepentirme. Todo lo hice convencido y con ganas. No dudaría en volver a hacerlo. Aprendí muchas cosas, conocí lugares impresionantes y gente muy buena.
-Por la proximidad entre ambos torneos, ¿tomás este Preolímpico como una revancha del Mundial Sub 20 (la Argentina terminó cuarta)?
-No, porque hay otros jugadores, un cuerpo técnico diferente y otra meta. La espina de ese Sub 20 no me la voy a sacar jamás. Este Preolímpico me sirve para mentalizarme en otro objetivo.
-¿Qué personas te ayudaron más en tu carrera y en qué jugadores te fijás?
-Soy un agradecido a Tocalli, que estuvo al lado mío en los malos momentos. A mí me gusta mucho Almeyda y también aprendí de Simeone y Astrada.
-A propósito de Astrada, él ya dijo que vas a ser el volante central, que llegó tu hora en River.
-No, no. También están Claudio Husain y Ahumada. Habrá que luchar por el puesto.



