

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Ocurrió en el primer tiempo del partido entre Francia y Senegal. En un ataque del conjunto africano, Ismaila Sarr fue a disputar la pelota en posición de ataque y llegó al balón antes que el defensor William Saliba. El francés, de manera involuntaria, le dio un fuerte pisotón a su adversario, que quedó tendido en el piso. Clara infracción. El árbitro iraní Alireza Faghani no lo vio (puede pasar) y le dio continuidad al juego.
Pero el senegalés no podía recuperarse, por lo que un minuto después se detuvo el juego para que se realice la atención médica. El nuevo reglamento que se estrena en este Mundial indica que ese jugador, por recibir atención sanitaria, debe permanecer un minuto fuera de la cancha desde el momento en el que se reanuda el juego. Triple injusticia perpetrada. El infractor salió indemne, el VAR no tiene autoridad para corregir la omisión del juez y el equipo receptor de la infracción se queda con uno menos.
Pero no es que se favorece a uno o al otro. La injusticia es global. En la última jugada del mismo encuentro, Kylian Mbappé recibió un pelotazo en el rostro de Kalidou Koulibaly. Uno que lo dejó en el piso y que del que tardó un momento en recuperarse. Ni siquiera había infracción aquí. Fue una acción fortuita. La regla no distingue. A punto estuvo de descontar Senegal en esa jugada final del partido, mientras los defensores franceses se quejaban.
La FIFA quiere terminar con la simulación y la pérdida del tiempo. La búsqueda es buena. Mayormente funcionó en esta Copa del Mundo. Pero hay esta regla puntualmente que ya provocó dos injusticias en el Mundial y que, en cualquier momento, generará un enorme escándalo.
Hasta aquí, la fortuna impidió que esa iniquidad del nuevo reglamento se traslade al resultado. Pero, ¿qué pasaría si un equipo que queda en desventaja numérica recibe un gol?
La regla apunta a los futbolistas que sufren lesiones leves. Porque incluso si el árbitro sancionó la infracción, pero no sacó amarilla, el jugador lesionado también debe retirarse del campo si es atendido.
Por un lado, se terminan las avivadas de los que quieren perder tiempo fingiendo una dolencia. Pero... ¿qué pasa en estos casos en los que el jugador resulta realmente lesionado? ¿y si, además, es por una infracción que el juez no advirtió y que no es tan grave para merecer intervención del VAR? Como se dijo, el reglamento tal como existe hoy, favorece al equipo infractor.
La nueva norma fue incluida en la “Regla 5.3, Poderes y deberes del árbitro”, en la sección “lesiones”. La parte técnica puede ser aburrida, pero es necesaria para explicar el punto. El manual de la IFAB dice: “El juez debe permitir que el juego continúe hasta que el balón salga del campo si un jugador solo está levemente lesionado.
“Detiene el juego solo si un jugador está gravemente lesionado; se asegurará de que sea retirado del terreno de juego. Un jugador lesionado no podrá ser atendido en el terreno de juego. Y cuando una lesión provoque la interrupción del juego o el retraso de su reanudación, el jugador lesionado deberá abandonar el terreno de juego. Solo podrá volver a entrar un minuto después de que se haya reiniciado el juego”.
¿Hay excepciones? Sí. Pero ninguna contempla la posible omisión de una falta (por no ser vista por el juez). La salvedad favorece al lesionado sólo si es el arquero, si un arquero chocó con un jugador de campo y ambos deben ser atendidos, si dos jugadores del mismo equipo chocan y requieren atención (si sacara a ambos sería mayor la desventaja), si el jugador que provocó la lesión es amonestado y, por último, si la infracción derivó en un penal y el lesionado es el ejecutante.
Pero se dijo que hubo dos casos. El otro ocurrió en Costa de Marfil vs. Ecuador. En una jugada de pelota parada con los marfileños al ataque, Wilfried Singo quiso rematar al arco, pero golpeó a Moi Caicedo. El juez francés François Letexier no consideró que hubiera infracción. Caicedo tardó en recupearse. Y aquí la injusticia fue mayor. Porque justo en el momento que el ecuatoriano se reincorporarba, unos 40 segundos después de recibir el puntapié, el árbitro paró el juego para llamar a la atención médica.
Caicedo le mostró los rastros de la agresión no advertida para explicar la situación. Pero ya no había nada que hacer. Implacable, el árbitro lo envió fuera de la cancha por algo más de un minuto.
El tema no será más que una anécdota hasta que uno de los equipos perjudicados no reciba un gol en desventaja numérica por una razón injusta. Como dice el remanido dicho de los justos por pecadores.
Una posible solución es que el VAR le advierta al árbitro que la infracción existió y que no hay simulación. Lo puede mantener en la cancha, aunque no vuelva atrás la acción. En el Mundial podría funcionar.
Pero si ocurriera de esta manera, basta imaginarse una situación similar en nuestro fútbol argentino. Lo que se buscaba como una solución sería un problema mayor. Porque la fiscalización del VAR empezaría a ser solicitada en cada una de las jugadas de contacto y los futbolistas vivirían tirados en el piso.
Aquí los jugadores están dispuestos a hacer casi todo lo que quieren con los árbitros. Porque saben que difícilmente los jueces amonesten a un jugador (y ni hablar de expulsarlo) por simular infracciones o por hacer tiempo.
En el Mundial, todo es bastante más sano. La prueba piloto es, en líneas generales, muy buena. Por caso, no se pierde tiempo con los laterales ni con los saques de arco. También es cierto que hay menos simuladores de lesiones (será función exclusiva de los arqueros). Pero en el caso de la atención médica hay una brecha de seguridad jurídica que en cualquier momento va a genera un gran problema.



