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Una sorpresiva clausura del estadio de Nueva Chicago provocó la suspensión del partido que el equipo de Mataderos debía jugar mañana, de local, contra Chacarita. En la AFA se informó que el martes próximo pondrá nueva fecha y escenario para el encuentro, aunque el presidente de la entidad de Mataderos, Juan Guerra, afirmó anoche que hoy presentará un recurso de amparo ante el juez de turno para levantar la clausura.
"Está claro: el comisario de la seccional no quiere jugar en Mataderos. Tiene miedo y no está capacitado para organizar un partido como éste", le dijo Guerra a LA NACION, en clara referencia al comisario Héctor Sodano, de la seccional 42, con jurisprudencia sobre el estadio de Chicago.
Este partido tuvo una larga historia en la negociación por la cantidad de efectivos que iban a estar afectados al operativo policial. Finalmente, tras arduas gestiones, Chicago tuvo que ceder y aceptó la exigencia de las fuerzas del orden de tener 350 agentes para la seguridad del partido, hasta que llegó la orden de clausura firmada por el juez contravencional Marcelo Pablo Vázquez y solicitada por la doctora Guagnino, de la fiscalía 3a.
En el texto llegado a la comisaría 42 se pide que "se arbitren los medios necesarios para clausurar en forma preventiva el estadio de Nueva Chicago para la realización del partido entre el equipo local y Chacarita". En los autos y vistos, se considera que "el estadio no presneta los recaudos básicos para la organización, con arreglo al artículo 57 bis del Código contravencional".
Asimismo, se señala "las limitaciones para recepecionar el promedio de concurrentes de Chacarita (7000) que supera ampliamente la capacidad de la tribuna visitante, que tiene capacidad para 4200. Finalmente, se le pide al Comité de Seguridad en el Fútbol que otrgue la autorización final para que el encuentro s ejuegue en un estadio escogido por la AFA.
Guerra se mostró irritado por la decisión judicial. "Acá hay una conjura, una mano negra para que Chicago no pueda jugar de local -aseguró el titular de la institución-. Lo que pasa es que la policía de Mataderos no quiere que el equipo actúe en su cancha y tener a su cargo el operativo policial." Y remató: "Esto es una verdadera burla y una falta de respeto. Así estamos en nuestro querido país. Aquellos que son los encargados de darnos seguridad, hacen todo lo posible para no brindarla".
Este es el segundo partido suspendido en el torneo Clausura en el breve lapso de cinco días. El martes último, Racing v. Central no jugaron por razones de seguridad.
Germán Burgos, el arquero de Atlético de Madrid, hizo un análisis duro de la situación: "Si no se para de alguna manera, la violencia puede acabar con el fútbol argentino. Hay que tomar medidas extremas, como por ejemplo quitarle puntos a los equipos".


