La tragedia que no fue: el dramático relato del dirigente que manejó el micro de Boca durante la agresión

El ingreso de Horacio Paolini (campera celeste) al vestuario del Monumental, protegiendo a Tevez y junto a Nández
El ingreso de Horacio Paolini (campera celeste) al vestuario del Monumental, protegiendo a Tevez y junto a Nández Crédito: Prensa Boca
Pablo Lisotto
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26 de noviembre de 2018  • 11:25

Las horas transcurren, y mientras los dirigentes de River y de Boca debaten semánticamente si la agresión al micro que transportaba al plantel xeneize estaba dentro o fuera de los límites del anillo de seguridad, todavía no se toma una real dimensión de todo lo que ocurrió el sábado a metros del Monumental, donde el ingreso del equipo visitante pudo haber terminado en tragedia.

El testimonio del chofer del micro de Boca

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Más allá de las astillas de vidrio que le generaron una úlcera en el ojo izquierdo y sacaron del partido a Pablo Pérez, capitán del equipo de la Ribera, y que le cortaron el cuero cabelludo al juvenil Agustín Lamardo, los piedrazos que recibió el bus, desde que dobló por el bulevar Lidoro Quinteros hasta que ingresó al estadio de River, atentaron contra la integridad del chofer Darío Rubén Ebertz, conocido como el Gringo, que, como consecuencia de un botellazo y por los efectos del gas lacrimógeno, soltó el volante. Eso provocó una situación dramática con final oscuro, que solo fue impedida gracias a la rápida acción de Horacio Paolini, vicepresidente tercero de Boca.

La agresión de los hinchas de River

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"Fue tremendo. Explotaban los vidrios de los jugadores y el nuestro. Parecía que íbamos a una guerra y no a jugar un partido de fútbol", le dijo Paolini a LA NACION. Y detalló los momentos más dramáticos: "Manoteé el volante cuando vi que el Gringo se desvanecía. Nos tiraban piedras y gases. Por suerte tenía anteojos y pude maniobrar el micro. Pudo haber sido una tragedia. La estamos contando de casualidad, pero pareciera que es todo una cuestión de puntería. Inconcebible."

Así llegaba el micro de Boca al Monumental - Fuente: Twitter

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El chofer brindó detalles escalofriantes: "Me rompieron las dos ventanillas de mi lado. Dijeron que estaban abiertas y eso no es cierto. Reventaron los dos vidrios, y por un acto reflejo me cubro los ojos. Enseguida, me pega debajo de la tetilla izquierda una botella cerrada de cerveza. Sentía que me desmayaba. Y entonces Dios me mandó un ángel, que fue Paolini, que agarró el volante. Sino, no estaríamos contando esto. Si me desvanecía, no sé si me iba adentro de una casa, si volcábamos o si nos íbamos arriba de la gente de River y pisábamos a 20."

Un hincha de River recibe un botellazo

Un hincha de River recibió un botellazo mientras pasaba el micro de Boca - Fuente: Twitter

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Sobre el trayecto del micro, el Gringo analizó: "Siempre entramos por Quinteros. Lo extraño fue que no estaban las vallas altas de madera como están siempre. Para mí, nos regalaron". Y descartó que haya sido el plantel el que provocó a la gente: "Los chicos venían cantando y con las cortinas abiertas como llegó River a la Bombonera. Esto tenía que ser una fiesta. ¿Eso puede justificar una agresión como la que recibimos?"

Un tercer testigo del hecho habló con LA NACION. José Requejo, dirigente de Boca, viajaba junto a otros pares, detrás del micro y de la combi de la gente de seguridad del plantel. "Cuando doblamos por Quinteros fue un bombardeo. Tiraron de todo. Como si salieran los indios cuando salen a atacar. Fue impresionante. Ahí rompieron vidrios. Una locura. No había policías, más allá de las motos que nos escoltaban."

Parte de la agresión al micro de Boca, desde un patrullero

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Requejo aporta un dato revelador, que tiene un correlato con los videos que se difundieron a través de las redes sociales: la agresión al micro de Boca no fue solo en la Avenida del Libertador. "Toda la vida cerraron Quinteros. Esta vez ahí había más gente que en la cancha. De los dos costados, como un embudo. Y llovía de todo. Piedras y botellas. Durante todo el trayecto, e incluso casi en la puerta del estadio."

Piedrazos al micro de Boca en la puerta del estadio

El dirigente xeneize, visiblemente afectado por lo vivido, lamentó: "Esto era una fiesta que era para disfrutar. Que el que gana iba a disfrutar más, y el otro menos. Pero era eso: una fiesta. Y lo que mostramos al mundo es que no estamos preparados y somos una sociedad enferma."

Así quedó el micro de Boca

El micro de Boca desde adentro - Fuente: Twitter

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