La vuelta al clásico en 258 días: el River de siempre mira de reojo a un Boca mejorado

Fuente: Reuters
Christian Leblebidjian
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23 de agosto de 2019  • 23:48

Es cierto que todavía faltan las revanchas de la próxima semana, que incluso en caso de clasificarse Boca y River para las semifinales de la Copa Libertadores recién se verían (en el ámbito internacional) el 3 de octubre, en el Monumental. Aunque antes, claro, estará el aperitivo por la Superliga: el domingo 1° de septiembre jugarán por la 5° fecha del certamen doméstico en Núñez. Ahora bien: ¿qué cambió desde aquel 9 de diciembre de 2018 a hoy? ¿Cuánto se alteraron los escenarios de unos y otros?

Como siempre suele suceder en estos casos, se dieron más mutaciones en el equipo que pierde. Tal fue así que en Boca se modificó del entrenador hasta el arquero suplente. Gustavo Alfaro, elegido por el manager Nicolas Burdisso, reemplazó a Guillermo Barros Schelotto, quien trajo de Huracán a Marcos Díaz. Dejó en libertad a Carlos Lampe y cedió a Agustín Rossi a Lanús. Fue el comienzo de una reestructuración que también abarcó la salida de varios futbolistas, al punto de que de los titulares que salieron a jugar en el estadio Santiago Bernabeu a los que jugaron en la altura de Quito el miércoles pasado, solo se mantienen el arquero Esteban Andrada y Carlos Izquierdoz.

En Madrid, bajo el esquema 4-1-4-1 (que terminó utilizando el Mellizo en aquel tramo final de la Libertadores 2018), Boca había formado con Andrada; Buffarini, Izquierdoz, Magallán y Olaza; Barrios; Villa, Pablo Pérez, Nandez y Pavón; Benedetto. Hoy el timón lo conduce Alfaro y en la victoria ante Liga de Quito, en Ecuador, paró un dibujo táctico similar aunque con intérpretes muy distintos: Andrada; Weigandt, Lisandro López, Izquierdoz y Mas; Marcone; Salvio, Mac Allister, Capaldo y Zárate (después Reynoso); Wanchope Ábila.

Las presiones fueron muchas, referentes como Fernando Gago y Pablo Pérez emigraron (a Vélez e Independiente, respectivamente); Nandez y Benedetto aprovecharon las ofertas en euros que recibieron de Cagliari y Olympique de Marsella y emigraron al exterior, lo mismo que Olaza, Magallán y Pavón, vía Celta de Vigo, Ajax y Los Ángeles Galaxy, de la MLS.

Nacho Fernández convierte su penal ante Cerro Porteño, por la ida de los cuartos de final de la Libertadores 2019
Nacho Fernández convierte su penal ante Cerro Porteño, por la ida de los cuartos de final de la Libertadores 2019 Fuente: LA NACION

En River sigue todo por sus carriles normales desde lo futbolístico. Incluso logró mantener el nivel pese a lesiones de futbolistas importantes. Al revés de Boca, de aquella vuelta olímpica en Madrid (con respecto al equipo titular) solo perdió a Jonatan Maidana y el Pity Martínez, que emigraron a Toluca, de México, y Atlanta United, de la MLS. En Madrid, el equipo de Marcelo Gallardo formó, desde el dibujo 4-1-4-1, con Armani; Montiel, Maidana, Pinola y Casco; Ponzio; Nacho Fernández, Enzo Pérez, Palacios y Pity Martínez; Pratto. Santos Borré estaba suspendido (fue amonestado en la Bombonera) y por eso no jugó en el desquite.

La misma esencia

Los titulares que salieron a jugar en el triunfo ante Cerro Porteño (2-0) del jueves, en el Monumental, por la Libertadores 2019, fueron: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Robert Rojas (Pinola es el titular, pero se recuperaba de una lesión) y Casco; Enzo Pérez; De la Cruz, Palacios y Nacho Fernández; Borré y Matías Suárez (el delantero más titular para el Muñeco es Pratto, pero venía recuperándose también de una dolencia). Salvo retoques, mantuvo la esencia.

El único refuerzo que llegó en el último mercado de pases fue Paulo Díaz, un zaguero central que puede jugar en los cuatro puestos de la defensa. Y en enero fue Suárez.

River saca ventaja de "continuidad" incluso en los relevos. En Madrid estuvieron Germán Lux, Bruno Zuculini, Juanfer Quintero, Julián Alvarez y el mencionado Martínez Quarta. Solo se fue Mayada y se retiró Rodrigo Mora. En Boca quedaron solo Carlos Tevez (quien arrancó siendo la "bandera" para Alfaro pero hoy quedó algo relegado en los partidos de mayor importancia), Mauro Zárate (se lesionó ahora en Ecuador) y Paolo Goltz. Se fueron Rossi, Gago, Leonardo Jara y Edwin Cardona.

Eduardo Salvio, una de las caras nuevas de Boca en la Libertadores 2019
Eduardo Salvio, una de las caras nuevas de Boca en la Libertadores 2019 Fuente: LA NACION

Lo mantuvo competitivo

Alfaro sabía que debía no solo pensar en lo futbolístico, sino también en lo anímico. Y si bien en su breve ciclo sufrió golpes que no pasaron inadvertidos (la final perdida con Tigre, por la Copa de la Superliga, y la reciente eliminación ante Almagro en la Copa Argentina), hubo algo que el nuevo entrenador logró en poco tiempo: mantener a Boca competitivo, más allá de las estadísticas que lo favorecen: de los 34 partidos que dirigió al xeneize, ganó 20, igualó 11 y perdió apenas 3. Marcó 55 goles, recibió 19 y sostuvo su valla invicta en 20 ocasiones.

Desde el rol de Burdisso, con la incorporación de Daniele De Rossi el manager buscó también ofrecerle al vestuario un líder, una voz cantante como la que el Boca del Mellizo podía tener en Tevez, pero como el Apache no jugaba...

Alfaro le dio un tinte más solidario y compacto, encontró sus puntos más altos de rendimientos en la última serie ante Paranaense y en la victoria ante Liga, en Quito. Sabe que a su equipo todavía le falta madurez (para la toma de decisiones, para saber manejar los momentos de los partidos), una cualidad que -entiende- será imprescindible para enfrentar a un equipo consolidado como River.

Eso sí: Alfaro, más allá de la rotación de nombres (recién ahora empieza a definir un equipo titular y otro alternativo), deberá sostener estos rendimientos durante más partidos para que las virtudes no se esfumen en un puñado de semanas.

Gallardo atraviesa su mejor momento al frente del millonario. No solo por el nivel de juego que alcanzó el equipo (más allá de algún traspié, tras ganar en Madrid no se relajó), viene de golear a Racing (6-1) y Lanús (3-0); y encontró rendimientos colectivos admirables (con presión alta para ser un equipo insoportable y ataques interiores para abrir a las defensas más cerradas) pese a que perdió a los futbolistas más desequilibrantes como Pity Martínez y Juanfer Quintero. Pero entró De la Cruz o Ferreira, se recuperó Palacios, explotó Nacho Fernández y el rendimiento se mantuvo alto, lo mismo con la utilización de Enzo Pérez como volante central.

Mientras se miran de reojo, con el superclásico del 1° de septiembre a la vuelta de la esquina, más la firme posibilidad de cruzarse en las semifinales de la Libertadores, después de 258 días Boca aparece mejorado como equipo, aunque River sigue manteniendo el juego y el oficio de siempre. Si el fútbol tiene lógica, hasta podrían verse cruces más emotivos (y parejos).

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