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Por senderos bien distintos transitan Quilmes y Lanús. El cervecero anda por el fondo de las posiciones, cada vez más comprometido con el promedio, urgido de puntos, sin victorias desde hace seis meses; el granate vive un momento de esplendor, convertido en protagonista de un torneo internacional -la Copa Sudamericana-, con toda la confianza que esto genera. El contrapunto, de algún modo, se extendió a lo que se vio ayer por la tarde en el estadio Centenario y por eso Lanús se quedó con la victoria en este clásico sureño por 2-1, mientras que Quilmes sumó otro capítulo a su catálogo de desdichas.
Pero no es que todo le salga mal a Quilmes, ni se trata tampoco de justificar el mal momento con una gambeta de la fortuna. Este encuentro era una interesante oportunidad para el equipo de Pogany, ya que el DT Cabrero preservó a ocho jugadores con miras al partido del próximo miércoles contra Pachuca, de México, por los cuartos de final de la Copa.
Además de enfrentar a un equipo alternativo, o al menos sin el mismo rodaje de los titulares, Quilmes contó con otro factor favorable: a los 15 segundos ya estaba en ventaja, tras una jugada por la derecha en la que Torres envió el centro para la entrada solitaria de Rusculleda por el segundo palo; Bossio sacó el balón y el árbitro Beligoy dudó, pero el juez asistente entendió que la pelota había traspasado la línea.
¿Qué hizo Quilmes ante un panorama tan propicio? Cayó en los defectos habituales de los equipos sin confianza: se arrinconó solo en su campo y le cedió la pelota a Lanús, sin entender que la mejor manera de mantener la ventaja era con la posesión del balón. Tan poco está acostumbrado Quilmes a estar al frente en el resultado que cuando se puso arriba no supo cómo manejar la situación.
De su lado, Lanús tampoco era un dechado de virtudes; con bastante movilidad, pero ni sola una idea, a los visitantes también les costaba llegar y apenas si se arrimaron con un cabezazo de Pellettieri. Luego, el partido se convertiría en una telaraña de desaciertos.
Para el segundo tiempo Cabrero incluyó a Salomón y Lanús tuvo otro empuje en el medio campo, al mismo tiempo que el juvenil Acosta se hizo imparable para la poco confiable defensa local. Y la precaria estructura de Quilmes se desvaneció en tres minutos. Primero, con el empate que consiguió Hoyos, con un frentazo tras un centro de Manicero. Y, enseguida, con una escapada de Acosta y un cabezazo de Manicero ante la floja salida del arquero Grosso.
Le quedaba más de media hora al partido, tiempo suficiente para esperar una reacción. Quilmes lo intentó, pero ingresó en esa vorágine de urgencias con la que vive la mayoría de los encuentros, en esa búsqueda desesperada y cargada de confusión.
Más prolijo en su planteo, firme en su convicción, Lanús esperó ordenado. Terminó de firmar el retroceso absoluto a partir de la lesión de Salomón y dejó venir a un rival con la mente nublada. De tanto insistir, Quilmes rasguñó el empate, pero entre Bossio y Hoyos salvaron ante la embestida del chileno Saavedra.
Los caminos de la vida no son lo que Quilmes imaginaba. No supo manejar el encuentro cuando tuvo la ventaja en sus manos y dilapidó otra ocasión de cosechar esos puntos perdidos en su laberinto. Sin brillo, pero con mucha solvencia, Lanús sí supo hacer valer su momento y por eso cerró a pura sonrisa una gran semana, mientras continúa con la mente decididamente puesta en la Copa Sudamericana.
Sebastián Salomón, que había ingresado tras el entretiempo, fue reemplazado a los 30 minutos con un posible desgarro en el aductor derecho. La lesión la sufrió solo, al esforzarse cuando encabezaba un contraataque.
La racha negativa de Quilmes ya se extiende a 16 partidos sin poder ganar. De ellos perdió 13 y empató los tres restantes. No logra una victoria desde el 9 de abril (2-1 v. Argentinos).
En el historial particular entre Lanús y Quilmes, los granates han conseguido en los años más recientes cosechar varias satisfacciones. Ya suman seis partidos sin derrotas, ya que el último éxito de los cerveceros fue en el torneo Apertura 2003.
Ayer hubo tres debutantes en primera división: Nicolás Ramírez y Carlos Arce (Lanús) y Rodrigo Soria (Quilmes).


