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Néstor Gorosito asumió hace menos de 40 días como director técnico de San Lorenzo, pero la crisis general -y lo que muestra su equipo en el campo de juego- ya lo envolvió, lo puso en el centro de la escena. La derrota con Huracán, haber perdido con el clásico rival en el Nuevo Gasómetro luego de 25 años, detonó aún más los ánimos de los hinchas, que ya venían bastante tristes porque hace tiempo que el presente no es alentador.
Lo que sucedió con los refuerzos también refleja el apuro que vive el club: primero no podía contar con las incorporaciones porque estaba inhibido. Luego, cuando pudo hacerlo, fueron apareciendo todos: Ante Central Córdoba de Santiago del Estero debutaron Emiliano Amor y Juan Pablo Álvarez como titulares y luego ingresó para jugar el segundo tiempo Gustavo Del Prete; ante Huracán, Amor ya fue titular y también jugaron desde el arranque Danilo Arboleda y Martín Río. Apenas si sumaron ocho entrenamientos. El único que todavía no lo hizo en primera fue Ignacio Zaballa, ex mediocapista de River, pero ya debutó en la reserva porque lo trajeron para que se foguee primero ahí. En el medio, un entrenador que va tratando de buscar soluciones en el día a día.
Pero el enojo y el clima enrarecido están, se mantienen. Los síntomas se profundizaron tras la caída del Ciclón ante Huracán. Dio la sensación que cuando Jordy Caicedo convirtió el segundo gol visitante, el partido se terminó. Y eso que apenas iban 12 minutos de la segunda etapa. ¿Cuántas veces se revirtió un resultado? Quizás si el equipo azulgrana hubiera descontado rápido... Eso se sintió en el Nuevo Gasómetro, que ni anímicamente se podía recuperar el equipo. No solo porque San Lorenzo no encontraba respuestas futbolísticas para inquietar a Galíndez y el resto de los dirigidos por Diego Martínez, sino porque desde el cabezazo a Blondel y posterior expulsión de Orlando Gill por esa acción, el equipo de Parque Patricios se floreó y le ganó bien al Ciclón por 2-0 y cortó una racha de 25 años sin ganar en el Pedro Bidegain (diciembre de 2001, gol de Emanuel Villa).
Terminado el partido, se esperaba la palabra de Nestor Gorosito, que empieza a ser resistido por muchos de los hinchas: “Derrota dolorosa por todo lo que significa para nosotros el clásico rival. Perder en tu casa es cien veces más doloroso todavía. Cuando nosotros vinimos dijimos que iba a ser difícil y duro; gustar no nos gusta, nos incomoda mucho la situación en la que estamos. Se necesita tiempo de trabajo”, esgrimió el entrenador para atenuar las críticas para un equipo que solo ganó un partido de cinco (ante Gimnasia de Mendoza por 1-0) y luego siempre fue derrotado, teniendo entre ellas además una dolorosa eliminación ante Riestra por penales en Copa Argentina y el clásico de barrio perdido este último domingo.
“Necesitamos seguir todos juntos. Necesitamos conformar el equipo, hay jugadores que llegaron hace cinco días”, continuó Pipo para luego mencionar que los jugadores se tienen que conocer. “Sé que es fútbol y que no es tan difícil, pero se necesita conocimiento y formar el equipo”, agregó. Y es desde estas declaraciones donde el socio cuervo se expresó (sonó el famoso grito de “jugadores…”, que continúa con insultos dirigidos a los futbolistas, pero también existen aquellos que creen que el DT debiera dar un paso al costado, más allá de llevar nada más que cinco partidos y el del próximo sábado ante Unión será recién el sexto.
¿Cómo va a responder la gente? ¿Se transformará el Pedro Bidegain será un cabildo abierto en donde paguen todos, los de adentro y afuera del verde césped? La derrota en el clásico caló hondo en el sentir del hincha, ya que ese invicto de un cuarto de siglo ante el rival de toda la vida era uno de los pocos lugares de donde podía agarrarse, desde el orgullo, para sostener este complicado presente deportivo.
Lo que ya no sorprende en San Lorenzo es que, aunque cambien los nombres y apellidos de los entrenadores, jugadores y directivos, no tiene una verdadera alegría hace mucho tiempo: solo ganó uno de los últimos 26 clásicos (tomando como referencia los partidos ante Huracán y los otros cuatro grandes) y en los últimos 91 días, el hincha sufrió cachetazo tras cachetazo: aquella eliminación con River luego de un doble match-point en penales por el torneo local, la durísima eliminación con Recoleta de la Copa Sudamericana cuando solo necesitaba empatar de local (ambos en el breve ciclo de Gustavo Álvarez como DT) y, ya este semestre, con la eliminación ante Deportivo Riestra por la Copa Argentina (cayó por penales luego de igualar 1-1) y la última derrota con Huracán de local, luego de 25 años.
De cara a lo que viene, el próximo sábado, a las 14.30, en condición de local ante Unión, nadie termina de garantizar que Pipo Gorosito siga al frente del plantel en caso de una derrota. Está claro que no se ven respuestas anímicas ni futbolísticas, pero también es cierto que el DT lleva menos de 40 días en el cargo (asumió oficialmente el 3 de julio).
Por lo pronto, según supo LA NACIÓN, el cuerpo técnico entiende que necesita tiempo de trabajo y que “todos juntos” van a sacar a San Lorenzo del pozo (está último en su zona y 20° en la tabla anual pensando en las copas internacionales del 2027, a 5 puntos del último que se clasifica). También el entrenador hizo hincapié en que los refuerzos que recién llegaron deberán “equiparar cargas” físicas con los que ya estaban, que eso suma otra dificultad en la conformación del equipo y en la búsqueda de soluciones.
Vale destacar que el fixture no es muy benévolo para un panorama como el que atraviesa San Lorenzo: tras recibir al Tatengue, viajará dos veces seguidas a Córdoba: primero a Río Cuarto para enfrentarse con Estudiantes y luego para medirse ante Instituto, son dos partidos de visitante, por lo que la efervescencia crítica podría bajar y ganar tiempo en caso de obtener un buen resultado ante Unión. Tras esas dos expediciones consecutivas a la provincia, le tocará la gran deuda a este plantel y al club en los últimos años: dos clásicos consecutivos, nada más y nada menos: irá a Avellaneda para jugar ante Independiente y luego el otro partido que el hincha nunca quiere perder y menos aún de local: sí, nada menos que Boca, en el Pedro Bidegain. Todo en 35 días.
Por ahora, no hay intención que se vaya nadie del departamento de fútbol: el presidente Marcelo Culotta delegó las decisiones en el mánager Guillermo Franco, secundado por Martín Saric, y el resto de los directivos abocados al fútbol continuarán trabajando como estaba previsto, al menos por estas primeras horas tras la debacle que generó la derrota ante el conjunto de Parque Patricios.

