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Con ironía intentó justificar sus provocaciones tras la expulsión de la Bombonera en el superclásico. "Llévenme comida [a la cárcel] porque voy a volver a besar la camiseta", dijo Matías Almeyda sobre el acta judicial que labró un fiscal sobre el Pelado por violar el artículo 98 del código contravencional, que castiga la incitación a la violencia. La imagen la reprodujeron hasta el hartazgo los medios: el capitán de River es retirado en el cierre del partido ante Boca, escoltado por dos policías, mientras besa desafiantemente la camiseta de River y mira hacia la tribuna xeneize.
"Me volvería a besar la camiseta porque soy hincha de River", continuó Almeyda, y reconoció: "Yo les mostraba a los hinchas de Boca que me iba dolido, pero que amo esta camiseta y la defiendo como puedo... Ni yo ni nadie somos ejemplo y podemos equivocarnos."
Y concluyó sobre el tema: "Los policías me podrían haber protegido de otra manera. Yo ya estaba a un metro del túnel. Lo que pasa es lindo salir en la tele. La policía debería cuidar otras cosas, como por ejemplo la llegada del micro de River. Nos rompieron dos vidrios."
Sin embargo, también ahondó en la actuación del árbitro Patricio Loustau, de quien fue muy crítico. "Hay que tener cuidado al hablar de los árbitros. Creo que Loustau tuvo una mala tarde. Ahora cuando el mismo árbitro se equivoca tan seguido con el mismo equipo, debería estar más atento", protestó el Pelado.
"Somos todos humanos, y el árbitro se puede equivocar. A los dos minutos era penal a Funes Mori y roja. Y seguramente hubiera sido otro el partido", cerró con las críticas.


