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Cuando las más febriles imaginaciones de los relatos de ciencia ficción fijaban una fecha para idealizar sus sueños futuristas, el siglo XXI aparecía como la meca de esos episodios fantásticos. Finalmente el tercer milenio ya llegó y el Mundial Corea/Japón parece a la altura de aquellas miradas extravagantes y de ensueño. La revolución tecnológica en los 20 estadios que animarán la Copa del Mundo promete ser fabulosa. Porque ambos países invirtieron 4500 millones de dólares en la construcción de estos colosos multiuso, que además del escenario deportivo ofrecerán teatros, gimnasios, cines, restaurantes, canchas de golf cubiertas, pasarelas para desfiles, salas de ceremonias para bodas, supermercados, shoppings y hasta un aquariuo, jardín de infantes, escuelas primarias y hostales juveniles.
Entre tres y cinco años tardaron en edificar 18 estadios –los 10 coreanos y ocho japoneses, porque los de Ibaraki y Yokohama, de 1993 y 1997, respectivamente, sólo fueron remodelados– que desde su abanico de belleza y modernidad se convertirán en las vedettes de la competencia.Y el encargado de dar la bienvenida será el gigante de Seúl, donde el 31 de mayo Francia y Senegal, por el Grupo A, abrirán el torneo en la capital surcoreana. Este estadio (con lugar para 64.745, personas será el de mayor capacidad de la península) presentará seis pisos, dos de ellos subterráneos y 75 palcos vip con cocina. Desde el aire simulará un enorme cometa rectangular, y el cometa simboliza el espíritu y la cultura de Corea. Y el 30 de junio se disputará la final, en Yokohama, a 30 minutos de tren de Tokio. Otro coloso, la casa del club Yokohama Marinos, donde jugó Ramón Díaz, que recibirá a 70.564 personas, el complejo más grande de la Copa.
El estadio de Shizuoka, en la región más futbolera de Japón, con 5500 asientos retráctiles que permitirán acercar al público a los límites de la cancha según la vivacidad del encuentro. Y el de Oita, llamado El Gran Ojo, ubicado en el extremo oriental de la isla de Kyushu, con un techo corredizo diseñado por el arquitecto japonés Kisho Kurokawa que permitirá que los cotejos se jueguen al aire libre o bajo techo si las condiciones meteorológicas son adversas.
Los estadios de Saitama y Kobe, en Japón, y de Suwon, en Corea, compartirán una característica: ambos tendrán viseras con forma de alas para cubrir sus tribunas. En el caso de Kobe se eligió esta construcción para evocar el resurgimiento tras las ruinas que hundieron a la ciudad en el terremoto de 1995, y la idea del techo alado en Suwon corresponde al estudio francés que erigió el estadio Saint Dennis, sede de la final en Francia 98. Esta cancha, tras el Mundial, será el hogar del club Blue Wings, vencedor de la Liga coreana en 1998 y 1999.
Sin marcharse de Corea, el estadio de Seogwipo, en la isla turística de Jeju, le permitirá a los hinchas que se ubiquen en la parte alta observar la montaña de Halla (1950 metros), el pico más alto surcoreano, y el mar con sus islotes que están muy próximos al escenario. Tan influenciado por el océano estará que hasta en su interior funcionará un aquariuo. Y un detalle más: contará con dos pantallas gigantes en cada cabecera, de 30 metros por 15, las más grandes de la Copa del Mundo.
La pantalla de mayores dimensiones en Japón la tendrá el estadio de Osaka, con medidas de 24,8 metros por 9,3 metros. Y también en la isla estará la arena con el estacionamiento más amplio: en Ibaraki habrá lugar para 12.000 automóviles. Además, en el acceso a esta cancha donde debutará la Argentina el 2 de junio, ante Nigeria, se eleva una estatua del brasileño Zico, ídolo del club Antlers, en su estada en Japón.
Daejeon presentará el primer techo semicerrado que se construyó en Corea y tras el Mundial quedará en propiedad del club local Daejeon Citizen. ¿Más singularidades surcoreanas? Pusan, con una estructura muy original, tendrá un techo que sin ser totalmente cerrado igual cubrirá el 100% de los espectadores; en Incheon, un techo de membrana sostenido por 24 columnas con forma de mástiles de barco cubrirá el 98% de los asientos, y Ulsan, rodeado por bosques y lagos, bajo un costo de 114 millones de dólares, fue la primera de las 10 sedes inauguradas, en este caso el 28 de abril de 2001.
Vuelta al impacto japonés. Miyagi, donde la Argentina cerrará el Grupo F ante Suecia, el 12 de junio, tendrá un innovador diseño que combina tradición y modernidad. Un techo de 300 metros de extensión cubre la tribuna principal y simula el casco guerrero que portaba Date Masamune durante la época feudal.Y en Niigata, el estadio fue denominado Gran Cisne porque las elegantes curvas de su techo de teflón blanco traslúcido que permite la entrada de hasta el 80% de la luz natural, recuerdan la imagen de los cisnes blancos que habitan la cercana laguna de Toyanogata.
El sensacional complejo futurista Sapporo Dome, ubicado en la septentrional isla de Hokkaido, donde la Argentina se enfrentará con Inglaterra el 7 de junio, promete transformarse en la máxima maravilla del certamen. ¿Por qué? Las fuertes nevadas impulsaron al arquitecto Hiroshi Hara a diseñar un escenario cubierto. Pero eso no es todo, ya que la cancha puede desplazarse fuera del estadio para permitir que el césped crezca con luz natural fuera de la bóveda.La base inferior del campo se desliza sobre un colchón de aire y un sistema rotativo corre los asientos hacia un costado para que el terreno de juego pueda girar lateralmente sobre su eje. Luego, las tribunas vuelven a colocarse en su lugar. La maniobra, un espectáculo fascinante en sí mismo, dura aproximadamente dos horas.
El Dome, apodado Hiroba –plaza en japonés– mantendrá una agradable temperatura en el ambiente con una gigantesca central de aire acondicionado o calefacción dirigida hacia las gradas. Un detalle más: esta fastuosa obra, que fue inaugurada el 1° de julio de 2001 costó nada menos que 484.000.000 de dólares, la mayor inversión de todo el Mundial.
El último repaso por Corea permite descubrir que algunos estadios encerrarán diferentes significados. Jeonju tendrá cuatro techos cóncavos que forman un abanico y que son sostenidos por cuatro columnas que simulan el palo de súplica para la protección, la abundancia y la paz, y por cables de suspensión que representan las 12 cuerdas de un arpa Kayagum, un típico instrumento musical coreano. Gwangju contará con un doble techo con líneas curvas, simulando las cercanas montañas de Mudung. Y Daegu, con forma de águila, dispondrá de un techo a modo de esfera para dar idea de globalismo y amistad.
Algunas décadas atrás, cuando se hablaba del siglo XXI se creía en un mundo ultramoderno y altamente tecnificado. Ahora parece que los estadios de Corea/Japón llegaron para certificar aquellas presunciones.


