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BARCELONA.- A pesar de los pedidos de Pep Guardiola en la antesala de la revancha de los cuartos de final de la Copa del Rey entre Barcelona y Real Madrid, los hinchas catalanes estuvieron lejos de respetar al defensor portugués Pepe. El jugador blanco quedó en la mira tras el pisotón a Messi de hace siete días.
Pepe, que parecía estar afuera del equipo "para cuidarlo", finalmente fue de la partida, luego de que Mourinho lo probara en el vestuario del Camp Nou. "¡Asesino, asesino!" fue el grito de los hinchas de Barcelona cuando Real Madrid reconoció el campo de juego.
En lo referente al partido, el luso saludó a a la Pulga cuando salieron los equipos, aunque mostraron cierta indiferencia. Después, se mostró inseguro ante cada presión de los atacantes blaugranas y hasta simuló faltas cada vez que chocaba con un jugador local en las pelotas paradas que se dieron cerca del área de Casillas.
Y en el mundo del revés... quien vio la amarilla por una falta a Pepe fue ¡Lionel Messi!. A los 44 de la primera parte, el rosarino llegó tarde, y de atrás, y tocó al defensor. Por eso, el árbitro Fernando Teixeira le mostró la tarjeta amarilla al crack.
En la segunda mitad, pidió una falta de Cesc a los 11 minutos y luego volvió a ser protagonista de una jugada con el volante, cuando le pegó un manotazo que dejó al ex-Arsenal en el piso. A los 32, le dio un topetazo a Alexis Sánchez dentro del área, por el que el chileno tuvo que salir lesionado. Sobre el final, fue amonestado por una falta a Dani Alves. Pese a cerrar una actuación sólida, Pepe siguió con su ritmo habitual de golpes y mantuvo su perfil violento. Igual, no le alcanzó y Real Madrid quedó eliminado ante Barcelona.



