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Un nuevo inconveniente sumó ayer Daniel Passarella con miras al trascendental partido del domingo, con Boca, en la Bombonera. No sólo la falta de resultados inquieta al entrenador millonario, ya que en la semana deberá analizar con detenimiento cuál será la fórmula de ataque que presentará ante el rival de siempre. El DT resguardó a Mauro Rosales, que no jugó con Belgrano por una contractura en el gemelo de la pierna derecha, lesión que sufrió el jueves pasado en el encuentro con Caracas, de Venezuela, por la Copa Libertadores. El contratiempo del ex atacante de Ajax resulta menor respecto a lo que aconteció ayer con Ernesto Farías. El Tecla se retiró del Monumental con una férula negra que le recubría la pierna derecha. "Es una distensión en la rodilla", fue la lacónica declaración que realizó el goleador, que está descartado para el compromiso con los xeneizes.
A las dos lesiones, hay que añadirle que el colombiano Radamel Falcao participó en la semana pasada de una práctica de fútbol, después de 29 días sin actividad. El juvenil sufrió un desgarro en el recto anterior de la pierna izquierda, el 4 de marzo frente a Argentinos. El DT exigirá a Falcao, aunque su presencia en el superclásico no está asegurada.
Un tema aparte es la actualidad de Ariel Ortega (ver página 10), por lo que el entrenador contará con apenas dos jugadores en óptimas condiciones físicas para afrontar el encuentro con Boca. Y ambos son juveniles: Marco Ruben y Andrés Ríos. En principio, se presenta como demasiado arriesgado sobrecargar a futbolistas tan inexpertos en estos desafíos.
Seis días tendrá el Káiser para trabajar y alistar el equipo, aunque para conformar la mejor formación deberá esperar la evolución de los lesionados.



