

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

A un año de haber sido contratado por casi 10 millones de dólares, River cede en un préstamo sin cargo a Maximiliano Salas a Independiente Rivadavia de Mendoza. Una inversión que no rindió desde lo futbolístico y muy deficitaria en lo económico, aspecto que River decidió relegar para darle prioridad a la salida de un futbolista que era parte del “container”, el grupo que fue separado del plantel y se entrenaba aparte en el predio de la avenida Cantilo, donde todavía no están construidos los vestuarios.
De 28 años, Salas llegó en el atardecer de este martes a Mendoza, donde mañana hará el primer entrenamiento a las órdenes de Alfredo Berti. Apenas aterrizado en la capital cuyana, el atacante manifestó que se siente “bien físicamente y con ganas de volver a jugar, de sentir el cariño de la gente”, tras haber sido marginado después del primer semestre.
Difícilmente debute el próximo viernes, ante Estudiantes de Río Cuarto, por la cuarta fecha del Torneo Clausura, pero seguramente estará a disposición para el martes 11, contra Fluminense, en la apertura de los octavos de final de la Copa Libertadores. Llega para ocupar el lugar que dejó la transferencia de Sebastián Villa a Boca. “Vine a sentir que estoy vivo”, expresó Salas sobre esta nueva experiencia.

La última vez que Salas vistió la camiseta de River fue en la final por el Apertura perdida frente a Belgrano, el 24 de mayo, cuando ingresó en el minuto final. Luego, por decisión del presidente Stefano Di Carlo, fue uno de los 15 jugadores declarados prescindibles, sin lugar en el plantel que afronta el segundo semestre.
Entrevistado por radio La Red, Salas rompió el silencio después del ostracismo y dejó fuertes cuestionamientos a la manera en que River hizo la depuración: “No me sentí jugador. Acato órdenes, pero no las comparto. Ante todo está el aspecto humano, la persona. Más allá de que un grupo de jugadores hayamos tenido un semestre bueno o malo, somos personas. Eso es lo que uno valora. Estoy enojado porque nos trataron muy mal”.
El atacante que fue campeón de la Copa Sudamericana con Racing extendió las críticas hacia el club que todavía pertenece, ya que está en préstamo por un año, con una opción de compra de cuatro millones de dólares por el 50 por ciento del pase. “Estoy enojado con River porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así”. Salas emigró de River tras 37 presencias (23 de titular), con siete goles y dos asistencias.
Salas explicó cómo fue el proceso de la marginación: “Longoria [el director deportivo español] nos llamó por teléfono un día antes de empezar la pretemporada y nos dijo que no teníamos que presentarnos. Me hubiera encantado que me lo comunicara Coudet, pero tenemos que acatar órdenes de los de arriba”.

La denominación sobre el “grupo del container” surgió a partir de una foto subida a las redes sociales en la que están los jugadores dentro de un espacio reducido, ante la falta de un vestuario. “No está bueno estar encerrado en un container. A nadie le servía, ni a nosotros ni al club. Había que meterle la mejor onda, levantar a los compañeros, porque ante todo somos humanos. Si llegabas todos los días enojado a Cantilo, te querías pegar un tiro. El único que se acercó a vernos fue Leo Ponzio, ningún dirigente vino a visitarnos. Longoria fue un solo día, pero a hablar con Viña. Hablaron bien, se saludaron y se fue. No es cierto que se agarraron a trompadas”, comentó.
Salas consideró que no recibió el trato que merecía: “Nunca le faltamos el respeto al club. Jugando bien o mal siempre trabajé de la mejor manera. El año no fue malo, llegamos a la final [del torneo Apertura]. Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extrafutbolístico”.




