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Tan sólo 19 palabras alcanzan para describir a una persona. "Agradezco el interés del Betis a mi edad, pero soy de palabra y la prioridad la tiene San Lorenzo." Juan Mercier comenzó 2014 con una decisión fundamental en su vida. A las 17.06 del 2 de enero, un mes antes de cumplir 34 años, escribió ese tuit en el que marcó una vez más su filosofía de vida. Poco antes del mensaje a todo el pueblo azulgrana, habló con Matías Lammens y le dijo: "Quedate tranquilo que me quedo para ganar la Copa".
Cuando tomó esta decisión no eran tiempos fáciles para Pichi. En realidad la vida no fue nada sencilla para este hombre de Campana, que comenzó como delantero en un modesto club de su ciudad. Tuvo el paso obligado por las divisiones inferiores de Villa Dalmine, pero hacia mediados de los 90, un adolescente Mercier debió colgar los botines y buscar que el bolsillo no se queje. Junto a sus cuñados comenzó a trabajar como albañil, aunque alguna vez confesó que "no tenía idea, pero necesitaba la plata". Eran tiempos duros, donde debía ponerse al hombro bolsas de 50 kilos. Pero Pichi tuvo la suerte que tantos no: pese a haberse retirado, recibió una oferta de Flandria para jugar en la Primera B. Era 1997 y desde ahí no paró más hasta consagrarse en el fútbol y levantar esta Libertadores con San Lorenzo.
Pero eso es pasado lejano. En el cercano, se decía, Pichi eligió quedarse en San Lorenzo en 2014. Mercier había sido padre hace muy poco y su pequeña hija nació de forma prematura con complicaciones de salud. Con la cabeza atormentada por esta situación, el corazón del hombre le ganó al bolsillo del futbolista y eligió un lugar cómodo para pasar estos tiempos difíciles. San Lorenzo se había convertido en una nueva casa para él. Y nació esa frase para Lammens: "Me quedo para ganar la Copa".
Este vínculo de fútbol y palabra, de deporte e ideales, de juego y compromiso, se comenzó a gestar a mediados de 2012. San Lorenzo acababa de salvarse del descenso. El club trataba de rearmarse pedacito a pedacito de las ruinas deportivas e institucionales. Por la puerta de salida desfilaban muchos más jugadores que por la de entrada. Y en medio de ese caos, Juan Mercier le dijo que sí a la propuesta azulgrana. Venía de pasar seis meses en Arabia Saudita y otros tantos Emiratos Árabes Unidos, este último país jugando en el Al Wasl, bajo el mando de Diego Armando Maradona. Tanto destierro le carcomió el sentimiento. Y por eso, como reza el tango, volvió.
Seguramente ni en el mejor de sus sueños podía imaginar que tan sólo dos años después iba a ser campeón de la Copa Libertadores. Ni en la mejor de sus fantasías podía ilusionarse con subir los peldaños de la escalera del ídolo y ubicarse en la cima, casi a la par de Leandro Romagnoli. Hoy es el Pichi de Boedo, amado por carisma, entrega y sentimiento. Tanto que los hinchas, unos meses atrás, en plena cuenta regresiva rumbo a Brasil 2014, se preguntaban si su querido Juan no merecía aunque sea una oportunidad con la camiseta celeste y blanca.
Por todo esto y por tantas historias mínimas que se gestan día a día es que se puede explicar esa escena cinematográfica gestada en la altura de La Paz. San Lorenzo acaba de perder por la mínima diferencia ante Bolívar, resultado que le permitió llegar a la ansiada final del torneo continental. Lammens ingresó en el vestuario y lo vio a Mercier. En un pestañeo ya estaban unidos en un abrazo de esos que exceden ampliamente el vínculo presidente-jugador.
Muchos jugadores son trotamundos del fútbol. Algunos nunca encuentran un club que lo cobije como hogar. Otros lo logran de grandes. Mercier, con esfuerzo, talento y sentimiento, ya es un símbolo de San Lorenzo. De acá a la eternidad será el Pichi de Boedo.
Por haber ganado la final, a San Lorenzo le correspondió el premio de 2,3 millones de dólares establecido por la Conmebol. Lo cual hizo acumular al club la suma de US$ 5,8 millones en todo el torneo.
La prensa paraguaya elogió a Nacional y criticó al árbitro de la final de anteanoche, el brasileño Sandro Ricci. "Título para San Lorenzo, aplausos para Nacional, que mereció el triunfo", indicó ABC Color. Crónica, en cambio, cuestionó con dureza: "Fue un robo... Nacional no contaba con la astucia del soplapitos brasilero".
Con el título de San Lorenzo, ya suman 25 los equipos que alcanzaron la cima de América desde 1960. La Argentina sacó más ventaja, con 23 coronaciones; le siguen Brasil, con 17, y Uruguay, con 8.
Detrás de cada título, suelen aparecer los afiches alusivos a la alegría o, en todo caso, a las cargadas al rival de turno. San Lorenzo de América no fue ajeno a todo ello: regó Internet de ocurrentes historias.
Subcapitán de San Lorenzo
"Este grupo se fue armando dentro de la cancha, mostró hambre de gloria y fue un justo campeón"
"Fue todo un proceso en conjunto. Muchos tuvieron que ver en este logro, especialmente el Patón (Edgardo Bauza), al que todos miraban de reojo porque venía con otra identidad"
"San Lorenzo tenía una espina con la Copa Libertadores y nosotros somos afortunados en haberla conseguido para el club"
"La gente se merece esta conquista, por siempre estar con nosotros"
"El sacrificio y la humildad fueron las principales virtudes del equipo"
"Es lindo llegar, pero también lo es mantenerse y trataremos de hacerlo, siempre con los pies sobre la tierra. Ahora estamos de festejo pero mañana (por hoy) tenemos que entrenar y pensar en el partido con Racing"


