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El operativo regreso está en marcha. El camino de vuelta a Tierra Santa está en la etapa final. La ilusión será –además de ser parte otra vez de Boedo–, construir un nuevo escenario. Está el nombre: Papa Francisco. Está el monto estimado: 75 millones de dólares. También, el resarcimiento previsto para Carrefour: 94 millones de pesos, cifra que va juntando el hincha común.
El tema es otro: dejar el escenario de hoy, el Bajo Flores, que miró de reojo durante largo tiempo, luego de quedar acéfalo de casa, expropiado el Gasómetro de la avenida La Plata. Fernando Miele le hizo mucho daño al club, pero le dejó esta obra: el menos conocido como Pedro Bidegain, ubicado entre las avenidas Francisco Fernández de la Cruz, Perito Moreno y Varela.
Digno sucesor del Viejo Gasómetro, antiguo estadio de San Lorenzo inaugurado en 1916, que cerró sus puertas el 2 de diciembre de 1979 después de un empate sin goles contra Boca.
Tardó 52 semanas la construcción. Costó 15 millones de dólares, según el dato oficial. Fue inaugurado a fines de diciembre de 1993. De Nueva Pompeya, para algunos, del Bajo Flores, para otros, es la cancha más grande de nuestro país, con 110 metros de largo y 70 metros de ancho. No son sólo datos, los que debe estar pensando hoy, ahora mismo, el fiel hincha. Que le decían "cenicero". Que aún le falta terminar dos codos. Que la zona es inhóspita. Que la villa de emergencia de enfrente creció tanto que hasta se convirtió en una ciudad de la pobreza. Todo eso es más o menos cierto, como que en esta cancha, la misma que el nostálgico quiere abandonar para volver a casa, a tierra santa, será echada de menos de por vida. Nunca, pero nunca, San Lorenzo ganó tanto como en el Bajo Flores. Parece una falta de respeto al sentimiento, aunque no lo es: será difícil repetir las hazañas en Boedo.
No es un capricho, se respaldan en datos de la realidad: de 2001 a hoy, con la excepción del Torneo Inicial 2003, conseguido en Liniers, todas las vueltas olímpicas se consiguieron en el Nuevo Gasómetro. Que superan en cantidad (y calidad, seguramente) a los viejos y gloriosos equipos de antaño. El Clausura 2001, récord en torneos cortos, la Copa Mercosur 2001, Sudamericana 2002, Clausura 2007 y sí..., la Libertadores, que sigue ahí, en el Bajo Flores.

