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LA PLATA.- El fútbol argentino debe lamentar otra muerte. Se trata de un menor de 14 años, llamado Sebastián, que había quedado en coma tras recibir una salvaje agresión por parte de hinchas de Gimnasia tras el último clásico ante Estudiantes, y que falleció a las 9.25 de ayer. Es el tercer muerto por los incidentes producidos entre el sábado y el domingo últimos, la cifra más alta de víctimas fatales para un fin de semana de fútbol en la Argentina, si no se tienen en cuenta los fallecidos sin que mediaran enfrentamientos, como el caso de los 70 desaparecidos en el accidente de la puerta 12 del estadio de River, el 23 de junio de 1968.
La muerte del chico platense, hincha de Estudiantes, se suma a la de Gustavo Rivero (Racing v. Independiente) y Lucas Fernández (Acassuso v. Midland, pero atacado por hinchas de Justo J. Urquiza).
Los incidentes en el estadio de Estudiantes se iniciaron cuando un grupo de 50 inadaptados de Gimnasia se enfrentó con la policía dentro de la cancha. Los hinchas ya habían roto el alambrado y pretendían ingresar en el terreno de juego. Las agresiones continuaron en la calle 1 y 60, donde los policías lograron dispersar al grupo, con un saldo de 10 agentes heridos.
El grupo agresor se dispersó por la represión y unos diez vándalos se retiraron por la diagonal 79, en dirección al centro de la ciudad. Estos se toparon en el cruce con diagonal 78 con los primeros hinchas de Estudiantes, que debieron esperar más de veinte minutos para salir del estadio. Ese grupo comenzó a agredirlos con piedras y otros objetos contundentes. Hubo corridas, forcejeos y golpes.
Sebastián, junto a su hermano mayor Gastón, de 18 años, ambos con la camiseta de Estudiantes, trataron de escapar como el resto. La joven víctima no pudo. Quedó atrapado contra una pared. Fue duramente golpeado y, a pesar de haber perdido el conocimiento, la agresión no cesó. Duró más de cinco minutos hasta que dos jóvenes, vestidos con la camiseta de Gimnasia, pararon la salvaje golpiza.
Sebastián fue internado en el Hospital Sor María Ludovica de La Plata con politraumatismo y fractura en la base del cráneo. En un principio tuvo una buena evolución y hasta dialogó con sus familiares. Pero tres días después entró en coma hasta el fatal desenlace de ayer.
Según varios testimonios, los autores de la salvaje agresión estaban anteayer en la cancha de Gimnasia, durante el partido con Nueva Chicago. Aún más. Un grupo de ellos llegó al domicilio de Sebastián, en 74, entre 121 y 122, para increpar y amenazar verbalmente a la familia, según el relato de algunos vecinos.
La de Sebastián es la tercera muerte que la violencia en el fútbol platense provocó en la última década. La primera se produjo el 17 de mayo de 1992, a doscientos metros de donde ocurrió la agresión del domingo último, cuando Francisco Fabián Lo Priore, de 26 años, de Estudiantes, fue muerto de un balazo en el tórax. El crimen nunca fue esclarecido. Ariel Magnoli y Pablo Guillermo Barrionuevo, hinchas de Huracán, supuestamente implicados en el hecho, fueron liberados por falta de méritos.
El otro caso se registró el 17 de diciembre de 1995. Fue el de Martín Orelli, de 18 años, sorprendido en el medio de una balacera cuando hinchas de Estudiantes emboscaron a un grupo de Gimnasia que se dirigía a presenciar el clásico. La víctima vestía una camiseta de San Lorenzo, de quien era simpatizante, y recibió un balazo en la cabeza. Tras una larga agonía, falleció 16 meses después. El autor material del asesinato fue Cristian Jasón Albornoz, sentenciado a seis años de prisión por homicidio en riña cometido en un espectáculo deportivo. Pero quedó libre beneficiado por haber estado detenido dos años con prisión preventiva sin que el caso llegase a juicio oral.
Con Sebastián, el chico platense de 14 años que falleció ayer, son 167 los muertos registrados por hechos de violencia en las canchas argentinas desde la desaparición de Oscar Munitoli, de 9 años, y Luis López, de 41, el 14 de mayo de 1939 en el partido Lanús v. Boca, ambos por heridas de bala.


