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Luego de estar al borde de conseguir el cuarto título consecutivo en 1952, Racing nunca dejó de figurar en los puestos de vanguardia. Salvo en 1954, cuando fue décimo, se clasificó segundo en 1955, tercero en 1953 y 1957 y cuarto en 1956. Por entonces, La Maquinita de River consiguió cinco de seis campeonatos entre 1952 y 1957.
Justo en 1958, el año del fracaso de la selección en el Mundial de Suecia, Racing volvió a ceñirse la corona de campeón. Fue el logro de un plantel que se mantuvo en el tiempo y que, con la conducción de José Della Torre, solidificó la estructura alrededor de figuras como el cerebral Juan José Pizzuti, el veloz Pedro Manfredini, Vladislao Cap, el Loco Oreste Omar Corbatta (cuya idolatría está testimoniada en el nombre de una de las calles que circundan el estadio), Pedro Dellacha, la Bruja Raúl Belén y Rubén El Marqués Sosa, entre otros.
El debut fue muy bueno: el 23 de marzo, en Rosario, superó a Newell’s por 3 a 0, con goles de Sande, Corbatta (de penal) y Sosa, en su primer partido en la Academia. Pero la segunda fecha tenía una sorpresa: en Avellaneda, Atlanta ganó por 2 a 1. Y en la tercera jornada, empató 1 a 1 (Julio Cozzi le contuvo un penal a Corbatta) con Independiente. Un paréntesis de tres meses exactos entre la tercera y la cuarta fecha por el Mundial le permitió a Racing reacomodarse.
Al regreso, el 6 de julio, venció a Estudiantes por 2 a 1 y estiró el invicto hasta la vigésima fecha, cuando cayó ante Boca por 2 a 1. Durante ese tiempo, salvo por el éxito ante Estudiantes en La Plata, mantuvo una media inglesa perfecta: ganó como local y empató como visitante.
Luego siguió con sucesivos triunfos hasta la segunda sorpresa, en la vigésimo quinta jornada: Central Córdoba se impuso por 1 a 0, en Rosario. Enseguida, otra caída: ante River, 2 a 0. Pero Racing llevaba cinco puntos de ventaja y se recuperó al golear a Gimnasia por 4 a 1. Una fecha después, el 14 de diciembre de 1958, el empate 3 a 3 en la cancha de Lanús, ante el equipo local, le dio el merecido título.
En 1959 Racing fue segundo de San Lorenzo y en 1960 terminó cuarto, detrás de Independiente, River y Argentinos. El año 1961 estuvo marcado, además de por el nuevo título de Racing, por la fiebre de los directores técnicos. Los brasileños Vicente Feola y Osvaldo Brandao recalaron en Boca e Independiente, respectivamente; Huracán sumó al periodista Pepe Peña; River contrató al húngaro Emérico Hirschl, y San Lorenzo repatrió a Juan Carlos Lorenzo, que estaba en Italia. Racing apostó a un hombre de la casa: Saúl Ongaro. Y el arranque fue espectacular, con cinco éxitos consecutivos.
Había contratado importantes refuerzos: Mesías fue titular durante cinco años; Borges fue un suplente de lujo en una delantera que formaba con Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén; también se sumó la clase de Federico Sacchi, que llegó de Newell’s con Peano, además de Berón, de Ferro.
Racing se quedó con el título con siete puntos de ventaja sobre San Lorenzo. Perdió dos partidos y ambos por goleada: ante Independiente, por la cuarta fecha, como visitante, por 4-0, y, ya consagrado, frente a Gimnasia, en el Bosque, por 8 a 1. Una fecha antes, en la vigésima séptima, había gritado campeón con la victoria en el clásico ante San Lorenzo, por 3 a 2, en Avellaneda. Racing fue un gran monarca, con 19 triunfos en 30 partidos.


