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Una infancia llena de sacrificios y sueños. Una familia unida por la necesidad y el esfuerzo. El fútbol, ese pasatiempo al que los chicos se aferran con la ilusión de llegar a un club grande . Hasta ahí, la historia común de muchos jóvenes de nuestro país. Hasta ahí, la secuencia de Ricardo Noir, el joven de 21 años que hace dos hombreaba bolsas de arroz junto con su padre.
A los 5 años comenzó a jugar en el club San Jorge, de Villa Elisa, un pueblo de 12.000 habitantes situado en Entre Ríos. Allí sufrió su primera gran frustración, cuando un entrenador le aconsejó que se dedicara a otra cosa, porque su físico no lo ayudaba para practicar el fútbol. Así, mientras iba a la escuela y trabajaba, sus goles cruzaron de vereda, al Atlético Villa Elisa, justamente el rival del pueblo.
Un humilde pasar lo obligó a trabajar para colaborar con la economía que sostenían su madre, docente, y su padre, albañil de oficio, con el que trabajó como peón. A pesar de los momentos difíciles, "Tito", como lo conocen sus afectos, jamás abandonó el fútbol. Consideraba un lujo los 50 pesos que cobraba por partido. "Ese dinero significaba mucho para mí. Lo más importante era aportar en casa para que no les faltara nada a mis padres y mis hermanos", dijo hace unos días en una entrevista.
Hace dos años llegó a Boca de la mano de Horacio Bongiovanni. Como delantero hábil, encarador y con buena definición, inmediatamente lo emparentaron con Rodrigo Palacio, a quien admira. El goleador lo adoptó como uno de sus preferidos y le obsequió un par de botines. "Los guardo como uno de mis mayores tesoros. Es un gesto que no me voy a olvidar nunca", dijo el juvenil, que usa la misma marca de calzado y luce una trencita como la de Palacio.
Aún atesora las imágenes de su debut soñado, el 17 de mayo pasado, cuando ingresó a pocos minutos del final y, con la primera pelota que llegó a sus pies, le dio a Boca el triunfo ante Racing (2-1). Aquella noche se transformó en el protagonista de un cuento con final inmejorable. Sus compañeros lo levantaron en andas mientras su cara se llenaba de lágrimas. El país fue testigo, a través de la televisión, del momento especial que también vivió su familia desde Villa Elisa.
Luego llegaron el reconocimiento de Ischia y la pretemporada en el exterior, el primer viaje de "Tito" fuera de la Argentina.
La lesión de Palacio y el flojo partido de Castromán le dieron ayer la oportunidad de actuar por segunda vez en la Bombonera. Esta vez envió a la red la segunda pelota que tocó tras ganarle un rebote a Calandria. Fue el tanto que marcó la senda de la goleada. Como la noche soñada, volvió a festejar de cara al arco que da al Riachuelo. Igual que aquella vez, también, su gol generó el desahogo de la gente, que ya empieza a percibirlo como un goleador infalible.
"Estoy con mucha confianza y las cosas me están saliendo bien. Quiero demostrar que los que confiaron en mí no se equivocaron", dijo al salir del vestuario, asediado por los periodistas.
Sus movimientos encendieron a la gente de Boca, que creía estar viendo algo así como una nueva versión de Palacio. Se mostró veloz, con buen desborde y apareciendo por ambos costados del ataque xeneize.
La semana pasada fue una de las más tristes. El miércoles sufrió la muerte de su abuelo y viajó a Villa Elisa para estar con su familia. "Les dediqué el gol a él, que está en el cielo, y a mi mamá, que está muy triste", dijo. Tampoco se olvidó del DT Ischia, que confió en él. "Si no fuera por el apoyo de Carlos, yo no estaría acá", confesó.
Ricardo Noir, una de las máximas promesas de Boca en los últimos tiempos, que ya disfruta del reconocimiento de los hinchas. En menos de tres meses, su vida ingresó en un sueño del que no quiere despertar.
El DT de Gimnasia (Jujuy), Omar Labruna, se lamentó por el rendimiento de sus dirigidos: "El del segundo tiempo es el equipo que no quiero ver; nos descontrolamos con el primer gol de Boca y estuvimos imprecisos y nerviosos".
El plantel de Boca volverá a entrenarse hoy por la mañana en Casa Amarilla y por la noche se concentrará en el hotel InterContinental con la mira en el choque de pasado mañana ante Arsenal, por la Recopa. Rodrigo Palacio, que se recuperó de una pubalgia, será titular en lugar de Lucas Castromán.
Ante la transferencia de Pablo Migliore a Racing, Javier García, de 21 años y nacido en la Capital Federal, quedó como arquero suplente de Boca. Ayer, ante los jujeños, García estuvo en el banco de los reemplazantes.


