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Patricio Baigorrotegui abre la puerta de su despacho presidencial, donde sobre una mesa hay carpetas y documentaciones a revisar porque hace muy pocas horas se concretó el traspaso de mando. Él y otros dirigentes aún se están acomodando, repletos de tareas. Hay aires de cambio en Ferro Carril Oeste, aunque ese amplio salón, a 30 metros de la entrada por la calle Federico García Lorca, tenga la estética antigua de la época dorada de Santiago Leyden, el presidente que hizo de Ferro un club modelo en lo deportivo y lo social.
Pero así como supo de esplendor (campeón de los Nacionales 1982 -invicto- y 1984, tras vencer en las finales a Quilmes y a River, respectivamente), Ferro también pasó por el ocaso de una quiebra. Y este primer cuarto de siglo lo transita en el ascenso. Su actualidad es movilizadora, de mucha expectativa, tanto en los escritorios como en la cancha. La gestión dirigencial saliente, que llevó al equipo al primer puesto de la Zona A de la Primera Nacional, bien perfilado para disputar la final por el primer ascenso, perdió las elecciones con la oposición que encabezó Baigorrotegui (41 años), verdolaga desde la cuna, dueño de una empresa de gestión deportiva, licenciado en marketing, con un posgrado en Derecho y Management del deporte y una maestría en Gestión deportiva en España. “Me preparé para este momento”, dice convencido Baigorrotegui, con un discurso que mixtura lo académico de los claustros con la tribuna.

La agrupación Somos Ferro se impuso con el 60 por ciento de los votos (2072 de 3443) en unos comicios que tuvieron los sufragios de exfutbolistas del club como Marcos Acuña, Beto Márcico, Oscar Garré, Palito Brandoni y Víctor Marchesini. “La mayoría de la gente me decía no te metas, estás loco, es un puesto muy ingrato. Pero la pasión le ganó a la razón. Esto es ser el gerente general de una gran empresa. Viví la época de León Najnudel en básquetbol y de Julio Velasco en vóleibol. Con Carlos Griguol y Luis Bonini fueron líderes deportivos que marcaron la historia de Ferro”, expresa Baigorrotegui, exvecino del Viejo Timoteo Griguol, a quien de chico le pedía fotos cuando lo cruzaba en la avenida Pedro Goyena.
-Al observador externo le llama la atención que la oposición le haya ganado a un oficialismo que tiene al equipo en buena posición para conseguir el ascenso.
-Desde que se levantó la quiebra fueron 12 años de oficialismo sin estar cerca del ascenso, salvo en dos semifinales, pero nunca estando punteros. No jugamos las últimas cuatro Copa Argentina. El socio no se quedó con la foto actual, sino que vio la película completa de lo que pasaba en el club. También creo que se votó por un recambio generacional, con ideas nuevas, gente joven con una mirada más profesional y de trabajo en equipo, no tan presidencialista. El socio encontró en esta oposición una propuesta interesante, de valor, superadora.
-¿Con qué club se encontraron?
-Con un club hermoso porque es el nuestro. Estamos muy orgullosos de la historia y de la oportunidad que tiene para seguir creciendo. En fútbol profesional estamos en un buen momento, peleando por el ascenso en las fechas finales. Hay que acompañar en esta transición de mando. El club tiene casi 20.000 socios, todas las actividades funcionan bien. A nivel social y deportivo estamos muy bien, pero lo que nos preocupa mucho es todo el tema financiero. Recibimos un club con un pasivo corriente alarmante, con obligaciones de corto plazo exigibles. El balance público marca un pasivo de 7,5 millones de dólares. Queremos reducir el déficit operativo. Preparamos un equipo financiero con mucha experiencia para reestructurar esa deuda de corto plazo porque queremos resolver el problema de raíz para dedicarnos a proyectos más atractivos. No queremos gestionar un club en el que todos los meses pagar los sueldos sea un problema. Eso es lo que pasa hoy en día.
-¿Cómo piensan generar recursos?
-Ferro tiene muy poco diversificados sus ingresos. El 77 por ciento es por cuota social y actividades recreativas o federativas de los socios. Buscamos ampliar esa matriz. Por ejemplo, por patrocinios solo hay un 2 por ciento de ingresos. Los clubes que trabajan bien en ese rubro están entre el 15 y 20 por ciento. Ya tenemos un equipo trabajando con potenciales patrocinadores. Los clubes no se pueden sostener con socios benefactores, como ocurrió durante tantos años en Ferro, más allá del agradecimiento hacia los que aportaron. No es un modelo sustentable. Hay que tener ingresos genuinos y tener una previsibilidad. Nosotros no encontramos presupuestos. Vamos a trabajar para que cada subcomisión tenga su presupuesto de ingresos y egresos. Un manejo mucho más profesionalizado. Para salir de este momento estamos trabajando en un puente financiero porque asumimos con un descubierto muy importante, que ya estaba sobregirado de lo acordado con el banco. Estamos muy comprometidos con un plan de estabilización, es el objetivo prioritario.

-¿Cuánto cambia la ecuación económica si ascienden?
-Los números en primera división cambian radicalmente de manera positiva. Ferro tiene que volver a ser un club que forme y venda jugadores, hoy, mañana y pasado. Ferro tiene que vender jugadores constantemente porque es el único ingreso extraordinario que tiene. Es lo que acomoda las finanzas, para eso tenemos un proyecto integral para las divisiones inferiores. Hay una oferta por [Felipe] Obradovich (juvenil de 19 años) que analizaremos a fin de año. No está vendido, como se dijo. Si ascendemos, lo normal sería transferirlo por tres millones de dólares.
-Y tienen al sponsor principal (Flybondi) en quiebra.
-Eso fue mala praxis de gestión. Si le hubieran preguntado a alguien de la industria de la aviación, les habrían dicho que ni se les ocurra firmar con esa empresa; todo el mundo lo sabía. Encima que ese auspicio ni llega al 2 por ciento de los ingresos comerciales, nunca pagó y entró en quiebra. Sé que se hicieron algunos canjes de pasajes, pero dinero no entró.
-¿Es obligatorio que Ferro ascienda para sanear sus finanzas?
-La palabra obligatorio es fuerte, pero creo que el mandato histórico de Ferro es estar en primera división. A pesar de que hace 26 años que estamos en el ascenso, somos el equipo 14° en la tabla histórica de primera de la AFA. Ferro es un gigante dormido. Un estudio nos demostró que en Caballito y barrios aledaños tenemos un impacto en casi 600.000 personas. Tenemos casi 20.000 socios y podemos crecer entre un 10 y 20 por ciento en el corto plazo. Ferro es un club simpático y querible, tenemos pocos enemigos, somos familia.
-¿Cuánto influyó para ganar las elecciones el empuje de los socios sub 30, cansados de ver a Ferro en el ascenso?
-Fui muy importante, aunque no lo tenemos del todo cuantificado. Nuestro espacio está integrado por cuatro agrupaciones, con gente joven, que no sólo no vieron la época de gloria de Griguol en la década del 80, sino que no lo vieron en primera.
-¿Qué enseñanzas te dejó el levantamiento de la quiebra y tu posterior participación como vocal titular?
-Nací en este club, lo conozco desde chiquito. Hice el recorrido vital: de niño iba con mi familia a la platea, cuando crecí fui a la popular de tablón y de grande volví a la platea. Haber participado en una comisión directiva te da conocimiento sobre el modelo de gobernanza de un club. Rápidamente me di cuenta de que no estaba alineado con el modelo de club que se venía. Busqué otra alternativa con un grupo de socios.
-¿Cómo va a ser la relación de Ferro con la AFA?
-Ferro siempre tuvo buen vínculo con la AFA, es excelente. Como nuevas autoridades vamos a tener un espacio para que nos conozcan. Nuestras divisiones inferiores están jugando contra las de primera gracias a ese buen vínculo.
-El presidente Claudio Tapia está muy cuestionado. ¿Compartís su modelo de gestión, el estado del fútbol argentino, el sistema de campeonatos?
-El fútbol argentino es uno de los mejores del mundo, así lo confirman los resultados. Hay una oportunidad importante para que los clubes sigan desarrollando a sus jugadores y negociarlos a diferentes mercados. Eso hay que mantenerlo. La Primera Nacional es uno de los campeonatos más difíciles del mundo. Muy competitivo, jugás en todo el país, ida y vuelta, muy largo. Estamos para aportar al desarrollo del fútbol argentino desde el lugar que nos toque. Y dejar bien en claro que somos fervientes defensores de que los clubes tienen que ser de los socios, como ocurre hasta ahora.
-La gestión anterior cambiaba casi el plantel completo en cada mercado de pases. Una rotación infinita de nombres. ¿Cuál es el modelo que viene?
—El próximo mercado dependerá mucho de en qué categoría estemos; ojalá sea en Primera. Somos de la idea de un modelo mixto: no pueden venir 20 jugadores en cada mercado porque se corta la transición del pibe que llega de las inferiores, que no se termina de formar. Hay que corregir eso con un proyecto integral, desde las divisiones inferiores, que se va a llamar La Escuela. Tuvimos a un maestro como Carlos Griguol. Vamos a trabajar en todos los aspectos que hacen al desarrollo de un jugador de fútbol. Además de la parte técnica y táctica, nos ocuparemos de la psicología, salud, nutrición, previsión de lesiones. Creemos que el futbolista hoy es más integral que antes. Hay buenos profesionales en el club para eso, debemos darles un marco de organización.
-¿Y obras?
-La construcción de la platea Norte, con palcos y espacios gastronómicos, es una obra que va a transformar los ingresos del club. Hoy, los estadios buscan generar ingresos los 365 días del año con concesiones, palcos. Hay contratos firmados por recitales que ya se cobraron por adelantado; los estamos revisando.
-A la gestión anterior se le cuestionaba la falta de transparencia en algunos gerenciamientos.
-No nos gusta la figura del gerenciamiento. Tuvimos una mala experiencia con [Gustavo] Mascardi. Ferro tiene todas las herramientas para gestionar su propio proyecto, sin esperar los fondos de nadie.
-La falta de comunicación con el socio es otro déficit de arrastre.
-Lo cambiaremos drásticamente. Vamos a sobrecomunicar. El socio va a saber todo de lo que se pueda enterar y si no, puede tocar la puerta de Presidencia. A mí me pasó de no poder acceder a algunas informaciones. Me decían que era confidencial.
-¿Uno de tus objetivos es que el vicepresidente Darío Silva, suegro del Huevo Acuña, lo convenza para que se retire en Ferro, donde empezó?
-Ojalá que sea en Primera y el Huevo nos vuelva a acompañar. Él pasó por la pensión del club, a su actual mujer la conoció en Ferro, vino a votar. Sería un orgullo que pueda volver y ayudarnos con todos los desafíos.
-¿Cuál es tu mayor sueño?
-Un Ferro en primera y jugar las copas continentales.
-¿La Libertadores?
-Hay otra, está la Sudamericana.



