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LONDRES.- Presentados en la diáfana mañana londinense, Javier Mascherano y Carlos Tevez son los protagonistas de una transferencia que sigue envuelta en sombras y misterio. Tampoco quedó clara ayer, cuando la prensa británica se mostró más interesada por conocer los entresijos de la operación que por las cuestiones puramente futbolísticas.
Detrás de la noticia de que son los nuevos jugadores de West Ham hay datos ocultos que causan desconcierto y preocupación, lo cual llevó a la FIFA y la UEFA a exigir "transparencia" en las transacciones con futbolistas.
No se informó públicamente el monto de la operación (trascendió que sería de alrededor de 58.000.000 de dólares por ambos) ni quién realizó la inversión. Se sabe que no la hizo el humilde West Ham, que hace de escaparate -con el rédito deportivo de tener a dos futbolistas de primer nivel- para un negocio por ahora turbio, que encubre a grupos económicos encabezados por multimillonarios. El director técnico de West Ham, Alan Pardew, admitió que los pases son "una intriga", pero enseguida se desentendió del asunto y se refirió a su propio beneficio: "No me importa lo que se diga. Tengo a dos futbolistas de clase mundial... Disfrutémoslo". Tevez expresó que la transferencia es un asunto "confidencial" que le compete al club.
En la operación intervino la empresa Media Sport Investment (MSI), cuya cabeza visible es el iraní Kia Joorabchian, responsable de que Tevez y Mascherano recalaran en Corinthians en 2005 por US$ 35.000.000. Joorabchian también se encargó de que West Ham fuera el nuevo destino, luego de que ambos abandonaran Brasil sin autorización del club paulista.
Arsenal y Manchester United agrandaron el velo de la historia al comunicar que estuvieron interesados en los dos argentinos, pero que desistieron porque no se trataba de una negociación convencional.
Ayer, Joorabchian dijo que evaluaba la posibilidad de hacer una propuesta de compra de West Ham. MSI ya había hecho el año último una oferta de 170.000.000 de dólares que fue desestimada. Si se concreta la adquisición del club, los pases Tevez y Mascherano no tendrían valor económico porque se trataría del mismo dueño.
Según informes de la prensa inglesa, Joorabchian estaría conformando un consorcio con financistas de Medio Oriente, al que se sumaría el empresario georgiano Badri Patarkatsishvili, dueño del Dinamo de Tiflis.
Entre las particularidades de las llegadas de Tevez y Mascherano se señaló que, salvo por causas de fuerza mayor, como podría ser una lesión, ambos serán siempre titulares. Se cree que West Ham será una vidriera para que pronto pasen a un equipo más importante, más allá de que sus contratos son por cuatro años. Y allí aparece Chelsea como una alternativa para enero próximo. Este club londinense es propiedad del ruso Roman Abramovich, antiguo socio de Boris Berezovski, otro multimillonario ruso exiliado en Londres, con quien financió la campaña presidencial de Boris Yeltsin en 1996 a cambio de haber obtenido en una sospechada subasta las acciones de la petrolera Sibneft, en la que también tiene parte Patarkatsishvili.
Existen sobrados indicios de que Berezovski tiene participación en MSI, aunque Joorabchian lo niega. Además de Chelsea, los otros equipos ingleses que cuentan con un dueño que controla el paquete accionario son Manchester United (con el norteamericano Malcom Glazer), Portsmouth (con el ruso Alexander Gaymadak) y Aston Villa.
El tesorero de la UEFA, Mathieu Sprenger, expresó su preocupación sobre los peligros de que los clubes queden en manos de unos pocos magnates, con los consiguientes conflictos de intereses. Casos de este tipo ocurren desde hace tiempo en México, donde Televisa es dueña de América y de Necaxa.
“A los hinchas de Corinthians les agradezco por todo lo que me dieron y les pido perdón por la manera en que me fui. Yo puedo mirar a la cara a los dirigentes; ellos no. Antes del Mundial quedamos en que me venderían si aparecía una oferta. Me dijeron que sí y cuando llegó la posibilidad me dieron la espalda.
“West Ham se interesó mucho por nosotros. Fue el club que hizo la propuesta más concreta. Jugar en Inglaterra significa hacerlo en una de las ligas más importantes del mundo.
“Elegí la camiseta 32 porque es uno de los números que más me gusta, junto con el 23.”
“Pasaron cosas dentro de Corinthians que me sacaron las ganas de seguir, pero quiero dejar en claro que los hinchas no tuvieron nada que ver. No se puede seguir en un lugar cuando se está triste.
“Venimos con la mentalidad de ayudar al equipo, no a salvar a nadie. West Ham tiene un buen equipo, está armado.
“Se nos hizo realidad el sueño de jugar en Europa, en una de las ligas más fuertes del mundo. Estamos acá porque West Ham fue el club que más esfuerzos hizo para contratarnos. Para un jugador es importante que le demuestren interés.”

