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LA PLATA.- Sólo después del gol convertido por Claudio Enría, Gimnasia estableció supremacía en el juego y justicia en el resultado final. Fue entonces cuando pudo quebrar la resistencia de Chicago, un duro y complicado rival, que se ordenó atrás con mucha presión y firmeza en la marca y con entereza anímica, aunque con muy poco fútbol.
Al principio, Gimnasia ilusionó por su buen manejo de pelota, empero sin potencia para definir. Sin encontrar rapidez, decisión y claridad por los laterales. O sea, no encontró la forma de superar el esquema cauteloso y férreo de un adversario agazapado y convencido de que un buen resultado se conseguía a través de la acción defensiva.
Chicago nunca dejó de presionar en su terreno y, cuando no pudo tomar contacto con el balón, le ocurrió en algunos pasajes del primer tiempo, se tiró atrás y se abroqueló en su área con orden y mucha concentración. Ya no fue tan acorralado y mostró que estaba muy despierto cuando Ariel Jesús, en un par de avances punzantes, casi llega al gol, pero una buena tapada de Olave y un disparó desviado se lo impidieron.
Lo propio le ocurrió a Claudio Enría frente a Velázquez: tampoco pudo usufructuar. Chicago terminó el primer período como un equipo más ordenado, compacto y complicado en sus aislados desplazamientos ofensivos. ¿Gimnasia? Ya no tenía el control de la pelota, se había diluido su precisión en el toque rápido y casi no tenía llegada. En suma, había quedado atrapado en su confusión para quebrar la resistencia del oponente.
Luego, el juego tampoco varió mucho. Gimnasia pretendía convertirse en protagonista. El juego siguió trabado, muy luchado y con escasas ideas colectivas. Chicago no ocultó su objetivo con una actitud muy clara y prolija de defender el empate y, si podía, sorprender con una réplica contundente. Las acciones de riesgo seguían escaseando. Ninguno encontraba una llegada clara y contundente. Gimnasia, confundido, no podía quebrar una defensa masiva que no se descuidaba.
Sin embargo, llegó el minuto decisivo. Marcelo Couceiro desperdició una buena oportunidad al patear cerca de un poste, y en el contraataque incisivo y veloz, liderado por Lucas Lobos, un centro cerrado de Andrés Madrid le permitió a Claudio Enría meter con el pecho la pelota en el fondo del arco. Hasta ese momento injusto.
Entonces, Gimnasia se animó. Nuevamente empezó a manejar la pelota y a encontrar espacios para atacar. Chicago, obligado por la desventaja, salió a buscar la igualdad. Pero lo hizo sin fundamentos y se desalentó con las expulsiones de Leandro Testa y de Nahuel Fioretto. Entonces sí, el equipo de La Plata sumó méritos, aunque ajustados, para merecer la victoria.
LA PLATA.- El DT de Gimnasia, Carlos Ramacciotti, quiso quitarle presión al plantel. "Que nadie se confunda. Ganamos, pero aún no encontramos el objetivo, que es la conformación de un nuevo equipo. Sin Sava y sin Messera, el cambio va a ser muy duro", dijo.
Y agregó: "Los goles vienen con el buen juego y por ahora no encontramos el nivel. Hay que tener paciencia. Se lo pedimos al hincha, porque necesitamos confianza de su parte y no reproches".
El autor del gol, Claudio Enría, señaló: "No nos desesperamos por llegar al gol. El rival era complicado y era necesario tener paciencia para llegar al gol".

