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Sonreía Eduardo Coudet durante un buen tramo del primer capítulo. Se sentía pleno, al fin, frente a su bestia negra: el River de Gallardo. En realidad, el equipo millonario, en los últimos tiempos, impone el sello de autoridad frente a todos los poderosos, pero en el caso de este Racing, el último campeón de la Superliga, el juego de opuestos es abrumador, más allá de la historia. Sonreía Chacho, porque ganaba la Academia desde los 3 minutos, con un tanto de Augusto Solari –el primer gol del equipo de Coudet a Franco Armani, el arquero que suele aparecer en sus pesadillas– y contenía los embates millonarios.
Gallardo era un fastidio. Se enojaba con todos los jugadores que pasaban a su lado, sobre todo, el elegido de sus críticas era Exequiel Palacios, una joya, todavía sin explotar. Hasta arrojó el vaso de café que contenía el frío de la noche de Avellaneda. No le encontraba la vuelta al partido. El juego detrás de la línea del rectángulo marcaba la voz del DT local.
Saltear la presión de Racing con pases adelante fue fundamental. El equipo estaba lúcido. Se mantiene este rendimiento porque tenemos la misma humildad de trabajar y el deseo de los jugadores
Sin embargo, todo cambió demasiado rápido: en tres minutos reales. De los 35 a los 38 del primer tiempo, con tantos de Santos Borré (2) y Suárez, con un show del contraataque y Palacios disfrazado de enganche. "Tenés que disfrutar de esos pases como si fueran un gol", le grita el Muñeco a Palacios, que firma la asistencia del primero y es fundamental en el segundo. De pronto, el DT millonario se alegra, festeja, aplaude. No lo puede creer, el mismo sentimiento que le ocurre a Coudet, con la mirada en el piso, con la bufanda de siempre, aturdido por la expulsión de Sigali –tremenda patada a Suárez– y con un cambio llamativo, el del Pulpo González por Reniero.
Es la primera vez en la historia que River la hace 6 goles como visitante a otro equipo grande. INOLVIDABLE. pic.twitter.com/uhAJg4NLVr&— SportsCenter (@SC_ESPN) 18 de agosto de 2019
Cuando Coudet arrancó su carrera como DT en enero de 2015, Marcelo Gallardo ya llevaba seis meses sentado en el banco de River. Compartieron una temporada y media en River y consiguieron un título, el Clausura 2004, con Leo Astrada como técnico. Se quieren, se respetan. En el frente a frente, por ahora, no hay equivalencias. En la parte final, llovieron goles de todos los colores. Coudet no le ganó a River en los cinco partidos que disputó como DT de Racing, su equipo recibió 13 goles y solo marcó un gol. El que abrió el espectáculo, cuando Coudet sonreía y Gallardo arrojaba el café...




